La administración vasca plantea reducir la factura eléctrica final de la industria para situarla al nivel de Francia y Alemania, mediante un conjunto de medidas fiscales y regulatorias y una mayor coordinación con el Gobierno de España.
En Euskadi, los costes eléctricos que enfrenta la industria vasca siguen mostrando una clara desventaja frente a otros países de la Unión Europea, especialmente Francia y Alemania.
Aunque existen diferencias entre los mecanismos regulatorios de cada nación, lo relevante para la economía vasca es que la factura eléctrica final de las grandes consumidoras puede variar en un rango de entre un 165% y un 35% por encima de lo que pagan en esos mercados vecinos.
Este diferencial no es sólo una cuestión de coste de generación, sino de un conjunto de cargas y tributos que se acumulan sobre el precio de la energía y que, según las autoridades regionales, afectan de forma directa a la competitividad de sectores electro‑intensivos como la metalurgia, el aluminio, la química, el papel, el vidrio y la automoción.
La realidad de la Península Ibérica es doble: por un lado, se genera una energía más barata gracias a renovables abundantes; por otro, el precio final que soporta la industria resulta más alto por elementos ajenos al coste de generación, como impuestos, peajes y un menor grado de exenciones.
Este cuadro ha llevado al Gobierno Vasco a sostener que para avanzar en la transición energética sin sacrificar la competitividad industrial es imprescindible equiparar el coste eléctrico total con el de los principales competidores europeos.
En este esfuerzo, la cooperación entre comunidades, y con el Gobierno de España, resulta clave para evitar distorsiones que afecten a la inversión y a la creación de empleo.
El consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad ha subrayado que el objetivo es mantener la inversión en la red eléctrica y la electrificación industrial, asegurando que la energía siga siendo un motor de descarbonización sin encarecer de forma innecesaria la factura de las grandes industrias.
En su intervención, recordó que la energía generada en el sur de Europa, y especialmente en la cornisa ibérica, ha permitido avanzar en renovables, pero que el precio final para la industria no puede quedar desalineado respecto a los socios europeos si se quiere sostener la competitividad a largo plazo.
Entre las ideas compartidas, se advierte que la eficiencia y la claridad regulatoria deben ir de la mano de un marco que fomente la inversión y la innovación tecnológica.
Durante la sesión, se puso de manifiesto que la diferencia de precios no nace únicamente del coste de la energía en sí, sino de la combinación de costes regulados y fiscales vinculados a la electricidad.
A efectos prácticos, se citó la necesidad de revisar y simplificar la factura eléctrica para grandes consumidores, de modo que el conjunto de recargos y cánones no distorsione la economía de las empresas.
Este enfoque, que ya ha sido adoptado en otros países europeos, podría implicar una reducción significativa de la factura para los grandes consumidores, con un impacto directo en la competitividad industrial y en la generación de empleo.
Entre las medidas propuestas para homologar los precios con Francia y Alemania destacan: la supresión del impuesto del 7% a la generación eléctrica; la exención del 80% de los peajes de transporte y distribución para los consumidores electro‑intensivos, y la inclusión en la metodología de peajes de los criterios de regulación que debe publicar la CNMC este año; además, una vía para potenciar las ayudas por los costes indirectos de CO2, que podrían destinar hasta un 25% de los ingresos de las subastas de derechos de emisión para compensar esos efectos sobre el consumo eléctrico.
En conjunto, estos cambios, en el marco de la legalidad vigente y ya aplicados en otros países, podrían reducir la factura eléctrica de las grandes industrias casi a la mitad.
El Gobierno Vasco se ofrece a colaborar estrechamente con el Gobierno español para avanzar en estas medidas, lo que requeriría una coordinación interministerial entre Hacienda, Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), Industria y Economía.
Esta coordinación sería necesaria para garantizar que las herramientas disponibles a nivel europeo se apliquen de forma coherente y efectiva, evitando distorsiones que afecten a la competitividad de la economía vasca y española en su conjunto.
En este sentido, el titular de Industria de Euskadi insistió en la idea de que es crucial trabajar de forma conjunta para crear un marco energético estable y competitivo, que permita a la industria vasca continuar avanzando en su transición energética, incrementar su productividad y reducir, al mismo tiempo, las emisiones.
La intervención tuvo lugar en el marco del Foro Gran Vía, un espacio de diálogo promovido por la Fundación BBK que reúne a responsables empresariales, institucionales, políticos y sociales para analizar retos de Bizkaia y Euskadi.
El consejero concluyó reiterando el compromiso de la Administración Autonómica con la industria y su transición, destacando que, para lograr más y mejor industria con menos emisiones, es imprescindible garantizar un marco energético estable, líquido y competitivo, alineado con las políticas europeas y con las necesidades reales de las empresas.