Análisis de la cifra promedio de la Seguridad Social a los 67 años en EE. UU. traducida al euro, con contexto histórico y notas sobre cómo el momento de cobro y el COLA influyen en el ingreso de jubilación.
La Seguridad Social continúa siendo un pilar para millones de jubilados en Estados Unidos, y entender cuánto se recibe a los 67 años es clave para planificar una jubilación más estable.
Aunque el programa es complejo, existen reglas básicas que conviene conocer: se puede iniciar el cobro a partir de los 62 años, y el monto depende de la edad a la que se soliciten los beneficios; reclamar demasiado pronto reduce el pago mensual, mientras que diferir el cobro puede incrementar el ingreso anual a lo largo del tiempo.
Para quienes nacieron en 1960 o después, la llamada edad de jubilación completa (FRA) se sitúa en 67 años. El cálculo de las prestaciones se apoya en los ingresos que una persona obtuvo durante su carrera, el número de años cubiertos por el programa y el momento de la retirada.
En términos prácticos, cada mes de cobro antes de la FRA provoca una reducción, a veces notable, y esperar hasta los 70 puede traducirse en incrementos de la prestación que compensa el retraso durante la vida laboral.
Según el suplemento estadístico anual de 2025 de la Administración del Seguro Social (SSA), la prestación mensual promedio para todos los trabajadores jubilados que cumplen 67 años, sin haber sufrido reducciones por jubilación anticipada ni créditos por jubilación diferida, era de aproximadamente 2.163 dólares al mes. Con un tipo de cambio cercano, esto equivale a alrededor de 1.990 euros al mes, es decir, unos 23.879 euros al año.
Desglosado por género, el promedio mensual para los hombres de 67 años era mayor, en torno a 2.393 dólares. En euros, serían unos 2.202 euros al mes, es decir, aproximadamente 26.419 euros anuales. Las mujeres, por su parte, recibían en promedio 1.915 dólares mensuales, lo que se traduce a unos 1.762 euros al mes y unos 21.142 euros al año.
Estas cifras ya incluyen la eventual reducción por cobro anticipado y no contemplan ajustes por costo de vida. En el sentido histórico, conviene recordar que el programa nació en 1935 como parte de un conjunto de reformas sociales del New Deal, y que la FRA para quienes nacieron entre 1960 y años posteriores se fijó en 67.
A lo largo de las décadas ha habido modificaciones en las fórmulas de cálculo para garantizar la solvencia del sistema ante una población envejecida, con cambios que han afectado tanto a cuánto se recibe como a cuándo conviene cobrar.
El ajuste por costo de vida, conocido como COLA, se aplica de forma anual y ha sido objeto de debate público. En el año 2024, el COLA se ubicó en torno al 2,5%, y para 2025 las estimaciones señalan un incremento del 2,8%. Estas variaciones influyen directamente en el monto que recibe cada jubilado, especialmente para quien ya ha alcanzado la FRA o ha atrasado el cobro.
Suponiendo que el periodo de inflación se mantenga en rangos moderados, y que no haya cambios legislativos drásticos, el promedio a los 67 años podría situarse, en términos actuales, en alrededor de 2.279 dólares mensuales con el COLA estimado de 2,8%. Convertidos a euros a la tasa de cambio usada aquí, eso equivaldría a aproximadamente 2.098 euros al mes, o alrededor de 25.161 euros al año.
Es crucial entender que estas cifras son promedios y que la situación individual varía notablemente en función de la trayectoria salarial, la cantidad de años cotizados y el momento de la jubilación.
En otras palabras, no todas las personas recibirán lo mismo: quienes poseen mayores ingresos a lo largo de su vida laboral suelen ver un beneficio mayor, mientras que quienes tuvieron periodos de empleo intermitentes o ingresos más bajos pueden depender en mayor medida de esta fuente de ingresos.
Además, existen decisiones personales que pueden marcar la diferencia. Aquellos que cuentan con ahorros complementarios o una salud favorable podrían optar por posponer el cobro hasta la FRA o incluso más allá, para aumentar su sustento mensual de forma sostenible.
Por otro lado, quienes enfrentan presiones económicas o condiciones de salud adversas podrían verse tentados a reclamar antes de la FRA, supuestamente para cubrir gastos inmediatos, pero con la desventaja de reducir el ingreso total de por vida.
En resumen, la cifra promedio a los 67 años proporciona una referencia útil para comenzar a planificar la jubilación, pero cada caso es único y está sujeto a variables como el momento de la retirada, los cambios en la legislación y la evolución del costo de vida.
Supuestamente, entender estos elementos permite a las personas tomar decisiones más informadas y evitar sorpresas desagradables en el largo plazo.
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