El oro y la plata se mantienen en niveles elevados ante posibles represalias comerciales por Groenlandia, con analistas destacando su papel de refugio ante la incertidumbre y la volatilidad global.
El oro y la plata se mantienen cerca de sus máximos históricos en un marco de crecientes tensiones geopolíticas y amenazas de aranceles, en particular relacionadas con Groenlandia.
Según datos de los mercados internacionales al cierre de la sesión del 19 de enero, el oro cotizaba aproximadamente a 4.304,36 euros la onza y la plata se situaba en torno a 86,48 euros la onza. Estas cotizaciones reflejan, en parte, la búsqueda de refugio frente a la incertidumbre comercial y a la volatilidad de los activos de riesgo. Aunque el USD sigue siendo la referencia para las cotizaciones, la conversión a euros permite entender el impacto de estas oscilaciones en un entorno europeo, donde la fortaleza de la divisa única ha pesado en las decisiones de inversión.
La dinámica de estos metales preciosos no es ajena a la tensión entre Estados Unidos y varios socios europeos por el tema de Groenlandia. Supuestamente, las autoridades estadounidenses habrían indicado la posibilidad de imponer aranceles adicionales sobre productos extranjeros en respuesta a lo que describen como oposición a estrategias de control regional; la respuesta de Europa y de otros actores ha sido de cautela, advirtiendo de posibles represalias y de un deterioro de la cooperación transatlántica.
En este contexto, los inversores han buscado en el oro un resguardo frente a un entorno de riesgo, mientras la plata, con su mayor volatilidad, se mantiene en el radar de speculadores y inversores institucionales.
Históricamente, el oro ha mostrado fortaleza en periodos de turbulencia. En 2011, por ejemplo, el precio del oro alcanzó máximos cercanos a los 1.900 dólares la onza. Si se toma como referencia ese pico en euros y se aplica un tipo de cambio que oscilaba alrededor de 0,74–0,78 euros por dólar en aquella época, el valor de la onza se movía en rangos sustancialmente superiores a los actuales, dependiendo de la volatilidad del mercado cambiario.
En cuanto a la plata, su pico histórico en 2011 rondó los 49 dólares la onza, lo que, bajo esos mismos supuestos históricos de cambio, implicó valores por encima de 40 euros por onza.
Estas comparaciones sirven para entender la naturaleza cíclica de estos metales y su papel como herramientas de diversificación ante shocks.
De cara al presente, analistas señalan que, cuando el comercio internacional se ve amenazado por medidas proteccionistas, el oro tiende a beneficiarse por su condición de activo refugio, mientras la plata puede seguir movimientos más sensibles a las condiciones de la economía global y a la demanda industrial.
En el informe de mercado más reciente, varios operadores indicaron que la correlación entre metales preciosos y la política monetaria podría intensificarse si los bancos centrales adoptan posturas más hawkish o expansivas.
Aunque la narrativa oficial pone el foco en la seguridad de los activos, presuntamente existen diferentes escenarios para la evolución de los precios en las próximas semanas, dependiendo de la intensidad de las tensiones y de la respuesta de Estados Unidos y sus aliados.
Por lo pronto, la combinación de incertidumbre geopolítica y señales de demanda en otros sectores del mercado mantiene al oro y a la plata en un terreno de elevada valoración.
Los inversores siguen evaluando si la situación podría derivar en una corrección o, por el contrario, en una fase sostenida de confianza en estos metales como cobertura contra shocks.
En este marco, la atención se desplaza a las próximas palabras de las autoridades y a la evolución de los textos oficiales sobre aranceles, así como a la respuesta de los bancos centrales y de los mercados financieros ante un entorno de mayores costos de endeudamiento y de altísima volatilidad.
Supuestamente, para muchos observadores, la clave estará en la capacidad de las economías para gestionar la transición entre políticas de crecimiento y frenos inflacionarios sin perder la confianza de los inversores.
En ese equilibrio, el oro y la plata podrían seguir desempeñando un papel relevante como anclas de valor, especialmente si las tensiones comerciales se prolongan y la incertidumbre persiste.
Con todo, los precios en euros de estos metales seguirán siendo un termómetro de la confianza de los mercados y de la percepción de riesgo en un escenario internacional cada vez más interconectado.
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