La cadena de lujo Saks Global solicita protección por bancarrota para reorganizar su deuda, mantiene operativas sus tiendas y anuncia cambios en la dirección mientras negocia un importante paquete de financiamiento y revisa su red de tiendas.
La cadena de lujo Saks Global, propietaria de Saks Fifth Avenue y de su red de tiendas Saks Off Fifth, comunicó al tribunal de distrito sur de Texas su intención de iniciar un proceso de bancarrota como parte de una reestructuración orientada a corregir una crisis de deuda que ha erosionado su liquidez.
La empresa afirmó que las tiendas permanecerán abiertas durante el proceso y que, a la vez, negocia un plan para estabilizar su balance y sostener la operación en medio de un entorno de consumo desafiante.
Para sostener la actividad y acelerar el plan de giro, la compañía ha asegurado un paquete de financiamiento por 1,75 mil millones de dólares, lo que en euros ronda aproximadamente los 1,63 mil millones, con la finalidad de cubrir la operación diaria y avanzar en iniciativas de recuperación.
Supuestamente, este financiamiento se estructura en 1,5 mil millones de dólares provenientes de tenedores de bonos senior y 240 millones de dólares en préstamos basados en activos; además, se ha señalado la posibilidad de desembolsos adicionales por hasta 500 millones de dólares durante el año, dependiendo de la evolución del proceso de reestructuración.
En cuanto al liderazgo, Saks Global ha atravesado cambios directivos significativos que buscan impulsar la reconfiguración. En los primeros días de enero, la firma comunicó que Marc Metrick dejaría la posición de máximo responsable, circunstancia que dio paso a la dualidad de roles de Richard Baker como CEO y presidente ejecutivo.
A los pocos días, Baker anunció su salida y la dirección quedó a cargo de Geoffroy van Raemdonck, exdirector ejecutivo de Neiman Marcus Group, quien asumió el cargo de CEO con efecto inmediato.
El objetivo declarado es reforzar el equipo directivo con talento procedente del sector de lujo para apoyar tanto la operación como las estrategias comerciales.
La compañía también está evaluando su huella física: Saks Off Fifth informó durante el periodo reciente la implantación de un plan para optimizar su presencia minorista, lo que implicaría eliminar ciertas ubicaciones que no proyectan suficiente potencial de crecimiento.
Entre las tiendas afectadas figuran Austin (Texas), Chicago (Illinois), East Hanover (New Jersey), Franklin Mall (Philadelphia Mills) en Filadelfia, Niagara Falls (Nueva York), Pittsburgh North (McKnight Road), Plymouth Meeting (Pensilvania), además de ubicaciones en Washington, DC y West Hartford (Connecticut).
Presuntamente, estos cierres formarían parte de una estrategia para concentrar recursos en los locales de mayor rendimiento y con mayores perspectivas a largo plazo.
Al 14 de enero, Saks Off Fifth contaba con unas 100 tiendas en Estados Unidos y Canadá, mientras Saks Fifth Avenue operaba con alrededor de 41 establecimientos en la región.
Estas cifras ilustran una red de distribución que, pese a la reestructuración, sigue siendo relevante dentro del segmento de lujo y de descuento de alto nivel.
El contexto histórico ayuda a entender la magnitud de la nueva fase. Saks Fifth Avenue fue fundada en 1924 por Horace Saks y Bernard Gimbel y alcanzó un estatus icónico en el comercio minorista de lujo. En años recientes, Saks Global ha buscado ampliar su alcance y modernizar su estructura corporativa a través de movimientos estratégicos y adquisiciones en el sector de artículos de alto valor.
En ese marco, la bancarrota llega como un punto de inflexión que podría redefinir la presencia de la marca en el mercado norteamericano.
Analistas señalan que la reestructuración podría tener efectos en la cadena de proveedores, en el empleo de las propias tiendas y en la experiencia de compra de los consumidores de lujo.
Supuestamente, el proceso podría conducir a consolidaciones adicionales dentro de la red, a salvo de que se logren acuerdos que garanticen la continuidad operativa y la estabilidad financiera a mediano plazo.
En cualquier caso, la compañía mantiene su promesa de continuar funcionando durante la reestructura y de presentar en su momento un plan detallado para las próximas etapas.
En síntesis, Saks Global atraviesa un periodo de revisión profunda de su estructura de deuda, de su liderazgo y de su presencia física, con la esperanza de restablecer la salud financiera sin sacrificar la identidad de una de las marcas de lujo más reconocidas en el norte de América.
El desenlace de este proceso podría marcar una nueva era para el comercio minorista premium, donde la experiencia de compra y la gestión de costos serán determinantes para competir en un entorno cada vez más digital y exigente.