El Consejo Vasco de Finanzas Públicas presentó el balance de 2025, destacando un aumento en la recaudación de tributos concertados, variaciones por tipo de impuesto y la distribución de aportaciones a las Diputaciones Forales y al Fondo General de Ajuste.

En Euskadi, el Consejo Vasco de Finanzas Públicas dio a conocer el cierre de 2025 con un balance que subraya el impulso de la recaudación de tributos concertados por las Diputaciones Forales.

La cifra total alcanzó 20.324.501.735 euros, lo que representa un incremento de 2.014.635.? ? millones respecto a 2024 y un crecimiento interanual del 11%. Este desempeño refleja, en términos generales, un año sólido para la economía vasca, con determinadas excepciones, como la evolución del impuesto sobre sociedades.

La comparativa interanual, señala el informe, está condicionada por el impacto excepcional de las devoluciones a mutualistas registradas en 2024, que distorsionan ligeramente la variación para IRPF y otros conceptos en el año siguiente.

La ejecución sobre el presupuesto aprobado para 2025 se situó en el 103,1%, de modo que se recaudaron 605,9 millones de euros más de lo inicialmente previsto.

A partir de estos resultados, el importe definitivo de las Aportaciones de las Diputaciones Forales al Gobierno Vasco para 2025 asciende a 13.770,635.572 euros, cifra que supera en 570,6 millones la previsión presupuestaria. Este dato subraya la capacidad de las entidades forales para responder a las necesidades financieras del conjunto del ciclo económico y refuerza la visión de un marco fiscal estable en el marco del Concierto Económico.

Entre los tributos directos, el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) mostró una evolución positiva, con un aumento del 14,2% respecto de 2024, situándose por encima de la media de años anteriores.

Por el contrario, el impuesto de Sociedades registró un descenso sustancial del 17,3%, resultado de la conjunción de factores económicos y estratégicos que afectaron a la actividad empresarial en distintos sectores.

En el ámbito de la imposición indirecta, el IVA, incluido el ajuste con el Estado, experimentó un notable crecimiento del 13,3%, impulsado por la demanda interna y el consumo, así como por cambios normativos y medidas para frenar el fraude en hidrocarburos.

En cuanto a los impuestos especiales, el conjunto de ingresos creció un 9,1% respecto al ejercicio precedente, destacando la contribución del impuesto sobre hidrocarburos y la implantación del nuevo gravamen sobre líquidos para cigarrillos electrónicos que se concertó en 2024.

Desglosando por territorios, el cierre de 2025 arroja la siguiente distribución de la recaudación de tributos concertados: Álava recaudó 3.157.521.517 euros, Bizkaia 10.441.960.144 euros y Gipuzkoa 6.725.020.074 euros, totalizando 20.324.501.735 euros. Estas cifras reflejan la dispersión de la carga fiscal entre los tres territorios históricos y confirman la capacidad del sistema fiscal vasco para sostener servicios y transferencias dentro del marco del Concierto.

En lo relativo al Fondo General de Ajuste (FGA) para 2025, la dotación aprobada se situó en 121.182.574 euros. El reparto previsto contempla que Álava reciba 75.524.016 euros y Gipuzkoa 45.658.558 euros, con el resto destinado a equilibrar las diferencias entre los territorios históricos. Este instrumento de ajuste, diseñado para reducir desequilibrios y garantizar una distribución más homogénea de recursos, continúa siendo un pilar clave del marco fiscal vasco y ha contribuido a canalizar ingresos de manera más equitativa entre las provincias.

A modo de contexto histórico, el Concierto Económico que rige la financiación de Euskadi desde hace décadas establece un marco de relaciones fiscales en el que las Diputaciones Forales recaudan tributos concertados y remiten una aportación al Gobierno Vasco, sujeto a coeficientes y a un cupo anual.

Este sistema ha permitido mantener un conjunto de servicios públicos homogéneo y ha influido en la planificación presupuestaria de largo plazo. El Fondo General de Ajuste, por su parte, funciona como mecanismo para atenuar diferencias estructurales entre territorios y asegurar una distribución más equilibrada de los recursos, en un marco de cooperación institucional que ha perdurado desde la transición democrática.

En síntesis, el balance de 2025 refuerza la idea de un ciclo económico con crecimiento sostenido en Euskadi, moderadamente afectado por la variabilidad de algunas figuras impositivas y por las dinámicas externas.

Los datos de recaudación, los movimientos en IRPF, IVA y otros tributos, así como la gestión de las aportaciones y del FGA, permiten a las instituciones vasca y forales planificar con mayor certidumbre el gasto público y las inversiones necesarias para sostener la recuperación y la cohesión social en los próximos años.