Tesla anuncia la discontinuación de Model S y Model X para centrar inversiones en Optimus, un movimiento que podría redefinir su posición tecnológica y la industria automotriz.

En una jugada que podría reconfigurar el mapa de la movilidad eléctrica, Tesla anunció la finalización de la producción de los Model S y Model X, y comunicó que la capacidad de sus líneas de montaje se centrará en la fábrica dedicada a Optimus, el ambicioso proyecto de robot humanoide de la compañía.

Aunque la empresa no ha detallado todos los pormenores, el mensaje a la prensa y a los inversores señala un cambio estratégico que podría influir tanto en el mercado de automóviles como en el desarrollo de robots industriales.

Este movimiento llega en un momento de maduración para los vehículos eléctricos. El Model S, presentado en 2012, fue el modelo que rompió con la visión de que los EV eran solo una opción más limitada; abrió la puerta a sedanes de lujo eléctricos con rendimiento y tecnología de punta.

El historial del Model S se convirtió en una historia de transformaciones. Con 416 caballos de potencia en su versión inicial, un rango cercano a 265 millas y un 0 a 100 km/h en un tiempo que rondaba las 4,4 segundos en los primeros años, el automóvil reescribió lo que un coche eléctrico puede hacer.

Esta percepción cambió no solo para los aficionados sino para fabricantes tradicionales que, años después, ampliaron su oferta eléctrica.

En 2025, Tesla vendió 5.889 unidades del Model S, frente a 192.440 Model 3 y 357.528 Model Y. Estos números ilustran una diversificación de la demanda hacia modelos más asequibles y masivos, aunque el Model S siguió manteniendo un nicho entre usuarios premium y entusiastas.

Con la nueva dirección, Tesla solicita reubicar la producción de Model S y Model X para alimentar la planta de Optimus. Los costos y beneficios de este giro son materia de análisis; supuestamente, la compañía busca aprovechar sinergias entre robótica avanzada, software de conducción y servicios de mantenimiento para crear un ecosistema más integrado.

El precio de referencia del Model S en 2026 parte de 87.391 €, y la versión Plaid se sitúa alrededor de 101.191 €. Estos valores son aproximados, ya que la empresa no ha publicado datos oficiales de conversión o de listas de precios para mercados específicos.

La salida de S y X deja espacio para discutir el futuro de la marca. ¿Será Optimus el eje central de la estrategia de Tesla a medio y largo plazo? Algunos analistas sostienen que existe una visión de largo alcance en la que la robótica y la conducción autónoma se entrelazan con la fabricación de robots de servicio y de fábrica.

A nivel histórico, la decisión recuerda cómo, en sus inicios, Tesla apostó por demostrar que un coche de lujo pudo combinar rendimiento y eficiencia eléctrica, y cómo esa apuesta cambió para siempre la industria.

presuntamente, esta ruta no está exenta de riesgos. Si la demanda de robótica no se materializa a la velocidad prevista, la compañía podría enfrentar cambios de estrategia, costos de reorientación y desafíos en la cadena de suministro.

Pero también hay promesas: el modelo de negocio podría evolucionar hacia un formato más dependiente de software, sensores, IA y servicios conectados, con beneficios para la productividad de sus fábricas y para las inversiones en I+D.

En resumen, la decisión de redirigir la producción de Model S y Model X se inscribe en un proyecto más amplio que busca convertir a Tesla en una plataforma tecnológica multiplataforma.

Si funciona, podría acelerar la adopción de robots en industrias de automoción y logística, y podría redefinir la manera en que las personas perciben tanto el automóvil como la tecnología de automatización.