El reciente Sociómetro Vasco de 2025 analiza las opiniones y percepciones de la población sobre la situación política, económica y social en Euskadi, así como sus valores y expectativas para el futuro. La encuesta, basada en más de 3.000 entrevistas telefónicas, revela cambios en las actitudes y preocupaciones de los habitantes en diversos ámbitos.

El tercer Sociómetro Vasco correspondiente a 2025, número 87 en su serie, ofrece una visión profunda sobre la opinión pública en Euskadi, a partir de un conjunto de 3.030 entrevistas telefónicas realizadas entre el 11 y el 14 de noviembre de ese mismo año. La muestra se distribuyó en 730 encuestas en Araba, 1.315 en Bizkaia y 985 en Gipuzkoa. La encuesta no solo preguntó sobre la percepción de la situación política y económica, sino que también incorporó cuestiones relacionadas con la satisfacción personal, las creencias religiosas, las expectativas de futuro y las actitudes sociales y culturales.

Desde hace algunos años, la percepción de la situación política en la comunidad autónoma muestra un alto nivel de aprobación. Según los datos, un 66% de los encuestados considera que la situación política en Euskadi es buena o muy buena, cifra que contrasta con la percepción del Estado español, donde solo un 18% comparte esa opinión.

La confianza en las instituciones españolas ha visto un declive desde 2023, aunque en el último semestre ese porcentaje ha mostrado una ligera recuperación, lo que indica una tendencia de estabilización.

En el plano económico, la valoración positiva de la economía vasca ha alcanzado un 72%, frente a solo un 37% en el conjunto del Estado español. Sin embargo, ambas percepciones han experimentado un descenso en comparación con datos anteriores. La preocupación social por la vivienda ha crecido notablemente, siendo actualmente el problema más apremiante en Euskadi y superando otros temas tradicionales.

El 58% de la población manifiesta preocupación por la crisis de vivienda, un nivel que no se había visto desde los años de la burbuja inmobiliaria en 2007.

La inseguridad ciudadana, el mercado laboral y los problemas relacionados con la sanidad y la inmigración también figuran entre las principales inquietudes.

En el ámbito personal, los problemas relacionados con el empleo y la economía siguen siendo los más impactantes, afectando al 24% de la población.

La vivienda, la salud y la inseguridad también son fuentes de preocupación, registrando aumentos en los últimos meses. Sin embargo, la satisfacción con aspectos como la vida familiar, las relaciones sentimentales, las amistades o la salud general se mantiene alta, con puntuaciones cercanas o superiores a 8 sobre 10.

La felicidad general de la población vasca se sitúa en 7,7 puntos, el valor más alto registrado desde 2014 y estable desde 2021. Esta felicidad está muy vinculada a la satisfacción en las relaciones sociales y sentimentales, que muestran una correlación positiva; cuanto más satisfecho está alguien en estos aspectos, mayor es su sensación de bienestar.

En cuanto a las expectativas de reproducción, solo el 11% de los encuestados afirma no querer hijos, mientras que un 44% desea tener dos y un 26%, tres.

Sin embargo, en la realidad, uno de cada tres vasco-vascos no tiene hijos, reflejando una brecha entre el deseo y la situación actual. La percepción del futuro de la juventud es pesimista: un 69% piensa que su futuro será más difícil que el de las generaciones anteriores, cifra que ha aumentado en el último año.

Solo un 9% cree que tendrán un futuro más fácil, tendencia que ha menguado a la mitad en ese período.

Respecto a las creencias religiosas, casi la mitad de la población (45%) se considera creyente aunque la mayoría no practica su religión con regularidad.

La religión predominante sigue siendo el catolicismo, con un 82% de los creyentes, en línea con la tradición cultural e histórica de Euskadi, donde el catolicismo ha estado presente desde la Edad Media y ha influido en muchos aspectos de la cultura vasca.

La presencia de otras religiones, como el islam y el evangelismo, también está presente, especialmente entre la población extranjera.

El interés por la política ha experimentado un crecimiento y alcanza su nivel más alto en casi 30 años, con un 44% de los ciudadanos que se declaran muy o bastante interesados.

La percepción sobre la necesidad de cambios en la política vasca varía, aunque la tendencia indica que la mayoría cree que se requieren reformas moderadas o específicas, en contraposición con un pequeño sector que aboga por un cambio total.

En cuanto a las preferencias políticas, el partido EAJ-PNV lidera en popularidad, seguido por EH Bildu y PSE-EE. La simpatía por distintas formaciones muestra movimientos históricos, con aumentos en los apoyos a EH Bildu y Sumar, mientras que Podemos y Vox también han registrado incrementos moderados.

Los líderes políticos más conocidos son Imanol Pradales, con un 79%, seguido de Eneko Andueza y Pello Otxandiano, ambos con casi la mitad de reconocimiento.

La valoración de los principales dirigentes sigue siendo moderada, destacando Pradales con la mejor puntuación, en línea con la tendencia de una ciudadanía que se muestra crítica pero interesada en su entorno político.

En el plano ideológico, la mayoría de la población vasca se sitúa en el centro del espectro, con un 54% que se ubica en posiciones moderadas. El nacionalismo también forma parte del panorama, con un 32% considerando que son muy nacionalistas, aunque la percepción de identidad vasca sigue siendo fuerte, con un 42% sintiéndose únicamente vasca o más vasca que española.

Finalmente, en relación con la posible independencia, la encuesta revela que el 38% de los vascos está en contra, mientras que un 23% apoyaría la independencia, y un 32% sería flexible, dependiendo de las circunstancias.

Estos datos reflejan una sociedad en proceso de reflexión y debate sobre su futuro político y social, en un contexto de cambios y desafíos que marcarán la especial trayectoria del País Vasco en los próximos años.