Crónica en tono cercano sobre la instalación de la capilla ardiente del ex Lehendakari Carlos Garaikoetxea Urriza en el Salón Euskadi de Ajuria Enea, la llegada del féretro y la recepción por autoridades y familiares, con contexto histórico sobre su papel en la autonomía vasca y la memoria de su etapa política.
En Euskadi, la capilla ardiente en honor al Lehendakari Carlos Garaikoetxea Urriza ya está instalada en el Salón Euskadi del Palacio Ajuria Enea y permanecerá abierta al público hasta las 14:00 horas.
El féretro llegó a Ajuria Enea poco después de las 10:00 de la mañana y, a su llegada, fue recibido por el Lehendakari Imanol Pradales y por los familiares más directos de Garaikoetxea.
La sala, normalmente reservada para actos oficiales y ceremonias de Estado, se ha convertido durante estas horas en un espacio de homenaje popular, donde vecinos, antiguos colaboradores y simpatizantes acuden para rendir su despedida.
Para muchos, Garaikoetxea fue una figura clave de la historia reciente del País Vasco, un político que lideró el gobierno vasco en tiempos de cambios profundos y de intenso proceso de autogobierno tras la dictadura.
Su gestión estuvo marcada por intentos de avanzar hacia una normalización política y social en un momento en el que Euskadi buscaba consolidar su propio marco institucional dentro de la España democrática.
Aunque algunos entienden que su etapa dejó huellas distintas en distintos sectores, no se puede negar que su nombre está entre los que marcaron el inicio de una nueva era de autogobierno.
El Salón Euskadi, ubicado en Ajuria Enea, ha sido durante décadas el escenario de mensajes institucionales, visitas de alto nivel y, en ocasiones, de grandes homenajes a quienes han dejado una huella en la comunidad.
Ahora coincide con este ritual de despedida, que incluye la llegada de amigos y familiares y el reconocimiento de quienes trabajaron junto a él. La capilla ardiente permanecerá abierta durante varias horas para que la gente pueda acercarse, presentar un último gesto y dejar mensajes que luego serán leídos por las personas cercanas a Garaikoetxea.
A las 14:00 está prevista la clausura de este recinto para facilitar el cierre de un capítulo histórico.
Más allá de la noticia puntual, esta capilla ardiente invita a mirar atrás con calma y mirar hacia adelante con la idea de que, en Euskadi, la memoria de sus líderes forma parte de su relato colectivo.
El Palacio de Ajuria Enea, conocido por albergar ceremonias oficiales, fue rehabilitado varias veces y ha sido, durante años, la casa institucional del Lehendakari y de su equipo.
El acto de hoy se une a una tradición de ceremonias públicas que buscan humanizar la política y recordar el esfuerzo de quienes dedicaron sus vidas a construir una experiencia de autogobierno que, aunque compleja, ha sido vista por muchos como una base para el progreso social.
En las próximas horas, se esperan testimonios de personas que compartieron proyectos y decisiones con Garaikoetxea, así como palabras de las autoridades que tramitan este último adiós.
En definitiva, la capilla ardiente no sólo es un momento de duelo, sino también una oportunidad para hacer memoria. Quien se acerque a Ajuria Enea podrá leer relatos y mensajes escritos por quienes conocieron a Garaikoetxea en persona, podrá valorar la trayectoria de un periodo de la historia vasca y entender mejor el peso de las decisiones tomadas entonces.
Un adiós que, a ojos de muchos, cierra una etapa y abre una reflexión sobre el camino que siguieron estos gobiernos en Euskadi, con sus aciertos y sus sombras, en un contexto de transición hacia la normalización de las estructuras políticas y la convivencia social.