La muestra de autos de Detroit abandona el enfoque puramente mediático para convertirse en una plataforma de contenidos global, con presencia durante todo el año y una estrategia centrada en audiencias, tecnología y creatividad.

La Detroit Auto Show está atravesando una transformación notable. Bajo la dirección de Sam Klemet, ejecutivo de la Detroit Auto Dealers Association, la muestra de automóviles parece moverse de un encuentro empresarial y mediático hacia una plataforma de contenido global que opera durante todo el año.

Klemet, de 41 años, tomó el mando de la organización tras la salida de Rod Alberts, y desde entonces ha impulsado cambios para ampliar el alcance y la relevancia de un evento que tradicionalmente concentraba el foco en estrenos de vehículos y entrevistas televisivas.\n\nUno de los ejes centrales es la campaña My Drive. My City. My Show, que la feria lanzó el año pasado para convertir el evento en una experiencia continua con actividades, alianzas y presencia digital. Esa visión ha sido reconocida por la industria, y figuras como Dave Arland y Paul Jacobs han elogiado la dirección de Klemet como una señal de renovación generacional.\n\nLa feria, que se celebra en Huntington Place en Detroit, mantiene sus fechas habituales de enero pero se ha propuesto extender su influencia más allá de las paredes del recinto.

El show, programado para las fechas 14 al 25 de enero de 2026, busca convertirse en un 'content show', donde las presentaciones de vehículos conviven con conversaciones con líderes del sector movilidad, creadores de contenido y público global a través de plataformas digitales.\n\nEntre las anécdotas del periodo reciente destaca la cobertura de 2025, cuando la gobernadora Gretchen Whitmer grabó un video para sus redes sociales durante el evento, abriendo la tapa trasera de una Ford F-150 con motivos del Lions, una escena que formó parte de la narrativa local sobre la presencia de figuras políticas en el show.\n\nEn un contexto más amplio, la industria automotriz ha enfrentado cambios en la tercera década de este siglo: ferias históricas como la de Ginebra han reducido su alcance o cerrado, mientras Detroit ha buscado reinventarse para sostener su relevancia internacional.

La apuesta actual se apoya en convertir el Detroit Auto Show en una plataforma de contenidos que atraiga a un público más diverso, no solo a compradores de coches sino también a audiencias interesadas en movilidad, tecnología y cultura.\n\nLos detalles de la estructura, el personal y la participación de expositores se están ajustando; Klemet habla de construir una imagen que conecte comunidad e industria a través de experiencias, conversaciones y contenido audiovisual generado por la comunidad.

Esa visión, según analistas y protagonistas, podría aumentar la visibilidad de Detroit como epicentro de movilidad, tecnología y creatividad.\n\nCon un ojo en el pasado cercano, se recuerda que las entradas históricas para este tipo de eventos han costado entre 15 y 40 dólares, lo que, con el tipo de cambio actual, se traduciría aproximadamente a entre 14 y 37 euros, cifra que ilustra el carácter accesible de la experiencia para los visitantes ocasionales y para los entusiastas que buscan exploración.

Supuestamente, este rango de precios podría variar según promociones, fechas y paquetes, y supuestamente la organización evalúa opciones de acceso financiable para audiencias globales.\n\nCabe señalar que el objetivo declarado es mantener la esencia del Detroit Auto Show sin perder su identidad, al tiempo que se abraza la innovación y la inclusión de nuevos formatos y socios.

En definitiva, la ciudad de Detroit se presenta no sólo como sede de un evento, sino como un laboratorio de movilidad para la próxima generación de creadores, empresas y ciudadanos curiosos.