Barbie amplía su colección Fashionistas con la primera muñeca autista, diseñada para reflejar diferentes experiencias sensoriales y promover la inclusión, acompañada de otros modelos diversos ya presentes en la línea.
Barbie amplía su colección Fashionistas con la llegada de la primera muñeca autista, un paso claro en la estrategia de la marca para representar a niñas y niños con distintas experiencias.
La nueva figura se integra en la línea Fashionistas, conocida por presentar muñecas con rasgos y estilos diversos para fomentar la inclusión en el juego cotidiano.
La muñeca autista ha sido diseñada con articulaciones flexibles en codos y muñecas, y con un tejido de vestuario pensado para ser cómodo frente a estímulos sensoriales.
Entre los accesorios se destacan elementos pensados para la experiencia sensorial y la comunicación, como un par de audífonos con cancelación de ruido y una tableta que muestra apps de Comunicación Aumentativa y Alternativa, orientadas a facilitar la interacción de forma simbólica.
Estas características buscan, según la marca, acompañar a niñas y niños en su juego diario, sin sacrificar la estética ni la posibilidad de combinarla con otras figuras de la colección.
El desarrollo de este modelo se llevó a cabo durante más de 18 meses en colaboración con la Autistic Self Advocacy Network (ASAN), una organización que defiende los derechos de las personas autistas y que ha trabajado con Mattel para definir rasgos y detalles respetuosos y bien fundamentados.
Según la empresa, el objetivo es ampliar el espectro de identidades visibles en las muñecas sin perder la calidad de diseño propia de Barbie.
En cuanto al precio, el fabricante ha fijado un importe de venta internacional que, convertido a euros, se sitúa en alrededor de 10,92 €. Esta cifra refleja la intención de mantener un punto de entrada accesible dentro de la gama Fashionistas, donde ya se encuentran modelos de diversa índole y estatus físico.
La noticia llega junto a otros anuncios dentro de la misma línea: Barbie Fashionistas ya incluía muñecas con discapacidades físicas, algunas con síndrome de Down y otras con diabetes tipo 1, así como modelos que representan diferentes etnias, estilos de cabello y tipos de cuerpo.
Este historial de diversidad acompaña a la nueva figura autista, que se suma a un conjunto de piezas que buscan normalizar múltiples formas de juego y de cuidado personal para las niñas y los niños que las eligen.
La revelación de la muñeca autista se hizo públicamente el 11 de enero, en una exclusiva de USA TODAY, y desde entonces se ha especulado que su llegada podría ampliar los criterios de compra y la conversación sobre inclusión en el mundo de los juguetes.
Según informes, la distribución contempla una salida escalonada hacia tiendas de gran formato, con la expectativa de que la marca la ponga a la venta en las tiendas minoristas más importantes a partir de marzo.
Las reacciones iniciales han sido mixtas. Presuntamente, algunos críticos y coleccionistas han aplaudido la representación y la posibilidad de que los niños se identifiquen con una figura que comparte rasgos de autismo, mientras que otros han cuestionado ciertos aspectos de la presentación o del enfoque de marketing.
Aun así, el consenso general parece acercarse a la idea de que la diversidad en las muñecas puede abrir un diálogo necesario sobre empatía y respeto entre generaciones.
Este paso de Barbie se inscribe en un recorrido histórico de la marca hacia una representación más amplia. Christie, la primera desfase de diversidad en la marca, llegó en 1968 como uno de los primeros ejemplos de Barbie con un trasfondo racial distinto. A lo largo de los años, la compañía ha ido sumando muñecas con discapacidades, variaciones en estatura y rasgos faciales que buscan reflejar una sociedad más diversa.
En 2019, por ejemplo, se introdujeron muñecas con discapacidades físicas dentro de la línea Fashionistas, incluyendo modelos con prótesis y sillas de ruedas; en 2024 apareció una Barbie ciega, y también se añadieron modelos con síndrome de Down, entre otros avances.
Analistas del sector señalan que este movimiento responde a una demanda creciente de representación positiva en productos para niños y a una presión social que valora la inclusión como valor de marca.
Aunque las perspectivas varían, lo cierto es que la llegada de la muñeca autista en Fashionistas refuerza, al menos sobre el papel, la promesa de Barbie de acompañar la imaginación de las nuevas generaciones sin limitarse a estereotipos de belleza o de capacidad.
En última instancia, el verdadero impacto se verá en la aceptación de estos modelos por parte de familias, educadores y, sobre todo, de las propias niñas y niños que juegan con ellas, ya que el objetivo último es fomentar un juego que respete y celebre las diferencias desde la primera infancia.