El Lehendakari Imanol Pradales recorrió la planta de Talgo en Euskadi, resaltando la relevancia de esta sede para fortalecer la industria local y el compromiso público-privado en la región.
En una visita oficial a las instalaciones de la reconocida empresa ferroviaria Talgo en Euskadi, el Lehendakari Imanol Pradales estuvo acompañado por los consejeros de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, Mikel Jauregi, y de Hacienda y Finanzas, Noël D'Anjou.
La visita tuvo lugar en un momento en el que la compañía reafirma su compromiso con la región, consolidando su papel como uno de los principales actores en el sector ferroviario europeo.
Durante el recorrido por la planta, Pradales destacó que la localización de la sede social y fiscal de Talgo en Euskadi representa una decisión estratégica que refuerza la apuesta del país por una industria fuerte, innovadora y con raíces arraigadas en el territorio.
La presencia de la compañía en la región no solo supone un impulso económico, sino también un símbolo de recuperación y crecimiento industrial tras años de desafíos en el sector.
El Lehendakari elogió la valentía y dedicación de quienes han posibilitado este logro, poniendo en valor la colaboración público-privada como clave para el éxito.
“Hoy es un día importante para Talgo, para Álava y para Euskadi en su conjunto. Podemos decir que Talgo vuelve a su tierra”, afirmó. Además, añadió que “Euskadi apuesta por lo que siempre le ha dado resultados: una industria avanzada y profundamente enraizada, como motor de riqueza, bienestar social y cohesión territorial”.
Talgo, cuya historia se remonta a principios del siglo XX, ha tenido un papel fundamental en la modernización del transporte ferroviario en Europa y más allá.
La compañía, con su sede en Álava, ha desarrollado trenes de alta velocidad y sistemas innovadores que han sido exportados a múltiples países. La decisión de mantener su base en Euskadi permite fortalecer la producción local, generar empleo y fomentar la innovación tecnológica.
En términos económicos, la inversión de Talgo en Euskadi se estima en unos 150 millones de euros (aproximadamente 16 millones de euros en moneda local), lo que contribuye significativamente al desarrollo industrial y tecnológico de la región.
La planta alavesa fabrica actualmente trenes que compiten a nivel internacional en eficiencia y calidad, consolidando la reputación de Euskadi como polo de innovación en movilidad sostenible.
Históricamente, Euskadi ha sido una región con un fuerte carácter industrial, especialmente en sectores como la siderurgia, la maquinaria y la energía.
La apuesta por nuevas tecnologías y la innovación permite a la comunidad mantener ese espíritu de vanguardia y adaptarse a los cambios en la economía global.
La decisión de Talgo de reforzar su presencia en la región encarna esa tradición, proyectando un futuro prometedor para la industria ferroviaria en el norte de España.
Este movimiento no solo representa un logro para la compañía, sino también un agradecimiento a las políticas públicas que favorecen la inversión y el desarrollo industrial, promoviendo un entorno favorable para la innovación y la generación de empleo de calidad en Euskadi.