Tasas hipotecarias por debajo del 6% y la mayor disponibilidad de viviendas podrían impulsar la demanda. Análisis de impacto y contexto histórico.
Las tasas hipotecarias por debajo del 6% han generado una señal de optimismo en el mercado de la vivienda estadounidense. Según Freddie Mac, la media semanal para la hipoteca fija a 30 años se situó en 5,98%, una cifra que, de mantenerse, podría traducirse en mayor poder de compra para los posibles compradores.
Este umbral no solo representa un hito para la confianza de los consumidores, sino que también podría traducirse en una mayor actividad de compra durante la temporada de primavera.
La realidad de 2024 ya mostraba un mercado algo debilitado: las ventas de viviendas existentes cayeron a niveles no vistos desde 1995. Aunque la tendencia de precios y oferta varía por región, la expectativa de que las tasas más bajas faciliten la entrada a la vivienda ha crecido entre compradores y asesores financieros.
Para 2025, las proyecciones apuntan a que la actividad podría estabilizarse o incluso aumentar, siempre que las condiciones de financiamiento se mantengan favorables.
“Esta tasa, combinada con una mayor disponibilidad de viviendas en el mercado para la venta, es significativa y podría impulsar a más compradores a lanzarse a la compra durante la próxima temporada de compras de vivienda,” afirmó Sam Khater, economista jefe de Freddie Mac, en un comunicado.
En paralelo, Bhavesh Patel, ejecutivo de canal de consumo en Chase Home Lending, añadió que, por cada caída de 0,25 puntos porcentuales, un comprador podría permitirse alrededor de un 2,5% más de vivienda.
Estas estimaciones translate aproximadamente a una mayor capacidad de endeudamiento y, por ende, a una mayor demanda si el crédito lo acompaña.
El debate sobre el “rate lock” –el compromiso de mantener una tasa de interés mientras se cierra el préstamo– sigue presente. A finales de 2025, los analistas señalaban que una mitad de los propietarios con hipotecas tenían tasas entre 3% y 5%, y una fracción considerable continuaba con tasas por debajo del 3%.
En ese contexto, muchos compradores se preguntan si conviene o no mudarse ahora, o esperar a una hipotética caída adicional de tasas. Algunos agentes señalan que la decisión dependerá de la combinación entre la tasa y la disponibilidad de viviendas, así como de la estabilidad del empleo.
Desde una mirada histórica, las tasas hipotecarias han sido sensibles a ciclos económicos. En las décadas pasadas, especialmente a principios de los años 80, las tasas superaron con creces el 10% y, en momentos puntuales, se acercaron o superaron el 18% anual.
Ese pasado sirve como recordatorio de que las condiciones actuales, por favor, no deben tomarse como una garantía de continuidad: condiciones financieras, inflación, empleo y oferta de vivienda pueden cambiar de forma abrupta.
Supuestamente, si estas condiciones se mantienen, podría haber un efecto dinamizador en la demanda que revierta parte de la caída observada en años recientes.
Presuntamente, para muchos compradores que estaban al margen, la combinación de tasas más bajas y una oferta de viviendas algo más amplia podría traducirse en decisiones de compra que antes parecían poco probables.
En cuanto a precios y costos asociados, quienes analizan el mercado señalan que, además del pago hipotecario, existen gastos recurrentes que deben planificarse.
En el marco del costo de la propiedad, se estima que, además de la cuota, los propietarios dedican un monto anual adicional para mantenimiento, seguros y servicios.
En términos de moneda, un gasto anual adicional de 18.000 dólares, equivalente a aproximadamente 16.560 euros al tipo de cambio actual, puede representar una carga significativa para las familias. Este factor, sumado a la tasa hipotecaria, determina en gran medida la accesibilidad de la vivienda para cada comprador.
En definitiva, la combinación de tasas por debajo del 6% y una oferta algo más amplia podría activar la demanda en el corto plazo, siempre que el entorno económico se mantenga estable y el crédito permanezca relativamente accesible.
Mientras tanto, el mercado seguirá observando de cerca las decisiones de política monetaria, las condiciones laborales y la evolución de la oferta de vivienda, que en conjunto marcarán el ritmo de la recuperación en los próximos meses.