Las cifras de Ad Meter 2026 muestran que los anuncios del Super Bowl impulsaron el interés por automóviles, con picos de búsqueda y costos publicitarios elevados, y un rendimiento observado por Cox Automotive.

Las cifras preliminares de Ad Meter 2026 muestran que los anuncios emitidos durante el Super Bowl LX provocaron un repunte notable en el interés de los consumidores por la compra de automóviles.

Supuestamente los spots de Toyota y Volkswagen generaron incrementos en las búsquedas de sus modelos en la web, con picos que, según analistas, podrían haber influido en la decisión de compra de forma significativa.

En particular, las mediciones señalan que la conversación en redes y la actividad de consulta en los sitios oficiales se intensificaron poco después de los anuncios.

Para Toyota, dos spots de treinta segundos destacaron por su enfoque centrado en la conexión entre personas y sueños. Supuestamente la primera entrega, denominada Superhero Belt, muestra la relación entre un abuelo y su nieto y como esa relación madura con el tiempo; la segunda, Where Dreams Began, presenta a atletas destacados y a una figura de alto perfil que rememora el inicio de su trayectoria.

Volkswagen presentó The Great Invitation, una revisión de un anuncio histórico de la marca que invita a una nueva generación a decir si a la posibilidad y a vivir la experiencia de estar al volante.

Ambos anuncios, según el comunicante de la marca, buscaban conectar emociones con la idea de movilidad responsable.

GM por su parte mostró la librea de un Cadillac Formula 1 en un anuncio que se emitió durante el Super Bowl, con una referencia a un automóvil de carreras que apunta a la velocidad y a la innovación.

En paralelo, las cifras de visualización y de interés en línea fueron analizadas por Cox Automotive. Supuestamente el grupo indicó que el interés de búsqueda para varias marcas de Toyota superó el 50 por ciento, y que Volkswagen registro un repunte de hasta 1200 por ciento en las búsquedas del ID.Buzz durante el periodo de exposición de anuncios. En el caso de Toyota, el RAV4 alcanzó incrementos de búsqueda del 77 por ciento para el modelo standard y del 50 por ciento para el híbrido, mientras que el RAV4 híbrido enchufable habría mostrado un incremento cercano al 200 por ciento.

En materia de costos publicitarios, un anuncio de 30 segundos durante el Super Bowl LX habría costado, supuestamente, alrededor de 8 millones de dólares.

En euros, eso equivale aproximadamente a 7,36 millones, asumiendo un tipo de cambio de 1 USD = 0,92 EUR. A modo de comparación histórica, se recuerda que en 2016 el costo de un spot de 30 segundos rondó los 4,5 millones de dólares y en euros serían unos 4,14 millones; en 1967 el primer anuncio de la historia de la Super Bowl costó 37.500 dólares, unos 34.500 euros al cambio actual. Estas referencias sirven para entender la magnitud de la inversión y su estrategia de alcance de audiencia.

Según Sporting News, la audiencia del encuentro fue de alrededor de 127,7 millones de espectadores, un marco que ayuda a entender la lógica de las campañas de alto costo.

En términos de estrategia, las automotrices adoptaron enfoques distintos: Toyota y Volkswagen apostaron por la nostalgia de las décadas pasadas, mientras GM mostró una visión centrada en la innovación y la herencia de la marca.

Chevrolet también aportó una secuencia publicitaria que hace memoria de una canción de los años 50, reforzando la idea de que la publicidad puede convertirse en una experiencia de marca latente a lo largo de la ruta.

Si estos anuncios logran traducirse en acciones concretas de compra, dependerá de la capacidad del sector para convertir el interés en decisiones de venta a través de experiencias personalizadas en línea, en la red de concesionarios o mediante un enfoque híbrido.

Este fenómeno no es nuevo en la historia de la publicidad automotriz. En décadas anteriores, el Super Bowl ya ha sido escenario de campañas que definieron tendencias de consumo y de búsqueda en internet. Los analistas señalan que la combinación entre creatividad, alcance de audiencia y promesas de innovación puede convertir una emisión puntual en un ciclo de interés sostenido, especialmente cuando se acompaña de ofertas, pruebas de manejo y facilidades de financiación.

Aunque el gasto es elevado, las marcas buscan crear un efecto de recuerdo y, sobre todo, de acción, para que la curiosidad inicial se convierta en visitas a concesionarios, configuraciones en línea y, finalmente, ventas.

En resumen, los anuncios del Super Bowl 2026 parecen haber logrado uno de sus objetivos más buscados en la era digital: mover la atención hacia la movilidad y acercar a los consumidores a las puertas de la tienda.

Si estos movimientos se traducen en compras reales dependerá de la capacidad de las marcas para sostener el interés con experiencias personalizadas y fáciles de convertir, tanto en línea como en el piso de ventas.

En definitiva, la publicidad de alto costo continúa buscando justificar la inversión mediante resultados medibles y una relación más directa entre marca, producto y cliente.