Sleep Number, fabricante de camas inteligentes, se declara en bancarrota en Nueva York con deudas relevantes y propone una venta a Sleep Country Canada parafusionar esfuerzos y ampliar su presencia en EE. UU. y Canadá. El proceso, las razones y las implicaciones para clientes, trabajadores y el mercado se explican a continuación.
Sleep Number, el fabricante de camas inteligentes conocido por sus modelos que ajustan la firmeza y la temperatura, presentó el 12 de junio su solicitud de bancarrota en Nueva York, con una deuda que asciende a unos 672 millones de dólares.
La empresa afirma que la inflación, los aranceles y las interrupciones en la cadena de suministro han encarecido sus costos de forma sostenida y, en conjunto, han hecho insostenible su estructura financiera.
En paralelo, la dirección anuncia una operación de venta planificada a Sleep Country Canada, que, si se aprueba, consolidaría a ambas firmas para convertirse en la principal empresa de colchones y productos para el descanso en Norteamérica, con presencia en Estados Unidos y Canadá y una oferta más amplia en tiendas físicas y en línea.
Con sede en Minneapolis y unas 2.920 personas empleadas, Sleep Number opera 572 tiendas en todo el país. Según la información difundida, la compañía continúa operando con normalidad durante el proceso de reestructuración, de modo que clientes pueden comprar en tiendas y en línea, recibir entregas y hacer uso de garantías y de los servicios de camas inteligentes como siempre, al menos durante esta etapa.
¿Por qué entró Sleep Number en bancarrota? La empresa atribuye la caída de su rendimiento a pérdidas acumuladas y a un aumento constante de costos que ha tardado en compensarse con ingresos.
En el primer trimestre de 2026 reportó ventas netas de 319 millones de dólares y una pérdida neta de 50 millones, según un archivo de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC).
Documentos judiciales señalan que, antes de acudir a la protección, la firma intentó estabilizar sus cuentas refinanciando deuda, cerrando tiendas y simplificando su gama de productos, pero los aranceles y la disrupción de la cadena de suministro añadieron presión y volatilidad, empujando la decisión hacia el Chapter 11.
Las declaraciones de liderazgo añaden un matiz estratégico a la medida. La presidenta y consejera delegada, Linda Findley, afirmó que, aunque se han logrado avances en el plan de reestructuración, la estructura de capital de la empresa sigue siendo insostenible.
Según Findley, el proceso de bancarrota y la eventual adquisición por Sleep Country Canada tienen como objetivo reducir la deuda y posicionar a la compañía para un crecimiento sostenible a largo plazo, incluso con la posibilidad de expandirse más allá de Estados Unidos.
Por su parte, el CEO de Sleep Country Canada, Stewart Schaefer, afirmó que el acuerdo uniría negocios complementarios y abriría oportunidades para crecer en todo el continente, presentando los productos de Sleep Number a clientes canadienses.
De ser aprobado, la operación crearía una red combinada con la huella de Sleep Number en EE. UU. y más de 300 tiendas de Sleep Country Canada.
En el ámbito de patrocinios y publicidad, Sleep Number había mantenido acuerdos con la NFL, incluyendo a Travis Kelce como rostro de la marca. Los documentos judiciales no detallan cuánto stock podría haber adquirido el jugador ni cómo se gestionará ese aspecto durante el proceso de bancarrota; en los casos de Chapter 11, no es inusual que el valor de las acciones existentes se vea afectado o incluso se anule.
La noticia llega en un contexto de tensiones entre inflación, costos logísticos y volatilidad de mercados, que ha llevado a varias compañías de consumo a replantear sus estructuras financieras y, en algunos casos, a buscar alianzas estratégicas para sobrevivir.
Si el trato se cierra, la integración entre Sleep Number y Sleep Country Canada podría facilitar una expansión regional más amplia, con una oferta de productos más diversa y una mayor red de distribución en Norteamérica.
Para los clientes, eso podría significar más opciones de compra y más servicios en un marco económico complejo; para los trabajadores, posibles cambios organizativos y, a medio plazo, oportunidades de crecimiento dentro de una empresa más grande.
Este escenario de reestructuración y fusión también se interpreta como una respuesta a un sector que ha visto fuertes fluctuaciones de demanda y costes en los últimos años.
Aunque Sleep Number insiste en que su foco está en la continuidad de servicio para clientes y en la protección de garantías durante el proceso, la operación de venta todavía depende de aprobaciones regulatorias y de los acreedores.
En resumen, la bancarrota de Sleep Number no implica necesariamente un cierre inmediato de tiendas, sino una reconfiguración de su deuda y una posible alianza con Sleep Country Canada para apuntalar el negocio en un mercado más amplio.
Como suele ocurrir en estos casos, los próximos meses serán decisivos para conocer si el acuerdo avanza y qué tanto detalle se concrete sobre la estructura de la negocio, la protección de empleos y el destino de las inversiones pendientes.