Trump propone suspender de forma temporal el impuesto federal a la gasolina para aliviar a los conductores ante precios altos. Este artículo explica cuánto se podría ahorrar, qué efectos tendría en la financiación de carreteras y los obstáculos políticos que podría encontrar.

El ex presidente Donald Trump volvió a proponer suspender de forma temporal el impuesto federal a la gasolina ante la escalada de precios en las gasolineras.

La intención es que los conductores noten un alivio inmediato en sus facturas.

Para entenderlo en palabras simples, el consumo de gasolina genera un impuesto que actualmente es de 18,4 centavos por galón a nivel federal. Si un conductor llena 40 galones al mes, el ahorro sería de unos 7,36 dólares al mes y unos 88 dólares al año, asumiendo que el precio de la gasolina se mantiene igual y sin contar impuestos estatales ni cambios de precio.

Es importante recordar que el impuesto no es el único gasto que se paga en cada compra de gasolina.

Este impuesto no es solo un gasto para el conductor, también es una fuente de financiación para carreteras y transporte público. El dinero se destina al Highway Trust Fund para construir y mantener carreteras, puentes y proyectos de transporte. Si se suspende temporalmente, podría haber menos dinero para esas obras y retrasos en obras clave, salvo que se busquen ingresos alternativos.

Lo que podría aprobarse en el Congreso: la suspensión temporal requeriría una ley y no es una decisión que pueda tomarse solo desde la presidencia.

En los últimos tiempos, ya ha habido gestos de varios legisladores para suspender el impuesto o cambiarlo por otro sistema de cobro. Hay quienes proponen reemplazarlo por una tasa de uso basada en el peso de los coches o en las millas recorridas. Además, algunos estados han mostrado movimientos, como Georgia, que ha suspendido su impuesto estatal temporalmente, y otros estudian medidas parecidas.

Contexto histórico: el impuesto se creó en 1932 a 1 cent por galón y ha subido varias veces desde entonces. Desde 1993 la tasa federal ha estado en 18,4 centavos por galón y no ha aumentado en las últimas décadas. La recaudación federal por este impuesto cubre una parte importante del gasto de transporte, que incluye carreteras, puentes y sistemas de transporte público.

Se calcula que aporta unos 40 mil millones de dólares al año, una cifra que no siempre basta para cubrir la inversión necesaria, especialmente cuando los coches son más eficientes y muchos usuarios se desplazan en vehículos eléctricos o híbridos.

La historia de fondos para infraestructuras en Estados Unidos es larga y no está exenta de debates. El Highway Trust Fund, que se nutre de este impuesto, financia proyectos que van desde el mantenimiento básico de autopistas hasta grandes obras de mejora de puentes.

En años recientes, los defensores de la inversión en infraestructuras han advertido de que este hueco de ingresos podría agrandarse si no se actualizan las vías de recaudación ante cambios tecnológicos y de hábitos de consumo de combustible.

En resumen, la propuesta de suspender el impuesto federal a la gasolina busca aliviar el coste inmediato para los conductores ante precios altos, pero podría dejar sin fondos la infraestructura y requiere la aprobación del Congreso.

La acogida entre los partidos es diversa y hay argumentos a favor y en contra. A lo largo de los próximos meses, la propuesta podría enfrentarse a debates sobre qué precio pagar por la movilidad y qué inversión pública queremos para nuestras carreteras y transporte.