El nominado a presidir la Reserva Federal, Kevin Warsh, recibió preguntas contundentes sobre independencia, presiones del Ejecutivo y el papel de la Fed en la economía, dejando claro que la independencia debe ganarse y que la Fed debe quedarse en su función.

El candidato para presidir la Reserva Federal, Kevin Warsh, compareció ante el Comité de Banca del Senado y escuchó duras preguntas sobre si podría mantenerse fiel a la independencia de la Fed ante posibles presiones políticas.

Todo ocurrió en un contexto en el que la institución está en el punto de mira por su posible manejo de tasas, su balance y su respuesta a la inflación.

Warsh dejó claro que, en su visión, la independencia de la Fed es “críticamente importante” pero que esa independencia “tiene que ganársela”.

En otras palabras, no basta con estar en el despacho de la Fed; hay que demostrar a través de las decisiones y resultados que la institución puede apartarse de influencias políticas cuando corresponde.

Durante la sesión, la senadora Elizabeth Warren y otros demócratas cuestionaron hasta qué punto podría resistir presiones del poder ejecutivo, especialmente en un año en que la economía y el nivel de precios preocupan a muchos ciudadanos.

Warsh respondió que la Fed debe actuar con autonomía y que esa independencia se demuestra entregando resultados, no solo proclamándolo. Señaló, además, que cuando la Fed no cumple sus promesas, es comprensible que surjan voces políticas que quieran influir en su trabajo; ahí reside, según él, el riesgo de perder esa independencia.

Un tema recurrente fue la famosa expresión de que la Fed debe “quedarse en su carril” (stay in its lane). En esa idea subyace que la autoridad monetaria debe centrarse en su mandato de estabilidad de precios y empleo, sin meterse en políticas fiscales o sociales que no le competen ni para las que no tiene autoridad ni experiencia.

Warsh dejó claro que ampliar ese carril o inmiscuirse en otras áreas podría erosionar la confianza en la institución.

Sobre la magnitud del balance de la Fed, Warsh dijo que no iba a fijar un número concreto en la audiencia, pero sí afirmó que el balance debería ser más pequeño y menos expansivo de lo que ha sido en años recientes.

Recordó que, tras la crisis de 2008, la Fed incrementó notablemente su cartera de activos como parte de un esfuerzo para apoyar la economía, y enfatizó que la reducción de ese tamaño sería una señal de normalización de la política monetaria.

En cuanto a un “nuevo marco de inflación” para la política monetaria, Warsh sostuvo que la cuestión de la inflación es la preocupación central para millones de familias.

Señaló que dejar que la inflación se ancle en la economía es costoso y que revertir esa situación es más difícil con el paso del tiempo. Afirmó que, si bien la inflación ha mostrado señales de suavización, el ritmo de subida de precios sigue siendo un problema real para los trabajadores.

En su mirada, esa es una razón para revisar la forma en que la Fed opera ante cambios en la economía, lo cual podría implicar un cambio de marco y de estrategia.

El debate se dio mientras se especula sobre el momento de la votación formal en el Senado para confirmar a Warsh. Algunas posturas entre republicanos y demócratas dependen de otros temas, como una investigación en curso en torno a la cartera de Powell y posibles efectos en la gobernabilidad del banco central.

Warsh declaró que, si llega a ser confirmado, “cumpliré la Constitución, la ley de la Corte Suprema y la mejor tradición de la Fed”, y afirmó que respetaría las decisiones de las autoridades judiciales.

Históricamente, la independencia de la Fed no es un capricho reciente. Surgió en su forma moderna tras acuerdos históricos como el compromiso entre el Tesoro y la Fed en la década de 1950 y, sobre todo, tras la crisis de 2008, cuando se consolidó que la política monetaria debía actuar con un grado alto de autonomía para evitar la politización de decisiones que afectan a precios y empleo.

Este trasfondo sirve para entender por qué, para muchos votantes, la pregunta clave sigue siendo si la Fed puede mantener su rumbo sin rendirse a presiones partidistas.

En resumen, la audiencia de Warsh no solo era sobre una persona, sino sobre hasta dónde la Fed está dispuesta a defender su mandato en medio de un entorno político complejo y de un ciclo inflacionario que aún genera inquietud entre quienes trabajan cada día para ganarse la vida.

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