Descubre deducciones fiscales inusuales que algunos estadounidenses han logrado obtener y cómo podrían beneficiarte.
Todos buscan reducir su carga tributaria y aprovechar al máximo las deducciones fiscales disponibles. Aunque la mayoría de los estadounidenses conocen las deducciones por donaciones benéficas, contribuciones a planes de pensiones, intereses de préstamos estudiantiles y de hipoteca, hay quienes se atreven a explorar más allá de lo convencional para ver qué más permite el IRS.
A lo largo de los años, la agencia ha aceptado algunas deducciones inusuales, aunque en situaciones muy específicas. Es fundamental que los contribuyentes demuestren que los artículos son necesarios o que constituyen un gasto legítimo de negocio y no simplemente gastos personales.
Una de las deducciones más sorprendentes proviene de un caso de 1984, donde un culturista profesional logró deducir los gastos de aceite para bebés que utilizaba para hacer que sus músculos brillaran durante las competencias.
Aunque el tribunal rechazó otras solicitudes como la deducción de carne de búfalo y suplementos vitamínicos, este caso demuestra que, en ocasiones, el contexto es clave para obtener una deducción.
En 1994, una bailarina exótica llamada Cynthia Hess, conocida como Chesty Love, ganó su caso para que sus implantes mamarios fueran considerados un gasto de negocio legítimo.
Argumentó que eran necesarios para su trabajo y que, de no haber sido por ello, no habría aumentado su busto de tal manera que la hiciera parecer 'rara'.
El tribunal aceptó que sus implantes cumplían con un doble criterio: eran necesarios para su empleo y no eran adecuados para el uso diario.
Además, los viajes a convenciones en el Caribe pueden ser deducibles sin necesidad de justificar la razón específica por la que se realizó el evento en esos lugares.
Islas como Barbados, Jamaica y la República Dominicana tienen un tratamiento fiscal favorable que no se aplica en ningún otro lugar del mundo.
En 1990, John y Joanna French lograron deducir el costo de su jet privado, que usaban para viajar desde su hogar en San José, California, a su condominio en Mammoth Lakes.
Argumentaron que el uso del jet era una forma eficiente de gestionar su tiempo, ya que evitaba un viaje de hasta 7 horas por carretera. El tribunal aceptó su argumento, considerando que el gasto era razonable bajo las circunstancias.
Los dueños de mascotas también han tenido suerte en la búsqueda de deducciones. En 1995, Samuel Seawright ganó una deducción de 300 euros por la comida de sus gatos, argumentando que era necesaria para atraer felinos a su chatarra y evitar plagas.
Asimismo, en 2011, Jan Elizabeth Van Dusen logró deducir 100 euros en gastos por el cuidado de un gato que había acogido, basándose en que eran gastos no reembolsados por servicios a una organización benéfica.
Por último, aunque las membresías de gimnasio no son deducibles a menos que estén prescritas por un médico para tratar una condición específica, ciertos equipos de salud, como piscinas necesarias para hidroterapia, pueden calificar para deducciones fiscales.
Esto muestra que, aunque el IRS puede parecer estricto, hay oportunidades creativas para maximizar las deducciones fiscales. Sin embargo, es recomendable consultar con un profesional antes de intentar cualquier deducción inusual.
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