Durante la madrugada de este domingo, se registraron incidentes violentos en el recinto de Kukullaga durante las fiestas de San Antonio, con detenciones por atentado y un ertzaina herido tras lanzamiento de objetos. La Ertzaintza intervino para restablecer el orden.

En la madrugada de este domingo, cerca de las 04:00, se registraron hechos graves en el recinto festivo del barrio Kukullaga, dentro de las fiestas patronales de San Antonio, en Etxebarri (Vizcaya).

La policía local detuvo a una persona por atentado contra la autoridad en la propia zona festiva. Poco después, la Ertzaintza detuvo a otra persona por la misma causa, ante la necesidad de frenar las acciones de quienes intentaban desbordar el control policial.

Según indicios y testimonios recogidos en el lugar, la situación se recrudeció cuando un grupo de aproximadamente 100 personas se empezó a lanzar botellas de vidrio contra los agentes, hiriendo a un ertzaina en la cabeza.

Este ataque hizo necesario el despliegue de varios coches y patrullas de la Brigada Móvil de la Ertzaintza para contener la situación y evitar que se extendiera el daño entre el público y los agentes.

El departamento de Seguridad quiere condenar y denunciar que las actuaciones de las policías locales y de la Ertzaintza para mantener el orden y la convivencia encuentren la oposición de algunos ciudadanos, y recuerda que la acción policial se ajusta, en todo momento, a la legalidad y al respeto de los derechos.

Asimismo, ha trasladado su apoyo al agente herido y a las y los policías de la policía local de Etxebarri y de la Ertzaintza que intervinieron para restablecer la normalidad en la zona.

La coordinación entre cuerpos, señalan, es clave para gestionar eventos de gran afluencia y reducir riesgos.

Con este suceso, se reitera la necesidad de reforzar los dispositivos de seguridad en fiestas de alta concurrencia y de promover una convivencia cívica entre vecinos y visitantes.

En Euskadi, las fiestas patronales de San Antonio suelen atraer a numerosos asistentes y requieren un esfuerzo conjunto de seguridad para prevenir incidentes.

Históricamente, estas celebraciones han sido un punto de encuentro para las comunidades locales, con actividades culturales, música y tradición. A lo largo de los años, la Ertzaintza y las policías locales han desarrollado protocolos de actuación para coordinarse en eventos de tal magnitud, procurando que la alegría de las celebraciones no se vea empañada por hechos violentos.

En el presente caso, las autoridades insisten en que el objetivo fundamental es garantizar la seguridad y la convivencia, haciendo hincapié en la responsabilidad individual de cada asistente.

Este suceso es un recordatorio de que, aunque las fiestas formen parte de la identidad de los municipios, la seguridad colectiva depende del cumplimiento de la normativa y de la colaboración entre ciudadanía y autoridades.

Continuarán los dispositivos de vigilancia, y se anima a denunciar cualquier conducta que ponga en peligro a las personas o el normal desarrollo de las celebraciones.