Un recorrido por diez EV históricos que, pese a sus limitaciones, dejaron huellas decisivas en la evolución de la movilidad eléctrica y hoy ayudan a entender el desarrollo de los coches eléctricos modernos.

Los vehículos eléctricos no son una moda reciente; de hecho, los primeros automóviles alimentados por baterías existen desde hace más de un siglo.

Aunque la tecnología ha tardado en competir en igualdad de condiciones con los motores de combustión, dejó un legado de ideas y soluciones que, de forma intermitente, han marcado hitos en la historia del transporte.

Este repaso recoge diez EV clásicos que quizá pasaron desapercibidos, pero que allanaron el camino para los modelos que hoy consideramos habituales.\n\nTOYOTA RAV4 EV: en una época en la que la electrificación aún era experimental, Toyota probó una versión totalmente eléctrica de su SUV más popular.

Supuestamente, la primera edición se fabricó en un número cercano a las 1.500 unidades y se alquiló principalmente en California. Su alcance rondaba las 95 millas por carga, una cifra modesta para la época. En una segunda entrega, más trabajada y con un tren de propulsión tomado de Tesla, la versión eléctrica del RAV4 ganó en rendimiento; supuestamente se produjeron alrededor de 2.500 unidades en total y la autonomía se situó en 103 millas.\n\nCHRYSLER TEVan: este era un minivan eléctrico derivado del Town & Country, equipado con un motor de 65 caballos. Producción entre 1993 y 1995, y supuestamente se entregaron más de 50 unidades a utilities para usos de corto alcance. Su precio, según los informes de la época, fue notablemente alto para la época: supuestamente unos 120.000 dólares, lo que en euros actuales se traduciría en aproximadamente 110.400 €. Este valor reflected una apuesta tecnológica ambiciosa, cuyo objetivo era demostrar la viabilidad de la electrificación en flotas urbanas y de servicios.\n\nBRADLEY GT ELECTRIC: otra curiosidad de la era de los kits, basada en la popular plataforma del Beetle. El GT Electric llegó alrededor de 1980, en un periodo de reestructuración para la marca. Contaba con 96 voltios de potencia total y permitiría disminuir la salida para ampliar la autonomía. Supuestamente, fueron unos 50 los compradores que se atrevieron con este diseño de carrocería en fibra de vidrio.\n\nUNIQUE MOBILITY ELECTREK: durante la crisis del petróleo, varias start‑ups apostaron por soluciones audaces. Electrek, un diseño fiberglass que combinaba la estética del AMC Pacer con toques del Mustang II, introdujo decisiones de diseño innovadoras para la época, como una columna de baterías colocada a lo largo del vehículo.

Supuestamente, se fabricaron alrededor de 50 unidades entre 1979 y 1982, con un alcance cercano a las 100 millas.\n\nVOLKSWAGEN T2 ELECTRIC TRANSPORTER: otra respuesta a la dualidad costo‑beneficio de la época. Este furgón eléctrico utilizaba una batería de plomo‑ácido integrada en el piso y un motor de 22 caballos; supuestamente, se fabricaron unas 120 unidades y ofrecían alrededor de 45 millas por carga.

Su desarrollo ayudó a perfilar el camino hacia furgonetas eléctricas más eficientes en los años siguientes.\n\nCITIcar / COMUTA-CAR: no todas las iniciativas fueron de alto perfil. El CitiCar y su versión ampliada Comuta-Car estaban pensados para uso urbano y de bajo coste. Supuestamente, se produjeron muy pocas unidades en un periodo que abarcó 1977‑1979, con variantes como CitiVan y Postal Comuta-Vans que completaban una oferta de movilidad eléctrica para la ciudad.\n\nFORD RANGER EV: a finales de los 90, Ford llevó al mercado una versión eléctrica de su popular Ranger. Supuestamente, se alquilaron unas 1.500 unidades y la autonomía rondaba los 115 millas, a costa de un consumo de batería más exigente a velocidades de carretera. Muchos de estos modelos no se conservan, ya que fueron retirados al finalizar el programa.\n\nCHEVROLET S-10 ELECTRIC: Chevrolet estuvo entre los primeros en avanzar en la idea de camionetas ligeras eléctricas. Lanzada en 1997, ofrecía aproximadamente 45 millas de autonomía y 114 caballos de potencia. Al principio utilizó baterías de plomo‑ácido y, poco después, se migró a una química más eficiente para duplicar la distancia por carga.\n\nMERCEDES‑BENZ 190 E ELECTRO: el segmento de lujo también tuvo su experimento eléctrico. En 1991, Mercedes introdujo una versión eléctrica de la 190 E para pruebas y demostraciones en entornos multi‑marca en la isla de Rügen. Supuestamente se fabricaron 10 unidades para estos ensayos, con variantes que incluían motores dobles y diferentes configuraciones de baterías.\n\nHONDA EV PLUS: entre las alternativas urbanas, Honda lanzó el EV Plus en California en 1997, como una experiencia de coche compacto para la ciudad.

Supuestamente se produjeron unos 300 ejemplares, con autonomía cercana a las 100 millas y una entrega de torque notable para su clase. Muchas de estas unidades ya no circulan, ya que fueron retiradas por la propia marca para avanzar en desarrollos posteriores.\n\nEn conjunto, estos diez modelos muestran que la electrificación no fue un invento súbito, sino una trayectoria compleja donde la innovación, la economía y la ingeniería se combinaron para enseñar a la industria qué funciona y qué debe mejorarse.

Hoy, al mirar estas piezas históricas, se comprende mejor por qué las baterías, la gestión de energía y la infraestructura de recarga se han convertido en los pilares del crecimiento de los vehículos eléctricos modernos.\n

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