La cadena Five Guys ha sustituido las tazas de patatas fritas por bolsas de papel resistentes a la grasa; la medida genera debate entre clientes sobre tamaño, coste y conveniencia.

Una de las cadenas de hamburguesas más conocidas de Estados Unidos, Five Guys, ha cambiado la forma en que sirve las patatas fritas. En lugar de las clásicas tazas de plástico, ahora colocan las patatas en bolsas de papel kraft, supuestamente resistentes a la grasa y libres de BPA y PFAS.

La empresa asegura que el contenido es el mismo: la misma cantidad de patatas, el mismo sabor y la misma experiencia de siempre. Pero la reacción entre los clientes no se ha hecho esperar.

Muchas personas han contado en redes sociales que la bolsa parece más pequeña o que la grasa puede humedecerla y hacerla menos práctica. Otros apuntan que, al margen del debate sobre el tamaño percibido, el cambio podría reducir el uso de plásticos y ser más respetuoso con el medio ambiente; sin embargo, también señalan que la experiencia de comer puede verse afectada si el contenido llega más templado o si la bolsa se rompe fácilmente.

Five Guys sostiene que no ha habido pérdida de cantidad y que la bolsa mantiene el mismo peso y la misma cantidad de patatas que antes, con la ventaja añadida de no generar residuos de plástico.

Este movimiento llega en un momento en el que la cadena es conocida por ser de las más caras del panorama de comida rápida. En 2025, según Allrecipes, Five Guys ocupó el primer puesto en la clasificación de cadenas de comida rápida más caras en Estados Unidos, por delante de otras como Jack in the Box, Shake Shack, Cava y Chipotle.

Aunque el coste de sus menús es alto, Five Guys mantiene una clientela fiel que aprecia la calidad de las hamburguesas y la generosidad de las raciones.

Los precios y la percepción de valor son parte del debate: estudios recientes muestran que, en promedio, una comida rápida en Estados Unidos puede costar alrededor de 12 dólares en muchas ciudades, y los precios de una simple hamburguesa varían entre 2 y 3 dólares en las cadenas de menor volumen y pueden superar los 8 o 9 dólares en lugares como Five Guys.

En Filadelfia, por ejemplo, una hamburguesa sencilla de Five Guys suele costar alrededor de 8,25 dólares, mientras que opciones en otras cadenas pueden costar menos.

Estos datos subrayan que el factor precio es un factor determinante para muchos consumidores, que buscan buena calidad sin pagar de más.

Más allá del dinero, el cambio de envase refleja una tendencia histórica: las cadenas de comida rápida cambian envases por razones que van desde costos y logística hasta normas ambientales y estrategias de marca.

En años recientes ha ganado terreno el papel frente al plástico, las soluciones más simples de reciclar y las innovaciones en seguridad alimentaria.

Las redes sociales amplifican cada decisión y permiten que el consumidor exprese si valora la conveniencia frente a la percepción de valor.

En definitiva, el impacto real de este movimiento de Five Guys se medirá con el paso de las semanas: si los clientes aceptan la nueva presentación, si no perciben una merma en la satisfacción y si, por fin, el precio es capaz de justificar la experiencia.

El tiempo dirá si el público prefiere la practicidad de la bolsa o la taca de la taza tradicional; lo que sí parece claro es que la discusión sobre envases, precio y valor está más viva que nunca.