Un tribunal federal limita las devoluciones de impuestos de la era COVID, pero aún puedes reclamar. Te explicamos qué está pasando y cómo afecta a los contribuyentes.

¡Atención, españoles! Si tienes algún vínculo con Estados Unidos (por trabajo, inversiones o porque viviste allí), esto te interesa. La historia de las devoluciones de impuestos de la época del COVID está dando un nuevo giro, y no es precisamente para alegrarse. Un tribunal federal acaba de meter la tijera a lo que parecía una lluvia de millones para muchos contribuyentes. Pero no te preocupes, que aún hay esperanza y te contamos todo al detalle.

Resulta que durante la pandemia, el Gobierno estadounidense activó una ley especial, la Sección 7508A, que permite retrasar plazos, parar sanciones y suspender intereses en situaciones de emergencia.

Vamos, una especie de 'salvavidas' para que nadie se ahogara con el fisco mientras medio mundo estaba encerrado en casa. Hasta ahí, todo bien.

El problema vino después. Un juzgado, en el caso Kwong, dijo que esa protección afectaba a todo: no solo a los plazos, sino también a las sanciones por errores en las declaraciones, los intereses de demora y hasta el tiempo para pedir devoluciones.

Según ese fallo, millones de estadounidenses podrían tener derecho a que el IRS (la agencia tributaria de EE.UU.) les devolviera dinero pagado de más o les perdonara multas impuestas durante esos años. Una alegría, vamos.

Pero claro, cuando el contribuyente se frota las manos, el fisco suele poner palos en las ruedas. Ahora, el Tribunal Fiscal (Bowen contra Commissioner) ha dado un golpe de timón: dice que la Sección 7508A solo protege de las sanciones por llegar tarde a los plazos, no de las sanciones por errores en el cálculo de los impuestos.

O sea, que si metiste la pata en los números durante el COVID, olvídate de que te perdonen la multa por ese concepto. Esto, de primeras, deja fuera a muchas reclamaciones que se habían presentado confiando en el criterio más amplio de Kwong.

¿Y qué pasa ahora? Pues que el IRS va a mirar con lupa cada petición y probablemente denegar las que no sean estrictamente por retrasos en la presentación o pago.

Pero los abogados ya están preparando los recursos, porque esto no ha terminado. Como bien dice Matthew Lee, un experto en la materia, los tribunales de apelación y quizás el Supremo tendrán la última palabra, y eso puede llevar años.

Mientras tanto, el consejo es claro: no tires la toalla. Si crees que te pueden deber algo, presenta tu reclamación antes del 10 de julio (ese es el plazo que se manejaba). Pero eso sí, no esperes un cheque rápido. Aquí toca tener paciencia y, sobre todo, buscar un buen asesor fiscal si el caso es complejo.

Para los españoles que tengáis asuntos con Hacienda en Estados Unidos, esta historia es un aviso: las leyes tributarias son un laberinto y más en épocas de crisis.

En España también hubo moratorias y plazos extra durante el COVID, pero no hubo una discusión judicial tan enconada. Aquí el IRS y los contribuyentes llevan años tirándose los trastos a la cabeza, y este último capítulo solo echa más leña al fuego.

En resumen: si pagaste impuestos en EE.UU. durante la pandemia y te sientes con derecho a una devolución, no te duermas. Pero tampoco te hagas ilusiones de que el dinero llegue mañana. La justicia (y la burocracia) van lentas, y más cuando hay millones de dólares en juego. Eso sí, estate atento a las noticias: los próximos años veremos batallas legales que pueden cambiar las reglas del juego para siempre.

Y recuerda: el fisco siempre aprieta, pero con información y perseverancia, hasta el contribuyente más pequeño puede hacer valer sus derechos. Así que ya sabes: a esperar y, sobre todo, a no perder la calma.