Un informe sintetiza tres estrategias para que las personas de 65 años o más reduzcan su carga fiscal, aprovechando deducciones estándar, una nueva ley y las aportaciones de jubilación.
Un informe reciente señala que las personas de 65 años o más pueden recortar considerablemente su factura fiscal si aprovechan tres herramientas clave, combinando deducciones y planes de ahorro.
Aunque los datos provienen de una recopilación de reglas fiscales vigentes en 2025, los expertos advierten que estos recursos podrían traducirse en ahorros reales para muchos hogares.
La primera táctica se apoya en la deducción estándar adicional para mayores de 65 años o para personas ciegas. En 2025, la deducción estándar base para solteros o quienes presentan por separado fue de 15.750 USD, para parejas que presentan conjuntamente 31.500 USD y para cabezas de familia 23.625 USD. Al sumar la ayuda adicional por edad o ceguera, un soltero de 65 años o más podría ver su deducción total subir a 17.750 USD, mientras que una pareja de dos mayores de 65 podría alcanzar 34.700 USD en total. En euros, estas cifras se aproximan a 16.340 € para el caso del soltero y 31.864 € para la pareja, usando una conversión estimada de 1 USD ≈ 0,92 EUR. Supuestamente, estas cifras pueden variar si se aplican distintos criterios de elegibilidad, por lo que conviene revisar cada situación con un profesional.
La segunda táctica corresponde a una deducción adicional creada por una ley llamada One Big Beautiful Bill Act (OBBBA). Su característica clave sería permitir a cada persona elegible deducir hasta 6.000 USD más de sus ingresos, lo que se traduce en aproximadamente 5.520 € por persona. Si una pareja está integrada por dos mayores de 65 años que cumplen los requisitos, el incremento podría llegar a unos 11.040 € en conjunto. Supuestamente, estas deducciones podrían reducir aún más la base imponible durante el año fiscal, pero su implementación depende de la interpretación de la ley y de límites de ingreso que podrían aplicar.
La tercera estrategia se relaciona con las aportaciones de jubilación, específicamente el llamado “super catch-up” para quienes se encuentran entre los 60 y 63 años.
En 2026, el límite de aportación de salto para planes de trabajo (como 401(k) o similares) está fijado en 8.000 USD para participantes de 50 años o más, además del tope básico de 24.500 USD. Este conjunto da un total teórico de 32.500 USD, es decir, alrededor de 29.900 € al convertirlo. En quienes tienen entre 60 y 63 años, algunos planes permiten ampliar ese catch-up hasta 11.250 USD (aproximadamente 10.350 €), lo que podría elevar el máximo permitido para esa franja de edad por encima de los 32.500 USD. No obstante, no todos los empleadores ofrecen estas contribuciones superiores todavía, por lo que conviene consultar con el departamento de recursos humanos.
Históricamente, las reglas de deducción han cambiado varias veces desde la década de 1980, y la reforma de 2017 introdujo modificaciones significativas en las deducciones personales y la forma en que se calculan.
En años recientes, la tendencia ha sido combinar varias herramientas para disminuir la base imponible, especialmente para contribuyentes mayores.
Además de los números, los expertos señalan que la reducción efectiva depende de la situación personal: renta, estado civil, número de dependientes y otras deducciones específicas que se apliquen.
Supuestamente, para algunos hogares estas estrategias podrían suponer ahorros de miles de euros al año si se planifica con anticipación y se actualiza la información cada temporada fiscal.
En términos prácticos, los mayores de 65 años deberían revisar cada año las cifras de la deducción estándar y considerar si conviene combinarla con la deducción adicional por edad o ceguera; recalcar que estas deducciones a veces se ajustan por cambios legislativos o por límites de ingreso.
En paralelo, si cumplen los requisitos, podrían explorar la opción de la OBBBA para sumar hasta 6.000 USD por persona, con el objetivo de reducir aún más su base gravable. Y, por último, planificar las aportaciones de jubilación con miras a llegar al máximo permitido para su franja etaria, aprovechando el potencial del super catch-up cuando esté disponible.
En resumen, la combinación de estas tres tácticas puede ayudar a los seniors a optimizar su carga fiscal, siempre dentro del marco legal vigente y con asesoría profesional para adaptar cada detalle a la situación personal.
Si se actúa con anticipación, es posible que los ahorros se traduzcan en mayor liquidez para afrontar gastos médicos, vivienda o simplemente disfrutar de una jubilación más tranquila.
Supuestamente, la adopción de estas medidas podría variar según la región y la situación particular de ingresos, por lo que es recomendable consultar con un contador o asesor fiscal para confirmar qué opciones aplican en cada caso.