La gasolina en Texas se mantiene por debajo de la media de Estados Unidos. Explicamos por qué, qué implica para las familias y cómo encaja el estado en el mapa energético.

En Texas, la gasolina regular se ve más barata que en la mayor parte de los estados. Según AAA, el precio medio por galón en Texas es de 4.092 dólares, frente a una media nacional de 4.564 dólares. Eso significa que, en una semana de viajes al trabajo o a las actividades familiares, el ahorro puede sumar varios dólares en cada recarga. No es lo mismo en California, Arizona o Nevada, donde los precios están por encima de la media; en California, por ejemplo, ya se ha llegado a ver precios cercanos a 6 dólares por galón, y en Nevada se han registrado más de 5 dólares.

En Mississippi o Louisiana, los precios suelen estar por debajo de la media, pero Texas aún se mantiene entre los más competitivos.

¿A qué se debe ese diferencial? Texas es, por definición, la mayor región productora de petróleo crudo y gas natural de Estados Unidos. En 2024, Texas aportó cerca del 43% de toda la producción de crudo del país. Además, el estado concentra el mayor número de refinerías y la mayor capacidad de procesamiento: 35 refinerías que pueden convertir alrededor de 6.3 millones de barriles de crudo por día, lo que equivale a una tercera parte de la capacidad de refinación de todo el país. Esa combinación de producción local y capacidad de refinación tiende a mantener los precios de la gasolina más estables y, en ocasiones, más bajos para los consumidores locales.

Pero, ¿qué influye para que haya diferencias entre estados? Más allá de la física de los camiones y los oleoductos, influyen impuestos estatales, costos logísticos y la forma en que cada estado pregunta a los consumidores.

California, por ejemplo, exige mezclas especiales de gasolina para reducir la contaminación, y eso eleva el precio por sus características ambientales y su geografía; su refino también depende más de la producción interna.

En otros estados, la competencia de los comercios y la proximidad de la oferta pueden bajar o subir el coste final para el comprador.

En el plano internacional, el entorno también cuenta. La noticia reciente sobre la imputación de Raúl Castro, el ex presidente de Cuba, y las declaraciones del expresidente Donald Trump de que no habrá escaladas, añade un contexto de seguridad y estabilidad que, a la larga, repercute en el sector energético y en la percepción de riesgo para mercados globales.

Aunque el precio de la gasolina lo mueven la oferta y la demanda diarias, las tensiones internacionales pueden encarecer o abaratar el suministro a medio y largo plazo.

Para el lector de a pie, la lectura fácil es: comparar precios entre estaciones, planificar las recargas y aprovechar los momentos de menor demanda.

También conviene recordar que los precios no solo reflejan el coste del crudo, sino la mezcla de refino, impuestos y transporte. En Texas, esa mezcla, con su mayor capacidad de refinación y su actividad productiva, favorece un entorno relativamente más favorable para los conductores, aunque el golpe del precio del crudo en el mercado global puede cambiar esa situación en cuestión de días.

Así, mientras el debate energético continúa, el dato clave es claro: Texas, por ahora, ofrece precios de la gasolina más cercanos a la franja baja de Estados Unidos, un hecho relevante para las familias y para la economía regional, que depende de un flujo continuo de energía barata y fiable.