El Gobierno Vasco autoriza la construcción del nuevo IES Astigarraga BHI, un centro que ofrecerá ESO y prevé ampliar a Bachillerato para responder al crecimiento demográfico y acercar la educación a las familias.

Astigarraga contará por primera vez con un instituto público de Educación Secundaria. El Gobierno Vasco ha autorizado un contrato de 22,8 millones de euros para la construcción del nuevo IES Astigarraga BHI, un proyecto que nace para responder a la demanda educativa actual y a la previsión de crecimiento de la localidad.

Se trata de una inversión de envergadura para un municipio que, a lo largo de los últimos años, ha visto cómo sus jóvenes tienen cada vez menos opciones de estudiar cerca de casa cuando terminan la Primaria.

Este centro quiere cambiar esa realidad y facilitar una educación más cercana, estable y de calidad.

La parcela Mendiaundi-Anibar, cedida por el Ayuntamiento, se ha elegido con criterios de adecuación urbanística y territorial. No es una parcela llana; presenta una pendiente pronunciada y un terreno con características que obligan a una planificación técnica específica: las tierras deben moverse con cuidado, la cimentación debe adaptarse al desnivel y se requieren soluciones constructivas para garantizar la seguridad, la eficiencia energética y la comodidad de los futuros alumnos y docentes.

El diseño previsto sitúa al IES Astigarraga BHI como un centro moderno capaz de albergar cuatro líneas completas de ESO y 16 unidades de Educación Secundaria Obligatoria.

Entre sus dependencias figurarán aulas especializadas para ciencias, tecnología y letras, un gimnasio cómodo, un comedor amplio y múltiples espacios complementarios que faciliten el aprendizaje en proyectos, el estudio en grupo y la convivencia diaria.

La apuesta es por un edificio que combine funcionalidad y calidad ambiental para favorecer el rendimiento académico y el bienestar del alumnado.

Más allá del presente, el proyecto ya recoge una visión de futuro: se contempla la posibilidad de ampliar el centro con seis aulas de Bachillerato y otros espacios especializados, de modo que el IES pueda crecer sin necesidad de trasladarse a otro núcleo educativo si la demografía lo exige.

Esta modularidad está pensada para acompañar el crecimiento de Astigarraga en las próximas décadas y para responder a las necesidades de familias y de docentes que buscan estabilidad educativa.

La duración prevista de las obras es de 24 meses, periodo en el que se planifica una ejecución cuidadosa para minimizar molestias a la población y garantizar que el edificio cumpla con los estándares actuales de seguridad, accesibilidad y eficiencia energética.

La planificación ha priorizado trabajar de forma coordinada con otros servicios municipales—transporte, seguridad y urbanismo—para asegurar que el nuevo instituto se integre de forma coherente con el entorno urbano.

Con la aprobación de hoy, el Departamento de Educación reafirma su compromiso con la mejora continua de las infraestructuras educativas y con la idea de que cada territorio tenga espacios de aprendizaje adecuados a su realidad.

En Astigarraga, el crecimiento demográfico reciente ha hecho que la demanda de educación secundaria crezca y, a su vez, que se fortalezca la necesidad de ofrecer una opción pública de calidad cerca de las familias.

Este proyecto, además, está pensado para facilitar el acceso a la educación pública, reduciendo desplazamientos largos y fortaleciendo la equidad educativa.

El anuncio se enmarca en una estrategia más amplia para el conjunto de Euskadi: la planificación de infraestructuras de educación pública a medio y largo plazo, con inversiones periódicas en instalaciones que reciclan y actualizan instalaciones existentes o crean nuevos centros donde hacen falta.

Aunque cada municipio tiene sus particularidades, la idea es que los jóvenes cuenten con instalaciones modernas, seguras y cercanas a sus hogares, en mercados laborales que exigen cada vez más competencias digitales, científicas y sociales.

En resumen, Astigarraga gana un instituto propio para ESO y, a medio plazo, la posibilidad de ampliar a Bachillerato, lo que ya marca un hito importante para la localidad.

No solo se trata de un edificio; se trata de una señal de estabilidad educativa, de una respuesta a las familias y de una inversión que puede influir en la vida diaria de jóvenes, docentes y comunidades cercanas.

Y mientras la obra avanza, la conversación se va moviendo hacia cómo se juega el calendario escolar, cómo se conectan las rutas de transporte y cómo se aprovecha el nuevo centro para fortalecer la oferta educativa pública de la comarca.