Christina Lam ha pasado de una aventura en el Nürburgring a competir en las grandes pruebas de Estados Unidos, demostrando que el talento y el esfuerzo pueden abrir camino en un deporte dominado por hombres.
Christina Lam no sigue el guion habitual del motorsport. Mientras muchos pilotos empiezan en karting y suben de categoría desde la infancia, ella dio un giro cuando, de vacaciones por Europa, se acercó al Nürburgring Nordschleife y se apuntó a una sesión de Touristenfahrten.
En ese mismo viaje, aprendió a conducir un coche manual, una experiencia que muchos recuerdan como el inicio de una obsesión por la velocidad con responsabilidad.\n\nA su regreso a Estados Unidos, Lam no se conformó con lo típico. Empezó en el autocross local y, para ganar experiencia, participó en los días de pista de la NASA, hasta dar el salto a una carrera oficial de la SCCA.
En poco tiempo, su trayectoria dio un salto de calidad: construyó sus tres primeros coches desde cero, una hazaña que le permitió entender cada pieza y hablar el mismo idioma que sus ingenieros.
Su primer coche de competición fue un BMW M3 E36, seguido de un E46; esa habilidad para montar y entender el coche es una ventaja que todavía hoy le ayuda a comunicarse con el equipo técnico.\n\nTras cuatro años compitiendo en la clase Super Tour de la SCCA, dio el paso a IMSA con un Audi RS3 LMS TCR a tiempo parcial en el Michelin Pilot Challenge.
Para Lam, fue un sueño hecho realidad: competir a ese nivel y, además, convertirse en la primera mujer asiático-americana en IMSA, con presencia de otras jóvenes mujeres en las categorías TCR y GS esa temporada.\n\nLa ambición de Lam no se detuvo ahí. En 2026 dio un nuevo salto a la Trans Am Series, la larga historia de carreras de carretera en Norteamérica. La Trans Am es conocida por coches potentes, sin demasiadas ayudas modernas y una competencia cerrada que exige talento y valor. Lam toma asiento en un Camaro TA2 preparado por TRB Racing. Este coche tiene un chasis tubular, pesa poco más de 1.360 kilos y supera los 500 caballos; además, carece de ayudas como control de tracción, ABS o estabilidad, lo que convierte cada giro en un reto directo entre piloto y máquina.
En palabras de la propia piloto, la TA2 es una experiencia exigente, casi “conducir un autobús potente”, y esa crudeza es justamente lo que la hace pedagógica: quien sabe domarla, sale mejor conductor.\n\nPero Lam no solo quiere ganar carreras. También quiere abrir puertas para otras mujeres en el paddock. Colabora con la National Center for Women’s Innovations (NCWI) y ha impulsado iniciativas para que estudiantes y futuras ingenieras tengan un contacto real con equipos de competición.
En una de esas colaboraciones, permitió que la Universidad de Florida, equipo Formula SAE, tuviera acceso directo a su equipo y a su coche en Daytona, para entender de verdad cómo se gestiona un proyecto de alto rendimiento.
También destaca su relación con su equipo creativo, como la fotógrafa y videógrafa Chelsea Schwier, con quien ha mantenido una larga colaboración durante IMSA y Trans Am.\n\nEn lo deportivo, Lam continúa su campaña en la Trans Am durante el resto de la temporada 2026, con pruebas programadas en pistas icónicas como Lime Rock Park, Indianapolis Motor Speedway, Road America, Watkins Glen, Canadian Tire Motorsports Park y Virginia International Raceway, con la final en el Circuito de las Américas.
Su coche, un Camaro TA2 de TRB Racing, luce el patrocinio de Helium Mobile y simboliza una historia de esfuerzo, aprendizaje y progreso en un deporte que, a veces, parece inaccesible para las nuevas generaciones.\n\nLa historia de Christina Lam no solo es la de una piloto que sube puestos; es la de una persona que demuestra que el mérito personal, la decisión de aprender haciendo y la colaboración con equipos y escuelas pueden abrir camino incluso en un deporte tan exigente como el motor.
Si se mira a largo plazo, su trayectoria invita a pensar en un motorsport más diverso y más práctico, donde las mujeres puedan competir en las mismas condiciones y servir de modelo para las futuras generaciones.\n