La plataforma de criptomonedas apuesta por una publicidad nostálgica y coral en el Super Bowl 2026, buscando recuperar presencia tras un episodio fallido en 2022. La campaña mezcla karaoke retro y mensajes de inclusión, con un presupuesto de emisión en euros que supera la hace ya histórica inversión televisiva.

Coinbase ha decidido regresar al escenario publicitario más mediático de Estados Unidos, el Super Bowl, con una campaña que apela a la nostalgia y a la música, y que cuenta con la participación de los Backstreet Boys.

La idea central, según trascendidos de la compañía, es que la marca no compra solo un anuncio, sino una vibra que invite a la audiencia a bailar y a interactuar con un producto que pretende ser más accesible para todo tipo de usuarios.

Supuestamente, el enfoque busca romper con el tono demasiado técnico de criptomonedas y acercar a audiencias que quizá se sienten lejanas a ese mundo.

El spot, de formato coral, apoya subeat en un karaoke retro que recuerda la estética de los años 90 y principios de los 2000. A lo largo de la pieza, la idea es demostrar que Coinbase quiere ser percibida como una plataforma para todos, no como un laboratorio cerrado para expertos.

Presuntamente, los creativos apuntaron a un tono más humano y cercano, que invite a la participación y al buen humor, sin dejar de lado la promesa de simplicidad en el uso de la plataforma.

Esta estrategia contrasta con campañas anteriores que, en su momento, rozaron la polémica por mostrar un mundo fintech complejo en un formato festivo.

El contexto histórico ayuda a entender la apuesta: en 2022, Coinbase protagonizó una de las publicidades más comentadas del Super Bowl con un anuncio de 60 segundos centrado en un código QR que rebotaba en la pantalla y que, en su momento, dejó a muchos espectadores con la impresión de que la experiencia sería más inmediata de lo que realmente terminó siendo.

El anuncio generó una mezcla de curiosidad y críticas y terminó posicionándose entre las menos populares del Ad Meter de ese año, con una calificación de 3,81 sobre 10.

No obstante, el tráfico generado fue masivo: se registraron millones de visitas en su página y la descarga de la aplicación saltó de forma exponencial, lo que llevó a que la marca se convirtiera en un caso de estudio sobre el doble filo de la publicidad virales y la ejecución técnica.

Hoy, Coinbase intenta capitalizar ese aprendizaje con una segunda actuación que, según analistas, busca una conexión emocional más directa. El objetivo es claro: volver a captar atención en un entorno competitivo y, de paso, reforzar la posición de la compañía como la mayor casa de cambio de criptomonedas con un valor de mercado que, según estimaciones, ronda los 46,9 mil millones de euros tras convertir el valor de referencia en moneda comunitaria.

Supuestamente, esta cifra subraya la magnitud de la apuesta y la responsabilidad de la marca para entregar un mensaje que no haya de ser solo llamativo, sino también creíble para el público.

El coste de las cuarteles publicitarias para este año en el Super Bowl es notable. Los espacios de 30 segundos oscilan entre €7,36 millones y €9,20 millones, una magnitud que mantiene a los anunciantes en la cúspide de la inversión televisiva.

En 2022, el coste estimado para un anuncio de 60 segundos rondó los €11,96 millones, cifra que ilustra la evolución de los presupuestos y la presión por lograr un retorno medible en una fecha que concentra a millones de espectadores.

Aun así, para Coinbase el objetivo no es solo la visibilidad, sino convertir esa exposición en adopción de su plataforma, manteniendo a la empresa en la cima de la conversación pública sobre criptomonedas y tecnología financiera.

Analistas señalan que la campaña de este año, con una base musical reconocible y un elenco de renombre, intenta desplazar el foco de la tecnología hacia una experiencia emocional compartida.

La iniciativa llega en un momento en que el ecosistema cripto ha aprendido a combinar titulares de innovación con campañas de comunicación que buscan menos tecnicismos y más cercanía.

Presuntamente, el equipo de marketing ha diseñado la pieza para que el espectador no solo vea un anuncio, sino que sienta una inclusión real: crypto para todos, según el discurso de la marca.

En términos de impacto, algunos observadores señalan que el verdadero éxito de una campaña como esta no radica en la cantidad de vistas, sino en la capacidad de convertir esa atención en interacción y uso de la plataforma.

Si bien el retorno depende de factores que van más allá de un comercial, lo cierto es que Coinbase ha recuperado el tono audaz que le caracteriza y ha mostrado una voluntad de reinventarse tras las experiencias pasadas.

En este sentido, la apuesta por una vibra colectiva y musical podría marcar un punto de inflexión en la forma en que las grandes marcas tecnológicas abordan el marketing de criptomonedas, buscando una narrativa que combine entretenimiento con una propuesta de valor clara para el usuario, en un entorno cada vez más exigente y exigente a la vez.