La Justicia federal ha terminado una investigación criminal sobre la Reserva Federal y su presidente Jerome Powell. Con el caso cerrado, se allana el terreno para la posible confirmación de Kevin Warsh como próximo responsable de la Fed.

La Justicia federal ha decidido cerrar la investigación criminal que estaba abierta sobre la Reserva Federal y su presidente Jerome Powell. El anuncio lo hizo un fiscal de Washington D.C. a través de las redes, y la versión oficial indica que el asunto queda archivado. Además, la oficina del Inspector General de la Fed quedará encargada de revisar ciertos gastos de la sede en Washington, para centrar la atención en otros asuntos sin que haya un expediente penal en curso.

En la práctica, este cierre podría allanar el camino para la confirmación de Kevin Warsh, nominado por el expresidente Donald Trump para dirigir la Fed, ya que la retirada de la investigación reduce la incertidumbre en el proceso de aprobación en el Senado.

Powell, por su parte, ha defendido la independencia de la entidad ante las críticas de quienes ven la posibilidad de una agenda política detrás de cada decisión.

Registran además que ex presidentes de la Fed han considerado el escrutinio como un intento sin precedentes de cuestionar la autonomía del banco central.

Powell ha trasladado, en una declaración poco común, que podría permanecer en la Junta de Gobernadores si no se confirma un nuevo presidente antes de que termine su mandato.

Esto mantiene cierto grado de volatilidad en los mercados y en la agenda legislativa.

El Senado ha estado dividido sobre Warsh. En una audiencia celebrada a finales de abril, algunos senadores mostraron reticencia, mientras otros expresaron su apoyo condicionado a la desaparición de la investigación.

En cualquier caso, la resolución de la pesquisa cambia el paisaje político y económico, porque quitaría un obstáculo que algunos veían como una interferencia innecesaria en la carrera por la dirección de la Fed.

Históricamente, la Fed ha insistido en su independencia para evitar que la política monetaria esté sujeta a vaivenes políticos de corto plazo. Figuras como Greenspan, Bernanke y Yellen han hablado ante la necesidad de evitar la politización de las decisiones de la Reserva. Aunque cada periodo trae sus tensiones, para muchos analistas conservadores la prioridad es mantener la capacidad de actuar de forma prudente y estable, sin presiones externas que pongan en riesgo la credibilidad de la institución.

Este desenlace podría traer más claridad para los mercados: si Warsh es confirmado, podría verse una dirección más previsible en las políticas de tipos, lo que ayudaría a planificar inversiones y gastos públicos.

Por el contrario, si el proceso se prolonga, la incertidumbre podría seguir pesando sobre el dólar y sobre las expectativas de inflación. En resumen, la decisión de cerrar la investigación no solo define el futuro inmediato de la jefatura de la Fed, sino que también envía una señal sobre cuánto podrán influir las dinámicas políticas en una de las instituciones más importantes de la economía estadounidense.

En estos términos, la noticia llega en un momento en que la economía global observa con atención cómo se encajan las piezas entre política y economía, y cómo la Reserva Federal mantiene un equilibrio entre sus responsabilidades técnicas y el escrutinio político.

Este episodio, que mezcla legalidad, política y economía, podría tener efectos duraderos en la percepción de la independencia de la Fed y en la confianza de inversores y ciudadanos en la gestión de la política monetaria de Estados Unidos.