La nueva Barbie de Mattel incorpora rasgos y accesorios orientados a la experiencia autista, generando opiniones diversas sobre hasta qué punto la representación en juguetes puede reflejar una condición tan amplia.

Barbie da un paso en su linea Fashionistas al presentar la primera muñeca con autismo, diseñada para reflejar distintas formas de vivir y experimentar el mundo.

La empresa Mattel detallo que la muñeca trae articulaciones flexibles, una vestimenta creada para ser suave y cómoda ante la sensibilidad sensorial y accesorios como auriculares con cancelación de ruido, un spinner y una tableta que simula herramientas de comunicación aumentativa y alternativa AAC.

El diseño incorpora rasgos que favorecen la interacción sensorial sin perder la identidad de un personaje de juego. El desarrollo se llevó a cabo durante más de 18 meses en colaboración con ASAN, la organización de defensa de derechos de las personas autistas, que trabajó para que la figura fuese respetuosa y representativa.

Supuestamente, esta colaboración busca garantizar que la muñeca no solo sea un objeto de consumo, sino una herramienta para la conversación sobre diversidad y experiencias diversas dentro del espectro autista.

A nivel histórico, este paso encaja en una trayectoria de Barbie para ampliar la diversidad en su línea Fashionistas, que ha ido incorporando distintas etnias, tallas y estilos a lo largo de los años.

En este caso, la intención anunciada es que la muñeca permita a niños y niñas verse reflejados en una historia de juego y aprendizaje sobre la diversidad humana.

Sin embargo, la conversación pública es variada. Supuestamente, muchas personas en redes sociales han celebrado la decisión como un avance para la visibilidad de la comunidad autista y para generar conversaciones en casa o en el aula.

Por otro lado, presuntamente, algunas voces críticas advierten que una sola figura no puede capturar la diversidad del espectro autista y que ciertos elementos — como el uso de dispositivos de comunicación o los accesorios sensoriales — podrían simplificar o estetizar una condición que es muy heterogénea.

Entre los argumentos, algunos especialistas señalan que la representación debe ir acompañada de educación y con una visión de que el autismo es un espectro amplio y cambiante.

Otros señalan que el marketing de juguetes tiene el poder de normalizar o patologizar, y advierten que hay que evitar encasillar a los niños en una sola imagen.

En ese marco, el debate también toca el papel de los educativos y progenitores: ¿la muñeca sirve como herramienta de conversación y aprendizaje o corre el riesgo de convertirse en un estereotipo?

El precio de venta que se maneja en Estados Unidos ronda los 29,99 dólares, lo que, supuestamente, equivaldría a unos 27,50 euros al tipo de cambio actual.

Este dato, que se difundió antes de la llegada a tiendas, debe tomarse como una aproximación dada la volatilidad de las divisas. El lanzamiento ha generado expectación y, a la vez, un llamado a que las tiendas acompañen la venta con materiales explicativos para padres y docentes.

En el análisis de impacto, algunos observadores señalan que la presencia de una muñeca con rasgos de autismo puede abrir espacios para que otras marcas reconsideren sus líneas y exploren representaciones más diversas.

Otros resaltan que el juego no debe convertir la neurodiversidad en una etiqueta de moda.

Con todo, este movimiento se mira como un hito dentro de la conversación más amplia sobre cómo los juguetes moldean la identidad de la infancia. A partir de ahora, las familias pueden encontrar en algunas tiendas y en la tienda oficial de Mattel una muñeca que, aunque no agota la experiencia de ser humano, propone un punto de partida para conversar, educar y acompañar a muchos niños y niñas en un mundo que poco a poco trata de entender la diversidad.