Una exposición en Euskadi recorre cronológicamente la Plaza del Tenis, espacio clave que conecta la obra de Peña Ganchegui con el paisaje donostiarra y la escultura de Chillida, en el marco del centenario del arquitecto y la reciente rehabilitación de la plaza.

En Euskadi se presenta una exposición que pone la Plaza del Tenis en el centro de la conversación sobre arquitectura, paisaje y memoria colectiva. La muestra, organizada por el Instituto de Arquitectura de Euskadi y el Archivo Peña Ganchegui, toma como eje la intervención de Peña Ganchegui y la sitúa como una pieza clave para entender el conjunto que hoy conocemos como Peine del Viento.

Se trata, además, de una propuesta que llega en un año especialmente significativo: el centenario del nacimiento del arquitecto, nacido en 1926 en Oñati y fallecido en Donostia en 2009, y el cincuenta aniversario de la plaza, que recientemente ha culminado su proceso de rehabilitación.

La exposición se podrá visitar en la sede del Instituto a partir de este viernes y hasta el 27 de septiembre.

En la presentación estuvieron presentes figuras institucionales y culturales relevantes como Denis Itxaso, consejero de Vivienda y Agenda Urbana del Gobierno Vasco, José Ángel Medina, director del Instituto de Arquitectura de Euskadi, Rocío Peña, directora del Archivo Peña Ganchegui, y Mario Sangalli, comisario de la muestra.

En palabras de Itxaso, hoy no estamos frente a una simple exposición, sino ante una oportunidad para mirar con nuevos ojos un espacio que forma parte de la memoria colectiva de Donostia y de Euskadi.

El consejero valoró que la Plaza del Tenis y el conjunto del Peine del Viento no sean solo una postal, sino una forma de entender la relación entre arquitectura, paisaje, ciudad y cultura.

La muestra expone un recorrido cronológico que articula tres dimensiones: la arquitectónica, la natural y la escultórica. El itinerario arranca alrededor del claustro del antiguo Convento de Santa Teresa y reúne documentos de archivo, fotografías, planos y publicaciones antiguas, además de material audiovisual, croquis y documentación original, complementados por reportajes fotográficos recientes.

En total, ocho etapas que llevan al visitante desde los orígenes del enclave y del propio Peño Ganchegui (nacido en 1926) hasta la rehabilitación culminada en 2026.

Entre los hitos que se mencionan figuran la formación del arquitecto en Madrid, el inicio de la investigación de Chillida sobre la idea de colocar una escultura al final del Paseo del Tenis desde 1952, la construcción de la Plaza de la Trinidad en 1963 como antecedente directo de la Plaza del Tenis, y la etapa de concepción y culminación del conjunto entre 1974 y 1977.

El relato también destaca la interacción entre el mundo de la arquitectura y las artes, apuntando que la plaza no existiría sin la vinculación con la escultura de Chillida, el diálogo con el mar, la roca y el viento, y la propia intervención del paisaje.

Este enfoque refuerza la idea de que el espacio público puede ser una plataforma de aprendizaje y de memoria, donde la técnica no se impone, sino que dialoga con la naturaleza y con el arte.

La exposición está acompañada de una programación de actividades para distintos públicos. El 5 y el 19 de junio se celebrará un taller familiar de Land Art, a cargo del equipo educativo Maushaus, donde los participantes trabajarán con la materialidad de esta obra icónica de la plaza, íntimamente ligada al paisaje donostiarra.

Además, se presentará la publicación de un libro titulado Plaza del Tenis, cuarta entrega de la colección Fondo Peña Ganchegui, que verá la luz antes del cierre de la muestra.

El autor de la edición, Íñaki Ábalos, estará presente el 10 de septiembre para presentar el volumen y abrir el ciclo Peña Ganchegui, un legado centenario, que continuará durante el otoño.

En ese marco, el instituto acogerá la exposición Peña Ganchegui, arquitecto ilustrado, a partir de octubre.

La propuesta se enmarca también en una serie de hitos previos: la publicación de un artículo monográfico en MAS Context y la edición en línea de la tesis de Mario Sangalli, disponibles desde el 29 de marzo de 2026 para conmemorar el centenario del arquitecto.

Todo ello refuerza una vocación de divulgación que no se queda en lo técnico y académico, sino que acerca la obra a la ciudadanía, tal como subrayó Itxaso: preservar, estudiar y divulgar el patrimonio arquitectónico es mirar el pasado para entender el presente y pensar el futuro de la ciudad.

Para entender la magnitud de esta propuesta hay que situarla en su contexto histórico. Peña Ganchegui fue una figura decisiva en la arquitectura vasca del siglo XX, con una trayectoria que se cruzó con los grandes debates de su tiempo sobre la relación entre edificio y paisaje.

Su Plaza del Tenis, concebida como antesala del conjunto escultórico de Chillida, no sólo es un lugar de tránsito urbano, sino un laboratorio de ideas sobre cómo diseñar con el entorno natural sin dominarlo.

Y es que la obra de Ganchegui busca ese equilibrio entre forma, función y paisaje que hoy se valora como un legado pedagógico para las nuevas generaciones de arquitectos.

En resumen, esta exhibición no solo celebra una obra icónica, sino que invita a entender cómo una plaza puede ser escuela, museo y memoria viva de una ciudad que mira hacia el futuro sin perder de vista sus raíces.