El Gobierno Vasco anuncia la transformación de la fachada marina de la antigua central de Lemoiz en un polo acuícola moderno, con una inversión de 170 millones de euros en tres fases durante diez años, para diversificar la industria alimentaria, crear empleo cualificado y situar a Euskadi a la vanguardia de la economía azul.

En Euskadi se ha puesto en marcha un plan ambicioso para convertir la parcela de la antigua central nuclear de Lemoiz en un parque acuícola de referencia.

La idea no es solo crear una granja marina, sino reorganizar todo un ecosistema productivo: diversificar la producción, fortalecer la cadena de valor y generar empleo cualificado vinculado directamente al medio marino.

El anuncio lo hizo el Gobierno Vasco, que subraya que se trata de una apuesta estratégica para el sector alimentario en un contexto europeo cada vez más atento a la economía azul y a la necesidad de avanzar hacia modelos de producción más sostenibles.

El proyecto propone reutilizar infraestructuras e espacios ya existentes, como parte de una estrategia de modernización que está alineada con el Pacto por el Océano europeo.

Este acuerdo sitúa la economía azul como sector clave para garantizar soberanía alimentaria, avanzar en la descarbonización y proteger la biodiversidad.

En palabras del Lehendakari, este plan aspira a ser un referente internacional, combinando I+D+i, talento y tecnología puntera, de forma sostenible desde el punto de vista económico, social y medioambiental.

La inversión pública-privada supera los 170 millones de euros en 10 años, repartidos en tres fases.

El nuevo polo acuícola se levantará en un emplazamiento crítico por su acceso al agua de mar y por la superficie disponible: aproximadamente 46.600 metros cuadrados. El contrato para la gestión y desarrollo recae sobre Aquacría Basordas, que liderará la implantación y la operación de la instalación, con una mirada integrada que cubre desde la crianza hasta la transformación y la logística.

AZTI, centro tecnológico de referencia en el ámbito marino y alimentario, desempeñará un papel clave, aportando conocimiento en áreas como la cría de especies de alto valor añadido (por ejemplo, lenguado), sistemas de recirculación de agua (RAS), nutrición, sanidad y bienestar animal, y trazabilidad del producto.

La iniciativa no se queda en la idea: está concebida como un desarrollo integral que conectará investigación, formación y economía local. Se prevé que la planta genere empleo cualificado tanto en la fase de construcción como durante la operación, y que dinamice una red de proveedores locales vinculados a suministros, mantenimiento o servicios especializados.

Además, el proyecto contempla la colaboración con centros tecnológicos, universidades y formaciones profesionales para asegurar una base de conocimiento sólido y una mano de obra preparada para las distintas fases productivas.

En términos técnicos y de magnitud, la inversión global está estimada en 170 millones de euros, repartida en tres fases a lo largo de una década, y se prevé que la instalación ocupe todo el terreno durante su desarrollo.

A nivel productivo, se plantea una integración completa del ciclo: desde la eclosión y cría larvaria hasta el engorde y la preparación para la comercialización, con infraestructuras específicas como hatcheries, nurseries y plantas de engorde, además de instalaciones de transformación, tratamiento y logística.

Se introducirá tecnología de recirculación de agua que permitirá reutilizar hasta el 97% del recurso hídrico y asegurar la depuración de efluentes, junto con innovaciones en I+D orientadas a mejora genética y reproductiva.

Todo ello se enmarca en criterios ESG y en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, reforzando un modelo acuícola sostenible, eficiente y orientado a mercados internacionales.

La iniciativa también pretende dinamizar el entorno y promover un desarrollo territorial más equilibrado, fomentando oportunidades en zonas costeras y consolidando la actividad vinculada al medio marino.

La primera fase está prevista que comience en 2027, con un periodo inicial de tres años para empezar la crianza de los primeros lenguados en 2029; la llegada al mercado se estima para 2031, de acuerdo con los ciclos biológicos de la especie.

Un aspecto diferencial es la decisión de reutilizar las instalaciones de la antigua central para convertir un lugar en desuso en un activo productivo al servicio de la sociedad y del sector alimentario.

Este proceso contará con la supervisión de Azpiaur Euskadi, encargada de la adecuación de las instalaciones. Las primeras actuaciones ya están en marcha desde febrero, como las reparaciones del dique exterior, y se espera que la obra principal dé inicio en 2027.

Con este proyecto, el Gobierno Vasco refuerza su compromiso con el desarrollo del sector alimentario, impulsando iniciativas que diversifiquen, hagan más sostenibles y aporten valor, consolidando un modelo productivo más sólido, innovador y preparado para los retos de los próximos años.

En un periodo de transición energético y económico, la apuesta por la acuicultura avanzada en Lemoiz busca situar a Euskadi a la vanguardia de la producción de pescado, la innovación tecnológica y la resiliencia de la cadena alimentaria regional.