Un fallo eléctrico en San Francisco complica el plan de Waymo para Nashville en 2026, mientras analistas evalúan costos, seguridad y despliegues.
El fallo eléctrico que dejó a gran parte de la Bahía de San Francisco sin luz a finales de diciembre provocó una parálisis temporal en las operaciones de Waymo, el brazo de vehículos autónomos de Alphabet.
Según informes de la Tennessean y de la red USA Today, varias decenas de coches autoconducidos quedaron inmóviles tras el apagón provocado por un incendio en una subestación de Pacific Gas & Electric.
Las imágenes difundidas en redes mostraron a Waymo con luces de emergencia parpadeando; en algunos casos, los conductores humanos debieron intervenir, lo que destacó la dependencia de la supervisión humana para ciertos escenarios.
En San Francisco, la interrupción dejó sin señalización operativa a gran parte de calles y generó congestión, lo que puso a prueba la capacidad de las plataformas para gestionar incidentes de alta demanda.
Waymo suspendió temporalmente sus servicios para revisar procedimientos y garantizar que el software pueda adaptarse a condiciones de tráfico caóticas durante emergencias.
A la espera de Nashville 2026, la llegada de Waymo a una ciudad de Middle Tennessee se ve empañada por estas dudas. Aunque el proyecto de Nashville incluirá una red de vehículos para transporte público y servicios bajo demanda, las autoridades locales y analistas señalan que no hay certeza sobre cómo se comportarán las flotas ante incendios, inundaciones u otros eventos extremos.
Presuntamente, la compañía ha trabajado en un protocolo de contingencia, pero no ha ofrecido detalles específicos ante preguntas de la prensa sobre Nashville.
Waymo sostiene que su sistema reduce en gran medida la probabilidad de accidentes —afirmó que sus conductores autónomos registran un 85% menos de colisiones que los conductores humanos—, cifra que especialistas independientes han cuestionado al señalar que la complejidad de un paisaje urbano como Nashville implica variables no presentes en otras ciudades.
El modelo de negocio de Waymo en Nashville se apoya en la alianza con Lyft, que gestionará la flota y el mantenimiento de los vehículos. En ese marco, los analistas se preguntan si la infraestructura de la ciudad, la capa regulatoria y los servicios de emergencia estarán alineados para un despliegue a escala.
En registros históricos, las pruebas piloto de vehículos autónomos en Estados Unidos han evolucionado desde pruebas de laboratorio hasta acuerdos de operación limitada en ciudades, destacando la necesidad de marcos de seguridad coherentes y de sistemas de respuesta a incidentes.
El caso de San Francisco sirve como una alerta de que las interrupciones de servicios pueden ocurrir incluso en contextos de alta automatización, y que la preparación ante fallas de red e energía es crucial para una expansión rápida.
Datos históricos y contexto: El origen de Waymo se remonta al proyecto de coches autónomos de Google, con pruebas que se remontan a la última década.
A lo largo de 2010 y 2020, la tecnología ha evolucionado desde sensores básicos hasta sistemas de conducción totalmente automatizados en ciertas condiciones.
A medida que las ciudades fueron integrando estas flotas, los reguladores exigieron estándares de seguridad, transparencia y responsabilidad. El apagón de San Francisco intensificó el debate sobre responsabilidad en caso de accidentes y la necesidad de infraestructuras más resilientes ante fallas de energía o de telecomunicaciones.
Desde una perspectiva económica para los usuarios y para las ciudades, el coste de operar una flota autónoma depende de múltiples factores; sin embargo, presuntamente, algunos analistas han estimado que, si la demanda crece, el precio de una carrera podría situarse entre aproximadamente 4,50€ y 9,00€ para distancias urbanas cortas.
Estas estimaciones, supuestamente basadas en cálculos de consumo energético y costos de operación por kilómetro, podrían variar según la demanda, las condiciones de tráfico y el horario.
Por ejemplo, una ruta de 5-7 kilómetros podría costar entre 8€ y 12€ dependiendo de la hora del día. En términos de inversión, algunas proyecciones privadas señalan que Nashville requeriría inversiones multimillonarias para ampliar la red de sensores, estaciones y centros de control; presuntamente, estos costos podrían ascender a cientos de millones de euros a lo largo de varios años, dependiendo de acuerdos con proveedores de tecnología y de la velocidad de adopción por parte de usuarios.
En resumen, el episodio del apagón en San Francisco ha puesto en evidencia tanto la promesa como los riesgos de la movilidad autónoma en escenarios urbanos complejos.
Waymo sostiene que sus vehículos son más seguros que los conducidos por humanos, y que con Nashville a la vista, la empresa debe demostrar que sus protocolos de emergencia y su modelo de operación pueden sostenerse ante emergencias y posibles interrupciones prolongadas.
Si se cumplen las proyecciones, la llegada a Nashville podría consolidar un nuevo estándar en el uso de vehículos autónomos para transporte urbano, siempre que la regulación, la infraestructura y la aceptación ciudadana acompañen el ritmo de la innovación.