En una sesión parlamentaria, Alberto Alonso, director de Gogora, entrega un balance del año pasado y detalla las líneas de acción para 2026: exhumaciones, conmemoraciones, investigación histórica y nuevas líneas de trabajo para afrontar la violencia y proteger los derechos humanos.
En Euskadi, conviene usar la memoria para forjar una sociedad que analice su historia con una mirada crítica y reflexiva, capaz de identificar en el pasado las amenazas que siguen acechando el presente.
Este martes, el director del Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos (Gogora) compareció ante la Comisión de Justicia y Derechos Humanos del Parlamento Vasco.
En su intervención, Alberto Alonso habló de la situación internacional, señalando que las democracias están cuestionadas y amenazadas como no lo habían estado desde mediados de los años cuarenta.
Hizo referencia a las guerras y a la creciente oleada de odio y señalamiento hacia quien es diferente. En este sentido, Alonso subrayó la razón de ser de las políticas de memoria: hoy más que nunca son necesarias políticas de memoria que trasciendan lo conmemorativo, porque de nada sirve colocar una placa o hacer una declaración institucional si no logramos que esas ideas calen de verdad en la sociedad.
Hacer memoria es mucho más que mirar al pasado; es explicar los mecanismos que subyacen detrás de cada momento histórico. La historia no se repite, pero elementos como el odio, la resistencia a la pluralidad y el miedo al encuentro entre diferentes siguen existiendo; por eso es necesario señalarlos, explicarlos y comprenderlos.
Usemos la memoria para construir una sociedad que mire su historia con una mirada crítica y reflexiva, pero que sea capaz de entender en su pasado las amenazas presentes; de lo contrario, no estaremos a la altura de las circunstancias.
Actividades previstas para 2026. El contenido de la comparecencia se centró en hacer balance de la actividad de Gogora durante el año pasado, así como en presentar las líneas generales de las acciones previstas para este 2026, en concordancia con la Ley 4/2014 de creación del Instituto.
Tanto las actuaciones ya realizadas como las previstas fueron aprobadas en el último Consejo de Dirección en otoño de 2025. Alberto Alonso destacó varias iniciativas clave: la exposición y la mesa redonda con motivo del 50 aniversario de la desaparición de Eduardo Moreno Bergaretxe, conocido como Pertur, previstas para finales de septiembre.
Estas actividades tienen como eje la comprensión del sufrimiento causado por la desaparición de un familiar, ya que Pertur es una de las cinco personas que permanecen desaparecidas por violencia de motivación política en Euskadi.
Con ello, Gogora quiere recordar a la sociedad vasca la realidad que sigue causando dolor a cinco familias que aún buscan a sus seres queridos. El trauma de la desaparición se mantiene vivo por la impunidad, la falta de verdad y la ausencia del cuerpo, lo que impide cerrar el duelo. En este sentido, Gogora busca reconocer la injusticia sufrida por la familia Moreno Bergaretxe y el resto de familias afectadas.
Además, en esas mismas fechas, Gogora tiene previsto rememorar a Dolores González Katarain, alias Yoyes, ya que el 10 de septiembre se cumplen cuarenta años de su asesinato en Ordizia.
Se pretende rescatar la respuesta de la ciudadanía frente a ETA en ese momento, un punto de inflexión en la posición de la sociedad vasca respecto a la violencia y su impacto en el ámbito cultural.
En cuanto a la investigación, Alonso comentó avances en varias áreas: el estudio sobre los integrantes, cargos políticos y personal del primer Gobierno Vasco ya está finalizado y pendiente de publicación.
Esta investigación, realizada por el Departamento de Historia Contemporánea de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), se enmarca en la conmemoración del noventa aniversario del primer Gobierno Vasco y compila las biografías de más de setenta personas que formaron parte de esa etapa, junto con un análisis de las políticas que se pretendían impulsar para modernizar Euskadi en un contexto tan complejo como el de la Guerra Civil.
También se actualizó el estado del proyecto de investigación sobre la represión contra la diversidad sexual, aún en fases iniciales, con contactos en asociaciones, organizaciones políticas y sindicales, y activistas del movimiento LGTBI, muchas de las cuales fueron víctimas de la represión en los últimos años del franquismo.
Otra línea destacada es el Patrimonio para la Protección de la Mujer, 1941-1985, incluida en el Plan de Gestión para 2026. Gogora subraya la necesidad de poner de relieve cómo el Patronato para la Protección de la Mujer impuso una visión restrictiva del papel de las mujeres, condenando la posibilidad de elegir otros caminos.
Junto a La Sinsorga, se presenta la publicación Redimir y Adoctrinar. El Patronato de Protección a la Mujer 1941-1985, de Carmen Guillén, que contará con Andrea Momoitio como moderadora y que dará lugar a debate y difusión histórica.
En el apartado del Programa de Búsqueda e Identificación de Personas Desaparecidas, Alonso subrayó que este proyecto continuará activo mientras existan familias buscando a sus desaparecidos, sin fecha de caducidad.
En 2025 se cerraron varias exhumaciones: en Amorebieta-Etxano se recuperaron los restos de 157 personas y, hasta la fecha, se ha identificado a siete de ellas, entre ellas Manuel Hernández Ruídíaz, combatiente del batallón Zabalbide.
Su familia recibirá los restos en las próximas semanas. También se realizaron exhumaciones en Saibigain y en el monte Larragan. Respecto a Orduña, ya se identificaron 30 de las 93 muestras recuperadas. Alonso concluyó haciendo un llamamiento a las familias para que contacten con Gogora y así iniciar el procedimiento de identificación de los restos hallados en los distintos lugares.
En definitiva, la memoria se presenta como herramienta de reparación y convivencia, y Gogora quiere que sirva para prevenir nuevas violencias y hacer justicia con las víctimas y sus familias.