La consejera de Bienestar de Euskadi, Nerea Melgosa, pide juicio y valores para gestionar la inmigración y anuncia medidas para apoyar a las familias y fortalecer la red de protección social.
En una entrevista realizada en Radio Popular-Herri Irratia, la consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico, Nerea Melgosa, señaló que, a principios de 2026, el mundo está mostrando ejemplos preocupantes que requieren una reflexión profunda.
Melgosa defendió que la conversación sobre migración y convivencia debe fundamentarse en juicio, sentido común y valores básicos como la humanidad y la responsabilidad, y pidió construir políticas públicas centradas en la confianza y la lealtad.
Subrayó que es fundamental dar ejemplo desde la gestión pública para demostrar que se pueden tomar decisiones conscientes ante temas sensibles.
Sobre la llegada de personas de otros países, explicó que ha sido el Gobierno Vasco quien ha tenido que contactar a la Secretaría de Estado para gestionar la afluencia de decenas de personas en recursos de atención social.
Criticó la centralidad de Madrid y dijo que no es aceptable que jóvenes permanezcan en la calle. Afirmó que el derecho internacional debe aplicarse con rigor para los solicitantes de asilo y que la red de recursos está saturada; Euskadi ya ha acogido a más de 400 malienses.
Hoy mismo se ha informado que entre 30 y 40 personas de los recursos de Oñati y Berriz serán trasladadas a otros puntos del Estado, mientras la red SAPID mantiene miles de plazas libres para futuras incorporaciones.
En cuanto a la inmigración, Melgosa defendió que las personas que llegan a Euskadi lo hacen para trabajar y requieren herramientas flexibles para su inserción.
Más allá de los permisos de trabajo, se requieren mecanismos adicionales de apoyo. Los empresarios quieren contratar, pero se enfrentan a trabas; si hace falta talento y mano de obra, hay que hacer los cambios necesarios para facilitar la contratación y, al mismo tiempo, fortalecer la convivencia y la comunidad.
En el terreno de las familias, la consejera anunció que, desde el 1 de enero, se reconoce a las familias monomarentales y se pondrán en marcha recursos como FamiliaK, con ayudas a la natalidad y mejoras en las ayudas a la conciliación.
Dotar a las familias vascas de herramientas para desarrollar su proyecto de vida con calidad es, según Melgosa, una prioridad para la ciudadanía.
Este enfoque se sitúa dentro de una trayectoria de protección social en el País Vasco que ha buscado fortalecer la cohesión, la infancia y la juventud.
La experiencia histórica de las políticas sociales en Euskadi ha construido redes de atención que, aunque desafiadas por la coyuntura actual, siguen siendo un marco para garantizar derechos y oportunidades a quienes llegan buscando refugio o empleo.