En la premiere mundial de la secuela, la actriz desvela el proceso detrás del proyecto y el curioso marketing con una edición cerúlea de M&M'S que acompaña al estreno.
En la noche de la premiere mundial de The Devil Wears Prada 2, Anne Hathaway desveló, con su habitual tono directo, cómo se gestó la esperada secuela y qué se puede esperar del regreso a Runway Magazine.
Según la actriz, el proyecto no cayó del cielo: hubo varias conversaciones entre guionistas, productores y la casa de cine para dar forma a una historia que conectara con la primera entrega sin perder su esencia.
Hathaway explicó que el equipo trabajó para dar a la protagonista un arco claro y, al mismo tiempo, introducir dinámicas nuevas que permitieran explorar el mundo de la moda desde una mirada más madura.
En pocas palabras: querían mantener la chispa que hizo famosa la película de 2006, pero con un enfoque que hablara a quienes ya conocen a los personajes y a quienes se acercan por primera vez a esta historia.
El rodaje, añadió, fue intenso pero con un ambiente de confianza entre el equipo técnico, el director y el reparto, lo que, según ella, facilitó ver el proyecto materializarse sin dramas innecesarios.
Con el estreno inminente, el filme llega acompañado de un pequeño guiño comercial que ya estaba en boca de muchos. M&M'S ha lanzado una edición limitada All Cerulean, de color cerúleo, pensada para celebrar la película. La caja, que incluye un diseño que recuerda a un suéter y porta la palabra “cerulean” en un lateral, está pensada para los fans que quieren llevarse un recuerdo comestible asociado al mundo de la moda que retrata la historia.
Según la marca, estas piezas serán gratuitas: estarán disponibles en la web de M&M'S a partir de las 11:00 de la mañana, hora del Este, este viernes 1 de mayo.
Pero, ¿qué significa ese color tan comentado? Cerulean es descrito como un azul cielo intenso con toques verdosos, una tonalidad que en el mundo de la moda representa una especie de lienzo para jugar con prendas y acentos.
En la película original, Miranda Priestley señala que el color de la prenda de Andy no es un simple azul: es cerúleo, una forma de subrayar lo exigente y sofisticado del universo en el que se mueve la protagonista.
Este detalle se ha convertido en un símbolo recurrente para quien estudia el cine de moda: la paleta puede hablar por sí misma, sin necesidad de palabras.
Para quienes quieran volver a ver la primera entrega, la versión original de The Devil Wears Prada sigue disponible en plataformas de streaming como Hulu y Disney+.
Esto facilita que nuevos espectadores descubran el arranque de la historia y, a la vez, que los fans de siempre revivan esa mezcla de humor ácido y observaciones sobre el lado duro de la industria de la moda.
En un contexto histórico, la década de los 2000 dejó una huella profunda en el cine de entretenimiento: comedias con toques de drama corporativo, protagonistas femeninas complejas y un ojo muy fino para la estética.
La llegada de una secuela en 2026 —más allá de la nostalgia— busca capitalizar esa emoción y presentar una versión renovada que pueda dialogar con nuevos públicos sin traicionar lo que convirtió a la película en un fenómeno.
Así, Hathaway y el equipo juegan la carta de la continuidad, manteniendo lo esencial y añadiendo capas que permitan entender qué sucede cuando el poder de la moda se cruza con las decisiones de una mujer que, como en la primera entrega, debe equilibrar su ambición con sus convicciones.
Si quieres estar al día, ya sabes: anota la fecha de la edición cerúlea y prepárate para una velada de cine y conversación sobre moda, poder y cine popular.
Este estreno no es solo una película; es un recordatorio de cómo una historia puede asumir nuevas formas sin perder su identidad, gracias al esfuerzo de quienes trabajan tras la cámara y a la curiosidad de un público que siempre quiere saber más.