Análisis sobre por qué los fondos de fecha objetivo podrían reducir los rendimientos de los planes 401(k), sus costos y alternativas para mejorar la rentabilidad a largo plazo.
Supuestamente, los fondos de fecha objetivo, creados para ajustar el nivel de riesgo a medida que avanza la edad del inversor, podrían estar limitando el rendimiento de muchos planes 401(k).
Aunque estos vehículos se presentaron como una forma sencilla de gestionar la diversificación y el riesgo, diversos análisis señalan que su impacto en los resultados a largo plazo no siempre es positivo.
En particular, los gestores y asesores citan que el glidepath, la estrategia que desplaza la mezcla de activos de la cartera hacia bonos y menos acciones con el paso de los años, podría conducir a rendimientos más moderados durante largos periodos de mercado alcista.
De acuerdo con observadores, esto podría traducirse en un menor crecimiento acumulado de la inversión cuando se compara con carteras más flexibles y centradas en acciones de bajo costo.
Presuntamente, otro factor que encarece estas soluciones es la estructura de costos. Las comisiones de los fondos de fecha objetivo suelen ser mayores que las de fondos indexados o ETF de bajo costo, lo que significa menores rendimientos netos para el ahorrador a lo largo del tiempo.
Para ilustrar el efecto, si un inversor mantiene un saldo de, por ejemplo, 150.000 euros en un plan 401(k) con una comisión anual del 0,70%, el costo anual podría situarse alrededor de 1.050 euros. Aunque esa cantidad puede parecer modesta en un año aislado, se acumula a lo largo de décadas y, en escenarios de rendimiento moderado, podría significar decenas de miles de euros menos en la jubilación.
En esa línea, se señala que supuestamente estas tarifas han sido un obstáculo para lograr una mayor acumulación de capital en ciertos perfiles de inversor.
Además, especialistas señalan que, en momentos de volatilidad o de cambios en la política monetaria, la exposición de los fondos de fecha objetivo a acciones podría ser menos agresiva de lo necesario para maximizar avances en mercados en alza.
Esto haría que, pese a su objetivo de simplicidad, la cartera termine moviéndose demasiado en silencio hacia bonos y activos más defensivos. Presuntamente, este sesgo hacia la seguridad puede reducir la capacidad de las inversiones para capitalizar saltos en el mercado de acciones durante periodos de crecimiento económico sostenido, lo que en la práctica podría traducirse en una menor rentabilidad compuesta a lo largo de varias décadas.
Frente a esta realidad, surge una pregunta clave para quienes gestionan un 401(k): ¿vale la pena depender exclusivamente de fondos de fecha objetivo? Expertos recomiendan revisar las opciones disponibles dentro del plan y comparar costos entre fondos.
En muchos casos, es posible encontrar alternativas de bajo costo, como fondos indexados que replican índices amplios (por ejemplo, un fondo S&P 500) o carteras diversificadas globales, que ofrecen una exposición amplia a empresas de distintas regiones e industrias.
Si se opta por mover parte de los ahorros hacia estas alternativas, es fundamental considerar la etapa de la vida y la tolerancia al riesgo para evitar desajustes de inversión a próxima la jubilación.
La estrategia recomendada, de acuerdo con analistas, consiste en evaluar de forma detallada las opciones del plan, evitar asumir que un único fondo de fecha objetivo es la mejor solución y, sobre todo, buscar una combinación de costos bajos y exposición suficiente a renta variable.
La idea central es que la meta de un 401(k) es facilitar una jubilación financieramente estable; el uso exclusivo de fondos con glidepath automático no debe convertirse en un sustituto de una estrategia de inversión bien razonada y adaptada a cada perfil.
Historia y contexto: desde su aparición en las décadas recientes, los fondos de fecha objetivo ganaron popularidad como respuesta a la necesidad de simplificar inversiones en planes de retiro.
En Estados Unidos, este enfoque creció notablemente durante los años 2000, cuando muchos empleadores adoptaron la opción por defecto para sus empleados.
Con el tiempo, la oferta se diversificó hacia múltiples fechas que van desde 2030 hasta 2065, y también hacia versiones que permiten ajustes regionales o de clase de activo.
Aunque su adopción facilitó la diversificación, el debate sobre costos, asignación de activos y rendimiento a largo plazo siguió vigente.
Conclusión: no hay una respuesta única. Si bien los fondos de fecha objetivo pueden ofrecer conveniencia, no deben ser la única palanca de una estrategia de jubilación. Se recomienda comparar costos, evaluar la proporción de acciones adecuada para la edad y considerar incluir fondos de bajo costo que permitan un mayor control sobre la composición de la cartera.
En definitiva, una planificación informada y personalizada podría traducirse en una mejora sustancial del rendimiento real de su 401(k) a lo largo del tiempo, especialmente cuando los mercados acompañan y la volatilidad disminuye.
Supuestamente, cada persona debería adaptar su enfoque a sus metas, horizonte temporal y capacidad para asumir riesgos, en lugar de seguir ciegamente la ruta por defecto hacia fondos de fecha objetivo.