Crónica en tono cercano sobre la visita del Lehendakari a Canarias para abordar la acogida e integración de migrantes en Arguineguín, y la reclamación de reconocimiento de Euskadi como frontera norte de la UE y de más protagonismo en el Pacto Migratorio Europeo.

Desde Euskadi llega un mensaje claro sobre migración: la dignidad humana debe estar en el centro y la cooperación entre territorios es clave. El Lehendakari Imanol Pradales participó en un encuentro junto al Papa León XIV que abordó la realidad de la acogida de personas migrantes en el puerto de Arguineguín, en Gran Canaria, un lugar que desde hace años simboliza algunas de las rutas más duras que cruzan el Atlántico.

Este marco, dijeron, nos obliga a mirar más allá de la frontera y a pensar en la convivencia real entre quienes llegan buscando un futuro distinto.

Durante la jornada, Pradales subrayó en su intervención que este muelle y su dinámica deben servir para que las sociedades más avanzadas entiendan que la ayuda no se queda en la llegada, sino que debe ir acompañada de un proceso serio de integración.

En palabras del Lehendakari, es imprescindible abrir espacios para la inclusión: educación, acceso a servicios, oportunidades de empleo y reconocimiento de la identidad cultural de cada persona que llega, para que no sea solo una estadía temporal, sino una verdadera oportunidad de vida.

El Lehendakari viajó a Canarias invitado por el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, con quien mantuvo una primera conversación a puerta cerrada en el Palacio de Ajuria Enea en mayo, según se ha recordado desde entonces.

En esa reunión previa se sentaron las bases de una cooperación que ahora se refuerza en el terreno de la migración: Euskadi y Canarias, unidos por un enfoque humanista, trabajarán para lograr un reparto más equitativo de las personas migrantes que llegan a las costas canarias y que, a su juicio, debe insertarse en una visión de justicia y solidaridad compartida.

Ambos gobiernos destacaron que esa cooperación no es un gesto puntual sino una línea de trabajo coherente con la visión del Papa León XIV, que aboga por políticas que pongan a las personas en el centro y que permitan salir de la lógica de la mera contención para abrazar la integración.

En esa línea, se defendió que España y, a nivel europeo, la UE, encuentren mecanismos para otorgar “voz y voto” en el despliegue del Pacto Europeo de Migración.

También se reclamó reconocer a Euskadi como una frontera norte dentro de la Unión Europea, un estatus que, desde esta visión regional, permitiría gestionar con mayor eficacia las dinámicas migratorias hacia el norte del continente.

“Somos dos pueblos que entienden que la dignidad humana debe estar en el centro cuando hay una crisis humanitaria o migratoria”, afirmó el Lehendakari.

La idea, resumida en sus palabras, es que estas personas no son números: son individuos con derechos, que huyen de circunstancias extremas y que buscan un proyecto de vida honesto y una salida que les permita reconstruir su historia.

La conversación no solo fue de palabras: se perfilaron compromisos de trabajo conjunto para convertir la acogida en inclusión real, con medidas en educación, vivienda y acceso al mercado laboral.

Para entender el trasfondo, conviene recordar que Canarias ha sido históricamente una escala de llegada para flujos humanos que no siempre encajan en modelos europeos clásicos.

La región se ha convertido en un cruce de caminos entre África y Europa, con retos logísticos y sociales significativos. Euskadi, por su parte, ha desarrollado redes de cooperación y programas de integración que buscan no perder de vista la dignidad de las personas migrantes y, a la vez, promover una convivencia sostenible entre comunidades locales y recién llegadas.

Este encuentro refuerza la idea de que la migración, gestionada con criterios de justicia y respeto, puede convertirse en una oportunidad para enriquecer a la sociedad en su conjunto, siempre que se cuente con una voz clara en las instituciones europeas y un marco de actuación que permita avanzar hacia la igualdad de derechos para todos.