Un repaso detallado a la batería de medidas y proyectos de Euskadi 2030 para fortalecer la industria, impulsar la innovación y reducir emisiones, ante la volatilidad global y el coste energético. Con datos de 2024-2026 y perspectivas para 2027.
En Euskadi, el consejero de Industria, Jauregi, ha dejado claro que la crisis en el estrecho de Ormuz no se va a resolver de inmediato y que el shock energético se ha traducido en una factura de alrededor de 200 millones de euros para la región.
Es un golpe que, según él, afecta sobre todo al sector industrial, al que se ha visto obligado a afrontar precios y suministros difíciles. Para ilustrarlo, citó que el impacto es comparable al coste de dos hospitales como los de Tolosa. En ese contexto, subrayó que no hay soluciones mágicas: lo que toca es defender la industria, transformar su modelo y avanzar con pasos firmes.
El mensaje central, repetido a lo largo de la intervención, fue claro: más industria, industria de calidad y menos emisiones, con más colaboración y menos burocracia.
Esa es la trayectoria que propone Euskadi 2030 y que se ha ido materializando en una batería de acciones conjuntas entre la administración, las empresas y los clústeres, con el impulso de la innovación y la creación de empleo industrial estable.
En la sesión del Consejo de Industria celebrado en Zamudio, representantes de empresas tractoras y entidades de apoyo (Talgo, Ayesa Digital, UVESCO, entre otros) repasaron los avances.
En el apartado de Industria Más, se confirmó que, en 2026, se movilizaron 505 millones de euros en proyectos de I+D industrial, casi el doble de los 264 millones de 2024.
Este incremento responde a un plan de inversión que busca acelerar la modernización tecnológica de la economía vasca y situar a las empresas locales en posiciones de liderazgo en sectores estratégicos.
En el eje Industria Mejor, el protagonismo recae sobre la I+D: el plan ha puesto en marcha programas de apoyo a la innovación tecnológica dentro del marco Hazitek, que ya ha mostrado un notable crecimiento en la inversión y en la capacidad de desarrollo de nuevos productos.
El objetivo es que el tejido productivo, especialmente las PYMEs, pueda competir en mercados internacionales con mayor valor añadido. Para 2026, se apuntan más de 1.000 proyectos presentados, con un aumento significativo de la financiación pública que ha permitido elevar la inversión total en I+D a 505 millones de euros, un 92% más que hace dos años.
En el apartado Emisiones, Euskadi avanza en la descarbonización y la electrificación. Se ha confirmado el objetivo de incrementar la capacidad de la red eléctrica regional en más del 40%, dentro del plan 2025-2030 de planificación de la red, para soportar una economía más descarbonizada y con mayor demanda de energía limpia.
En paralelo, se ha aprobado la actualización del plan de inversiones de Iberdrola Distribución para 2027-2029, que supone más de 330 millones de euros en ese periodo, con un crecimiento previsto respecto a 2026 de alrededor del 42%.
Todo ello se acompaña de medidas para reducir la factura eléctrica de la industria, estimadas en un potencial de ahorro de unos 225 millones de euros.
Otra pieza clave es la denominada Autobide Regulators (Autobide arautzaile), un marco de simplificación administrativa que está siendo enviado a las Cortes para su aprobación.
Su fin es acortar plazos y reducir etapas administrativas para proyectos de interés público, con reducciones que oscilan entre el 30% y el 75%, dependiendo del proyecto.
En el propio Euskadi 2030, ese marco facilitaría la ejecución de proyectos transformadores que ya están en marcha.
Proyectos Transformadores es, a día de hoy, uno de los ejes más visibles. Se han presentado cinco iniciativas bajo este paraguas, con una inversión inicial de 642 millones de euros, de la que el grueso (368 millones) irá a I+D+i y desarrollo tecnológico.
Entre las empresas y actores implicados participan 153 compañías, en su mayoría pymes, con el apoyo de los centros tecnológicos de la región. Se estima que estos proyectos generarían más de 3.600 empleos nuevos en los próximos años, consolidando un tejido industrial menos vulnerable y más competitivo a nivel internacional.
En el área de la Diversificación y apoyo a las PYMEs, Euskadi 2030 ha reforzado las líneas de actuación para que las empresas transiten hacia modelos más robustos y variados.
Se destacan las ayudas de Hazitek (con 654 PYMEs beneficiarias y un porcentaje de apoyo alto) y las propuestas de Innobideak para proyectos de innovación abierta, que ya cuentan con una base de cientos de propuestas y alianzas.
En total, para 2026 se han consignado 275 millones de euros para apoyar la transformación y diversificación de la pequeña y mediana empresa, por encima de las cifras del año anterior.
En el frente de la digitalización y la innovación, el plan ha puesto especial énfasis en la adopción de herramientas como la inteligencia artificial y la ciberseguridad.
Se han diseñado rutas para que las empresas integren soluciones de IA de forma progresiva, con un itinerario específico llamado BidaIA para adaptar estas tecnologías a las necesidades de cada organización.
La dimensión histórica de este esfuerzo sostenible hay que leerla con atención. Euskadi ha trabajado durante décadas para impulsar una economía basada en el conocimiento, con inversión sostenida en clústeres, centros tecnológicos y programas de apoyo a la innovación.
El plan Euskadi 2030 recoge esa experiencia y la traduce en objetivos claros: mayor capacidad productiva, mejor nivel tecnológico y una transición energética que no traicione la competitividad.
Por último, se destacó que la estructura de apoyo a las PYMEs no es un añadido pasajero, sino un pilar del modelo: la economía vasca se apoya en una base de pequeñas y medianas empresas con alta especialización, que hoy lideran segmentos clave en mercados internacionales.
El propio Consejo recalca que estas empresas, junto con los centros tecnológicos y la industria pública, deben construir cadenas de valor más robustas, capaces de responder a retos como la volatilidad global y la demanda de soluciones más sostenibles.
En resumen, Euskadi 2030 se presenta como un plan ambicioso, pero anclado en la realidad de una industria que quiere crecer con calidad, mantener la cohesión social y avanzar hacia una economía más limpia y eficiente.
Con datos de 2024 a 2026 y proyecciones para 2027, la visión es clara: más empleo cualificado, más inversión en I+D y una red eléctrica capaz de sostener una producción cada vez más descarbonizada.
Y todo ello, con una administración que apuesta por simplificar trámites y acelerar inversiones estratégicas para que la transformación llegue de forma más rápida y más equitativa.