Análisis claro sobre por qué Estados Unidos, pese a disponer de petróleo suficiente, ve subir la gasolina y qué papel juegan las exportaciones récord, el conflicto en Irán y el contexto global.
El petróleo disponible en Estados Unidos es abundante, pero eso no evita que la gasolina siga subiendo. Aunque el país puede cubrir parte de su demanda internamente, la dinámica de precios funciona a nivel global y está influida por conflictos y decisiones internacionales.
En abril, las exportaciones de petróleo de EE. UU. alcanzaron niveles récord. Promediaron 5,3 millones de barriles por día durante cuatro semanas, y en la semana que terminó el 24 de abril se dispararon a 6,4 millones, para luego mantenerse por encima de los 4,8 millones la semana siguiente.
Es la primera vez en la historia reciente que Estados Unidos es un exportador neto de petróleo.
Este salto ocurre en medio de una interrupción de suministro mundial provocada por el conflicto con Irán y el cierre del estrecho de Hormuz, lo que ha reducido el flujo de crudo desde una de las regiones más importantes del mundo.
A la vez, Asia y otros mercados realizan ajustes para conectar oferta y demanda ante esta pérdida.
Aunque Estados Unidos exporta más petróleo, el precio se fija en el mercado global. El Brent se cotizaba por encima de 100 dólares por barril y el WTI, el crudo de referencia en EE. UU., rondaba los 95 dólares. Esto significa que el precio del crudo no depende solo de lo que se produce dentro de las fronteras, sino de fuerzas internacionales y del coste de transportar el crudo.
Una consecuencia directa para los conductores es el precio de la gasolina. La media nacional está cercana a los 4,54 dólares por galón, según datos de AAA. A pesar de que haya más petróleo disponible para exportación, no se espera que el incremento de la oferta interna reduzca de inmediato el precio en la gasolinera, porque la oferta global y la refinería operan a plena capacidad.
El Departamento de Energía ha utilizado parte de las reservas estratégicas para compensar la caída de oferta. Desde finales de marzo ha liberado casi 23 millones de barriles y aún tiene autorizada una liberación de 172 millones. Al 1 de mayo, las reservas se situaban alrededor de 392 millones de barriles.
Algunas compañías privadas ya anuncian movimientos para subir la producción cuando los precios se mantengan altos. Por ejemplo, Diamondback Energy dijo que aceleraría la fracturación y la perforación. Analistas señalan que estas decisiones dependen de la evolución de la demanda mundial y de lo que ocurra en el Medio Oriente.
El coste de mantener más petróleo en EE. UU. para uso interno no garantiza una caída de los precios de la gasolina. El petróleo es un bien global, y cualquier interrupción en una zona clave puede encarecer el crudo en todo el planeta. El precio de la gasolina depende de muchos factores, incluidos impuestos, distribución y demanda estacional.
Historia y contexto: la revolución del shale permite a EE. UU. convertirse en uno de los mayores productores de petróleo del mundo desde la década pasada. En 2016 se levantó la prohibición de exportar petróleo crudo, una política que se mantuvo durante décadas para favorecer el consumo interno, pero que se flexibilizó cuando la capacidad de refinería no dio abasto ante la creciente producción.
La apertura de estos flujos ha cambiado la dinámica de precios e ingresos para la industria y los gobiernos.
Mirando al futuro, las perspectivas dependen de la duración de los problemas en Oriente Medio. Si la inestabilidad se prolonga, es probable que los precios sigan al alza, aunque la respuesta de las empresas puede moderar esa subida mediante más producción.
En cualquier caso, la economía de los hogares quedará atada a las decisiones globales más que a la simple abundancia de petróleo en casa.