Descubre cómo los hijos adultos que cuidan a sus padres pueden maximizar sus deducciones fiscales y qué requisitos deben cumplir para declarar a sus padres como dependientes.

A medida que los padres envejecen, es común que sus hijos adultos asuman el rol de cuidadores, lo que puede acarrear diversos costos. En Estados Unidos, más de 48 millones de personas son cuidadores, y en 2021, el gasto promedio por cuidador fue de 6,700 euros en gastos de bolsillo, según la AARP.

Una encuesta de Caring.com reveló que más de la mitad de los adultos con al menos un padre vivo declararon a ese padre en sus impuestos el año pasado.

Para aquellos que asumen la responsabilidad de cuidar a sus padres, es importante saber que pueden reclamar a sus progenitores como dependientes en su declaración de impuestos si cumplen con ciertos criterios.

Primero, el padre debe ser ciudadano estadounidense, nacional o residente de México o Canadá. Además, el ingreso imponible del padre no debe superar los 4,700 euros en el año anterior. Cabe destacar que los ingresos de la Seguridad Social generalmente no se consideran, aunque hay excepciones.

El hijo que actúa como cuidador debe haber proporcionado más de la mitad del apoyo financiero del padre, lo que incluye gastos como alimentación, vivienda, facturas médicas y otros costos de vida.

No es necesario que el padre viva con el hijo para poder ser reclamado como dependiente, según explica Lisa Greene-Lewis, experta en impuestos de TurboTax.

Aunque no se requiere presentar pruebas de este apoyo financiero en la declaración, es recomendable mantener los recibos a mano en caso de una auditoría.

Al reclamar a un padre como dependiente, no es necesario presentar una declaración en nombre del padre, según Greene-Lewis. Sin embargo, es importante recordar que si un hijo adulto reclama a su padre como dependiente, no puede ser reclamado como dependiente por otro contribuyente, y un mismo padre solo puede ser reclamado por un cuidador.

Los cuidadores solteros también se benefician de deducciones fiscales más altas. Normalmente, los contribuyentes solteros obtienen una deducción estándar de aproximadamente 13,500 euros. Sin embargo, si se presenta la declaración como cabeza de familia y se reclama a un padre como dependiente, esa deducción podría aumentar a aproximadamente 19,600 euros.

Además, los cuidadores pueden incluir los gastos médicos de sus padres en su declaración de impuestos. Estas deducciones deben ser detalladas y superar el 7.5% del ingreso bruto ajustado. Los gastos elegibles pueden incluir primas de seguros, consultas médicas, medicamentos y otros gastos médicos. Si no se tienen los recibos necesarios, Greene-Lewis sugiere solicitar un historial de recetas en la farmacia donde el padre suele adquirir sus medicamentos.

Alternativamente, también se puede revisar el extracto de la tarjeta de crédito para recopilar la información necesaria.

Es fundamental que los cuidadores se informen sobre las opciones disponibles para maximizar sus deducciones fiscales y alivianar la carga económica que conlleva el cuidado de un ser querido.

Las implicaciones fiscales de ser un cuidador son significativas y, si se manejan adecuadamente, pueden ofrecer un alivio financiero necesario en tiempos difíciles.