El Gobierno Vasco presenta un plan de acción 2026-2029 para gestionar la diversidad religiosa en Euskadi, con 15 líneas de actuación, un Consejo Interreligioso y medidas para garantizar la libertad de culto, la igualdad y una laicidad cooperativa en las instituciones públicas.
En Euskadi se presentó el nuevo Plan de Acción 2026-2029 del Gobierno Vasco para gestionar la diversidad religiosa, y llega con 15 líneas de actuación.
El objetivo es favorecer una convivencia estable y una laicidad cooperativa, donde la neutralidad del sector público se combine con el reconocimiento institucional de las confesiones y su cooperación en la vida pública.
Este enfoque pretende evitar respuestas reactivoas ante posibles conflictos y anticipar escenarios para actuar con solvencia y transparencia en la gestión de la diversidad.
La foto demográfica que contextualiza el plan es contundente: la población vasca se encuentra en un equilibrio entre quienes dicen tener creencias religiosas y quienes no.
Según el Barómetro sobre Religión y Creencias del Estado español correspondiente a 2025, una mayoría social de la población vasca no se adscribe a ninguna religión: alrededor del 53%.
Dentro de ese grueso, aproximadamente un 13% se define como agnóstico, un 20% como ateo y otro 20% como indiferente o no creyente. Entre las personas que sí manifiestan alguna pertenencia religiosa, la adscripción católica sigue siendo la mayor, representando alrededor del 34%.
En paralelo, el Mapa de las Religiones en Euskadi estima que entre el 6% y el 7% de la población pertenece a confesiones distintas a la católica. Como ejemplo, la población musulmana ronda el 4,0%, la evangélica el 1,1% y la ortodoxa el 1,0%.
Esta diversidad también se expresa en el mapa de los lugares de culto: más de 300 espacios activos en 2024, sin contar los de la Iglesia Católica, con una presencia destacada de espacios evangélicos y musulmanes.
Aunque parte de esa diversidad responde a flujos migratorios recientes, no puede entenderse solo desde esa óptica. Entre las personas de origen extranjero coexisten creyentes de confesiones minoritarias y personas que se identifican con la religión mayoritaria; por ejemplo, hay un porcentaje significativo de identidad católica entre residentes extranjeros y, a la vez, presencia notable de comunidades musulmanas, evangélicas y ortodoxas.
La propuesta del Ejecutivo vasco se sustenta en la idea de una laicidad cooperativa: la no confesionalidad del Estado se acompaña de reconocimiento institucional y de mecanismos estables de relación con las confesiones.
En este marco, la gestión pública de la diversidad religiosa debe estructurarse como un diálogo constante y constructivo, con acuerdos de colaboración con comunidades religiosas, asistencia técnica en procesos urbanísticos o administrativos, uso compartido de espacios públicos, participación de representantes religiosos en órganos consultivos y desarrollo de guías o protocolos que favorezcan la convivencia.
En palabras de la Consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico, una gestión proactiva debe ir más allá de un diagnóstico descriptivo y articular relaciones estables entre administraciones y confesiones para promover la libertad religiosa con igualdad y laicidad.
De este marco nace el Consejo Interreligioso de Euskadi, que se regulará en breve y empezará a funcionar con su primera reunión en primavera.
El Consejo Interreligioso de Euskadi estará formado por ocho religiones con declaración de notorio arraigo: budista, islam, católica, evangélica, ortodoxa rumana, bahá’í, Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y Testigos de Jehová.
Además, podrán sumarse otras religiones más minoritarias y entidades que promuevan el diálogo interreligioso. Será un órgano consultivo, concebido como un espacio estable de diálogo y cooperación entre las instituciones vascas (Gobierno Vasco, diputaciones forales y ayuntamientos) y las diferentes confesiones presentes en Euskadi.
El Consejo Interreligioso permitirá dotar de una estructura estable a la interlocución institucional en iniciativas o decisiones que afecten al ejercicio de la libertad religiosa y de culto, proporcionando un marco formal para el asesoramiento técnico y la participación en el diseño de políticas públicas relacionadas con la diversidad religiosa.
Líneas de actuación y Plan de Acción (2026-2029). Las religiones son internamente diversas y evolucionan con el tiempo, por lo que, a la hora de formular un plan de acción para gestionar la diversidad religiosa, se han fijado los siguientes principios: a) igualdad y no discriminación; b) pluralismo como valor democrático; c) promoción del diálogo, la educación y la convivencia; d) protección específica de las minorías; e) proporcionalidad en cualquier limitación de derechos.
Bajo estos principios, la Dirección de Diversidad, Convivencia y Solidaridad Intergeneracional, asesorada por el Centro Ellacuría (centro experto en diversidad religiosa), ha diseñado un plan de acción para los próximos cuatro años.
Entre las acciones previstas destacan: - impulsar una planificación autonómica en materia funeraria para abordar, con una visión de conjunto del territorio, cuestiones relacionadas con cementerios, servicios funerarios, emplazamientos y sanidad mortuoria, con el fin de asegurar la libertad religiosa y la atención a la diversidad de prácticas y ritos de las distintas confesiones.
- aprobar una norma específica que articule tanto la ordenación urbanística de los centros de culto como su encaje en el régimen de actividades clasificadas, los requisitos técnicos y mínimos de funcionamiento, la fijación de plazos de adaptación para centros ya existentes y la relación de competencias entre Gobierno Vasco y ayuntamientos.
- disponer de un calendario de festividades de cada confesión implantada en Euskadi. - elaborar un plan para atajar estereotipos y prejuicios existentes sobre confesiones minoritarias y, en general, sobre la diversidad religiosa. - impulsar acciones de diálogo interreligioso, en colaboración con los municipios que presenten realidades de diversidad alta, para facilitar que las comunidades religiosas muestren su vida y actividad en el espacio urbano.
- incorporar criterios de igualdad entre mujeres y hombres en la relación del Gobierno Vasco con las entidades religiosas, especialmente en procesos de subvención y en espacios de representación institucional.
- garantizar la oferta de menús adaptados a las reglas alimentarias religiosas en centros públicos: centros de acogida, hospitales, centros residenciales, comedores sociales/centros de atención diurna y centros penitenciarios.
En resumen, el Plan 2026-2029 quiere convertir la diversidad religiosa en una oportunidad de convivencia, diálogo institucional y reconocimiento de derechos, con estructuras duraderas como el Consejo Interreligioso y un conjunto de medidas que alcance desde lo urbanístico y funerario hasta la alimentación en servicios públicos, siempre bajo el paraguas de la igualdad, la tolerancia y la laicidad cooperativa que propone la administración vasca.