La segunda edición del Leaders Meeting – Fit for the Future culmina con la Declaración de Bilbao 2026, un marco estratégico de 14 territorios industriales para impulsar competitividad, innovación y sostenibilidad en Europa mediante gobernanza multinivel y alianzas público-privadas.

En Euskadi, la segunda edición del Leaders Meeting – Fit for the Future concluyó con la firma de la Declaración de Bilbao 2026, un documento que define un posicionamiento político y estratégico para reforzar la competitividad industrial, la innovación y las tecnologías estratégicas.

Participaron catorce territorios industriales que subrayan su papel central en las cadenas de valor de sectores como tecnologías limpias, digitalización, biotecnología y ciencias de la vida.

El objetivo central es avanzar hacia una Europa más ágil y con una autonomía política real, asegurando que las regiones, los estados y las instituciones comunitarias trabajen de forma coordinada para sostener el crecimiento y la resiliencia del conjunto económico europeo.

El Lehendakari Imanol Pradales clausuró la cita en el Palacio Euskalduna y, tras la firma, presentó la llamada de Bilbao 2026 como un marco de referencia que recoge compromisos compartidos en materia de competitividad industrial, innovación y tecnologías estratégicas.

Según el texto, las regiones, naciones y clústeres industriales deben tener voz y capacidad de coparticipar en decisiones, inversiones y gobernanza para impulsar un resurgir europeo más cohesionado.

En un contexto de aceleración tecnológica, tensiones geopolíticas y cambios sociales, la declaración enfatiza la necesidad de reducir la dependencia excesiva de mercados externos y de reforzar la autonomía estratégica en áreas clave.

La declaración articula una visión basada en cuatro principios interdependientes. En primer lugar, la gobernanza multinivel aparece como un imperativo estratégico: la transformación de Europa depende de una cooperación eficaz entre los niveles europeo, estatal y regional, con un reconocimiento de la diversidad territorial y la aplicación sustantiva del principio de subsidiariedad.

En segundo lugar, se destaca la competitividad, el liderazgo industrial y la resiliencia de las cadenas de valor: se propone fortalecer la investigación, la innovación y la colaboración a lo largo de toda la cadena para consolidar la posición europea en ámbitos como tecnologías limpias, digitalización, semiconductores, microelectrónica y biotecnología.

En tercer lugar, se propone una innovación y un conocimiento que impulsen una sociedad inclusiva: la excelencia científica debe traducirse en competitividad global, con mayores inversiones en I+D+i, infraestructuras y una mejor disponibilidad de financiación.

Por último, se reafirma la sostenibilidad y la transición verde: se subraya el compromiso con energías limpias, economía circular y movilidad sostenible, insistiendo en que sostenibilidad, competitividad e inclusión deben avanzar de forma conjunta.

La declaración también lanza un llamamiento a una alianza renovada entre territorios, Estados miembros e instituciones europeas. Se sostiene que los próximos años serán decisivos para convertir las ambiciones europeas en resultados tangibles, y se reclama que el Marco Financiero Plurianual posterior a 2027 reconozca plenamente el papel de las regiones como socios estratégicos en la agenda industrial e de innovación de la UE.

El Lehendakari aseguró que lo acordado en Bilbao debe traducirse en acciones concretas a la mayor brevedad posible, con la finalidad de fortalecer la base industrial, la democracia y el proyecto europeo, y de garantizar que las políticas públicas tengan un impacto real y medible en el tejido productivo europeo.