Coca‑Cola introduce Punchin’ Peach y Thrillin’ Vanilla a la familia Mr. Pibb, con disponibilidad en packs y botellas; la compañía destaca una estrategia de diversificación en Estados Unidos.
Coca‑Cola anunció la incorporación de dos nuevos sabores a la línea Mr. Pibb: Punchin’ Peach y Thrillin’ Vanilla, dos variantes que buscan mantener la identidad de la marca a partir de su base picante de cereza. El laboratorio de innovación de la compañía insiste en que estas novedades preservan el perfil distintivo de Mr. Pibb, al tiempo que introducen notas frutales y cremosas para ampliar el abanico de experiencias del consumidor. Las nuevas variantes están pensadas para atraer a quienes buscan una experiencia más audaz sin abandonar el sabor icónico que ha definido la gama desde sus orígenes.
Punchin’ Peach combina el sabor a cereza picante de la fórmula original con un filo de durazno que aporta un carácter más brillante y afrutado. Thrillin’ Vanilla, por su parte, añade un toque de vainilla para armar un final más suave y cremoso, manteniendo la nota picante característica que identifica al producto desde sus primeras versiones.
Según la empresa, ambos sabores están siendo desplegados de forma gradual en tiendas de Estados Unidos y llegarán a varios mercados regionales, con presencia en zonas del West, Midwest y, según indicaciones preliminares, en Florida.
En cuanto a la presentación, la compañía mantiene la distribución en formatos ya conocidos: paquetes de 12 onzas en packs de 12 unidades, así como botellas de 20 onzas, con disponibilidad en minoristas que trabajan habitualmente con productos de Coca‑Cola y sus marcas asociadas.
Aunque la distribución inicial se centra en el territorio estadounidense, la casa matriz no descarta ampliar el alcance si la aceptación del público supera las expectativas.
Históricamente, Mr. Pibb nació como una alternativa icónica en la cartera de bebidas con sabor a cereza y especias. A lo largo de su trayectoria, la marca ha pasado por varias etapas de ajuste, incluida una reconfiguración de nombres y fórmulas para adaptarse a las preferencias del consumidor.
Supuestamente, la estrategia de Coca‑Cola con estas dos nuevas variantes busca reforzar la presencia de la marca en un segmento de bebidas con sabor audaz y, a la vez, mantener la lealtad de un público que valora la nostalgia de un formato clásico.
En el terreno de precios, se esperan costos de venta para los consumidores que, según estimaciones preliminares, podrían situarse en el rango de algunas cifras en euros por pack y por botella.
Supuestamente, el pack de 12 onzas en formato 12‑pack podría rondar aproximadamente los 6,50 EUR, mientras que cada botella de 20 onzas podría costar alrededor de 1,80 EUR.
Estas cifras son tentativas y dependen de la región y del minorista, y deben interpretarse como una guía orientativa basada en la información de lanzamiento y en conversiones relativas entre divisas.
La llegada de estos dos nuevos sabores se enmarca en una estrategia más amplia de Coca‑Cola para ampliar su portafolio con opciones que combinen identidad de marca, creatividad de sabor y una presencia visible en puntos de venta clave.
Expertos de la industria señalan que el mercado de bebidas con perfil picante y notas dulces continúa creciendo, y que la inclusión de vainilla y durazno podría ayudar a Coca‑Cola a capitalizar la demanda de variantes premium dentro de su categoría de refrescos.
Presuntamente, si la respuesta del público es positiva, podría haber planes para ampliar la oferta en otros mercados internacionales en los próximos trimestres.
En síntesis, la nueva etapa de Mr. Pibb plantea una combinación de nostalgia y novedad: dos sabores que conservan la base histórica de la marca, pero que introducen matices nuevos para atraer a una audiencia más amplia.
La industria observa con atención cómo estas variantes influyen en la competencia dentro del segmento de refrescos saborizados, donde las dinámicas de precios, distribución y aceptación del consumidor pueden marcar la pauta para lanzamientos similares en el futuro.