El Gobierno Vasco concluyó en Fráncfort un roadshow internacional para presentar la décima emisión de bonos sostenibles, con un importe potencial similar al del año anterior (700 millones de euros), y enfocado en financiar políticas públicas con impacto social y ambiental.
El Departamento de Hacienda y Finanzas del Gobierno Vasco ha cerrado hoy en Fráncfort una etapa de presentación internacional de su décima emisión de bonos sostenibles.
La delegación, encabezada por el consejero Noël d’Anjou, estuvo acompañada por el viceconsejero de Política Financiera y Presupuestos, José Corchón, y por la directora de Política Financiera, Arantza Larrauri, así como por la directora de Gabinete y Comunicación, Eneritz Bilbao.
Durante las sesiones se sostuvieron encuentros con representantes de BNY Mellon ALM, Helaba Invest, OBL Asset Management y Donner & Reuschel, entre otros interlocutores institucionales.
Tras la jornada celebrada en Milán, las reuniones en Fráncfort han permitido profundizar en los aspectos estratégicos, financieros y de impacto de la emisión.
El consejero d’Anjou subrayó que este roadshow forma parte de una política activa de diálogo con los mercados, basada en la transparencia, la cercanía y la rendición de cuentas.
La financiación sostenible se presenta como una herramienta estructural de la política pública, orientada a reforzar el bienestar social y acelerar la transición ecológica.
La décima emisión refleja una trayectoria continua y una voluntad de mantener este tipo de instrumentos en el tiempo.
En la estrategia para 2026, el Gobierno Vasco busca combinar estabilidad presupuestaria con capacidad inversora, garantizando que los recursos captados se transformen en políticas públicas con impacto tangible.
La confianza de los inversores es un activo clave que se forja con planificación, rigor y coherencia.
El viceconsejero Corchón analizó el entorno macroeconómico destacando la estabilidad del crecimiento, el comportamiento del empleo y la fortaleza del tejido productivo.
Señaló que estos factores permiten afrontar las necesidades de financiación desde una posición sólida, incluso en un contexto internacional de incertidumbre.
La combinación de disciplina fiscal e inversión estratégica se identifica como una de las señas distintivas del modelo económico vasco, lo que refuerza su credibilidad ante los mercados.
La directora de Política Financiera, Arantza Larrauri, detalló la estrategia de deuda para 2026, incluida la estructura de necesidades brutas de financiación, la diversificación de productos y el objetivo de optimizar el perfil de vencimientos.
Explicó cómo la emisión sostenible encaja en una visión global de la gestión de la deuda pública y profundizó en los criterios de selección de proyectos y en los compromisos de seguimiento y reporting, reiterando que los fondos se destinarán a iniciativas con impacto social y ambiental positivo, conforme al Marco de Bonos Sostenibles del Gobierno Vasco.
D’Anjou cerró las sesiones destacando que la sostenibilidad financiera, social y ambiental forma parte de una misma estrategia de país. Señaló que la emisión refuerza la coherencia entre la acción presupuestaria y los compromisos de largo plazo del Gobierno Vasco, alineados con la Agenda Euskadi 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
“Somos un país pequeño, abierto y europeo, que no renuncia a desempeñar un papel relevante en Europa y en el mundo”, enfatizó.
Los inversores valoraron la claridad del enfoque, la solidez del marco macroeconómico y la experiencia de Euskadi como emisor sostenible. Con la conclusión del roadshow en Milán y Fráncfort, el Gobierno Vasco cierra una fase clave de diálogo con los mercados antes de la emisión, reforzando su posicionamiento como emisor público responsable, transparente y orientado al impacto.
En un marco más amplio, las emisiones sostenibles se han convertido en una parte creciente de la financiación pública en Europa. En años recientes, gobiernos regionales y nacionales han recabado apoyo de inversores institucionales para proyectos vinculados a servicios sociales, transición energética e infraestructuras resilientes.
Para Euskadi, estas herramientas permiten canalizar recursos hacia áreas prioritarias sin comprometer la estabilidad presupuestaria. Aunque la economía global sigue enfrentando incertidumbres, la demanda de bonos con criterios ESG ha mostrado resiliencia entre los inversores institucionales, que valoran claridad de objetivos, seguimiento y resultados.
En ese contexto, la región continúa fortaleciendo su perfil crediticio mediante una gestión de deuda planificada, transparente y orientada al impacto social y ambiental positivo.