Tener una vivienda no es solo pagar la hipoteca. Según un estudio, dos de cada tres compradores se sorprenden por los costes de mantenimiento, seguros e impuestos. Descubre cómo evitar que tu sueño se convierta en una pesadilla financiera.
Comprar una casa es uno de los mayores logros que uno puede tener en la vida. Pero, ¿sabías que pagar la hipoteca es solo el principio? Mucha gente se centra tanto en ahorrar para la entrada que se olvida de lo que viene después: el mantenimiento, los seguros y los impuestos.
Y eso, amigo, puede sacarte los colores.
Un estudio reciente de la empresa Jobber, hecho en Estados Unidos, ha revelado que casi dos de cada tres compradores de vivienda (el 66%) han gastado más de lo que esperaban desde que se mudaron.
Y no es para menos: el 58% de ellos se encontró con reparaciones inesperadas en los dos primeros años. ¡Y no fueron baratas! Tres de cada cuatro metieron más de 10.000 euros (o dólares) en arreglos que no habían previsto.
Y eso no es todo. Además de las goteras o la caldera que se estropea, están los seguros. En Estados Unidos, las primas del seguro del hogar han subido un 46% desde 2021, y se espera que sigan subiendo. Aquí en España, aunque no tanto, el IBI (Impuesto de Bienes Inmuebles) también se lleva un pellizco importante cada año. De hecho, según la consultora Ownwell, el 75% de los propietarios dicen que sus impuestos subieron más de lo que habían presupuestado. Y el 64% se llevó una sorpresa mayúscula cuando vio la factura.
¿Y qué pasa con los seguros? Pues que cada vez son más caros por el cambio climático y la inflación. En lugares como Nebraska o Texas, el seguro puede suponer hasta el 20% del coste mensual de la vivienda. En España no llegamos a tanto, pero no te confíes: una comunidad de propietarios, un seguro multirriesgo y el IBI pueden sumar fácilmente 300 o 400 euros al mes.
Muchos compradores, sobre todo los jóvenes, cometen el error de renunciar a la inspección técnica para ahorrar dinero. Un error garrafal. El 93% de la Generación Z hizo concesiones para comprar su casa, y un 10% renunció a las cláusulas de protección, como la inspección. Luego vienen los llantos. Como dice el refrán: lo barato sale caro.
¿Qué puedes hacer para no llevarte sorpresas? Primero, cuenta con un buen inspector antes de comprar. Te costará unos cientos de euros, pero puede ahorrarte miles. Segundo, calcula bien los gastos mensuales más allá de la hipoteca: comunidad, IBI, seguro, mantenimiento... Un buen consejo es sumar un 1% del valor de la casa al año para reparaciones. Tercero, infórmate de cómo funciona el IBI en tu municipio, porque suele subir con el tiempo.
Y no olvides un detalle histórico: desde la burbuja inmobiliaria de 2008, muchos aprendieron que tener una casa no es solo una inversión, sino un compromiso.
Pero aún así, la gente sigue cayendo en el mismo error. Por eso, antes de firmar, piensa bien si puedes permitirte mantenerla.
En resumen, comprar una casa está muy bien, pero no te dejes cegar por la ilusión. Prepara un colchón para imprevistos y no escatimes en la inspección. Que no te pase como a tantos: que tu sueño se convierta en una losa que te quite el sueño.