La entidad vasca nombra a María López de Gamiz Villagarcía como nueva subdirectora de Enfermería y Cuidados, en una etapa de transformación liderada por Lore Bilbao para situar a la enfermería como pilar de la gestión de la cronicidad y la coordinación entre niveles de atención.

En Euskadi, Osakidetza ha dado un paso importante en su estrategia de salud al anunciar el nombramiento de María López de Gamiz Villagarcía como nueva subdirectora de Enfermería y Cuidados.

Esta designación forma parte de la nueva etapa que está impulsando Lore Bilbao al frente de la organización, una fase en la que la enfermería se sitúa como eje central para gestionar la cronicidad, asegurar la continuidad asistencial y avanzar en la transformación de la Atención Primaria dentro del marco del Pacto Vasco de Salud.\n\nLa llegada de López de Gamiz responde a una realidad ya reivindicada por el propio sistema sanitario: el cuidado de las personas con enfermedades crónicas no puede hacerse solo desde los hospitales, sino que requiere un entramado continuo entre atención primaria, atención hospitalaria y la contención en la comunidad.

Con este movimiento, Osakidetza quiere reforzar la capacidad de la enfermería para liderar procesos clave, como la gestión de la cronicidad, la coordinación entre niveles de atención y la promoción de la salud, siempre con un enfoque preventivo y de seguridad del paciente.\n\nLa nueva subdirectora cuenta con una trayectoria amplia que fusiona la práctica clínica con la gestión sanitaria. Es diplomada en Enfermería y inició su carrera en el año 2000 en la OSI Bilbao-Basurto, donde ejerció como enfermera en los primeros años de su vida profesional.

En los cinco últimos años ha ocupado el cargo de directora de Enfermería en la OSI Debabarrena, liderando equipos y proyectos orientados a la mejora de la calidad asistencial.

Su experiencia abarca desde la estandarización de prácticas y la optimización de procesos hasta la implantación de modelos basados en evidencia científica, buscando siempre eficiencia y seguridad para el paciente, incluso en entornos complejos.\n\nCon este nombramiento, la nueva subdirectora asume un objetivo claro: reforzar el papel de la enfermería, promover modelos que favorezcan la continuidad asistencial y fortalecer la coordinación entre los diferentes niveles de atención para responder mejor a las necesidades cambiantes de la ciudadanía.

En su visión, los profesionales de enfermería deben liderar cambios que afecten a áreas clave como la gestión de la cronicidad, la prevención y la promoción de la salud, además de la acción comunitaria, que en Euskadi ha ido ganando peso en los últimos años.\n\nEste paso se enmarca en la línea estratégica de Lore Bilbao, quien quiere configurar un equipo con perfiles de gestión más innovadores, capaz de avanzar en la innovación organizativa y de aplicar las directrices del Pacto Vasco de Salud.

El objetivo es claro: situar los cuidados en el centro del sistema sanitario, mejorar la continuidad entre niveles y garantizar una atención más coordinada, eficiente y centrada en la ciudadanía.\n\nHistóricamente, la enfermería ha sido, en Euskadi, un pilar fundamental de la atención sanitaria. Su papel ha evolucionado desde la atención directa al paciente en camas y consultas, hacia una función de liderazgo en procesos de mejora, coordinación interinstitucional y desarrollo de prácticas basadas en evidencia.

En ese sentido, este nombramiento no es un hecho aislado: forma parte de una estrategia de fortalecimiento de la gestión sanitaria que busca consolidar la labor de la enfermería como motor de la transformación del sistema.

Además, refleja una tendencia más amplia de mover el eje de la gestión sanitaria hacia perfiles profesionales que integren experiencia clínica, capacidad de gestión y visión comunitaria, para responder a las demandas de una población envejecida y con nuevas necesidades de salud mental, prevención y apoyo a la autonomía.\n\nEn suma, María López de Gamiz llega para liderar una etapa en la que la enfermería aspira a ser agencia de cambio: una pieza clave para garantizar que la cronicidad se gestione de forma continua, que la atención primaria gane en capacidad de coordinación y que, en definitiva, el sistema sanitario vasco ofrezca una atención más cercana, humana y eficiente para toda la ciudadanía.