La noticia explica por qué muchos viajeros canadienses están evitando Estados Unidos, citando retórica política e inquietudes sobre inmigración, y cómo la exención temporal de la visa para la Copa del Mundo alivia la barrera para aficionados y visitantes. También se analizan datos y experiencias de distintos viajeros.
En la frontera entre Canadá y Estados Unidos hay un cambio que muchos pasan por alto, pero que afecta a familias, empresarios y aficionados al deporte.
Cada vez son menos los canadienses que cruzan la frontera para visitar EE. UU., comprar, o asistir a eventos. El drama político y las dudas sobre la inmigración han generado un descenso que ya se nota en números oficiales y en las historias de gente de a pie.
Los datos son claros y, para un lector español de derechas y con pocos conocimientos de estadísticas, pueden parecer secos, pero dicen mucho: en febrero de 2026, según Statistics Canada, 1,1 millones de canadienses regresaron de EE.
UU., frente a 1,27 millones en febrero de 2025 y 1,41 millones en febrero de 2024. Es decir, una caída del 13,25% respecto al año anterior y una caída cercana al 28,2% frente a 2024. No es una subida de turistas; es una bajada sostenida que se suma a los vientos de desaceleración en el turismo extranjero hacia Estados Unidos.
A esta cifra se suma un estudio de la University of Toronto (publicado en mayo de 2026) que analiza datos de actividad de teléfonos móviles para medir los flujos de viaje.
Entre abril de 2024 y marzo de 2025 frente a abril de 2025 a marzo de 2026, la caída media de las visitas canadienses a Estados Unidos fue del 42%. Es una cifra contundente: casi la mitad de los canadienses que antes visitaban EE. UU. de forma regular estaban dejando de hacerlo o haciéndolo menos.
Las razones no son solo una cuenta de números: están en el tono de la política y en las preocupaciones sobre la inmigración. Muchos canadienses mencionan la retórica política norteamericana y el miedo a controles más estrictos como razones para replantear sus viajes. Otros señalan la fortaleza del dólar canadiense y el aumento de los costos de viaje como factores prácticos que empujan a buscar destinos cercanos o más económicos.
En suma, EE. UU. ha dejado de ser el destino automático para muchos europeos y canadienses que, hace unos años, lo veían casi como una segunda casa.
Aun así, no todas las noticias son negativas para quienes quieren cruzar la frontera. Hay señales de recuperación en algunos frentes, y, según el propio organismo de turismo de EE. UU., la caída no es homogénea: algunos viajeros siguen cruzando para negocios, conferencias o motivos familiares y culturales. Además, la industria turística ha observado un nuevo patrón: en lugar de un flujo constante, hay picos ligados a eventos puntuales y a cambios puntuales en las políticas.
Una excepción temporal que sí ha protegido a algunos viajeros es la exención de la