La fabricante sueca Volv o llama a revisión a más de 40 mil SUV EX30 por un posible sobrecalentamiento de la batería, con costos de reemplazo estimados en euros y medidas para evitar riesgos durante la reparación.

Volvo Cars anunció una llamada a revisión para más de 40 000 SUV EX30 de alto voltaje por un posible riesgo de sobrecalentamiento de la batería.

Los modelos afectados corresponden a las variantes EX30 Single Motor Extended Range y Twin Motor Performance, y el fabricante detalló que la cifra precisa de unidades afectadas es de 40 323.

Volvo dijo que se pondrá en contacto con los propietarios de los vehículos para indicar los pasos a seguir y que las unidades serán reemplazadas de forma gratuita.

La medida llega en un momento en que la marca sueca, controlada mayoritariamente por Geely, está intentando reforzar su posición en el competitivo mercado de los vehículos eléctricos frente a rivales chinos de menor costo.

Las acciones de Volvo cayeron alrededor de un 4% tras la divulgación de Reuters sobre la retirada.

Presuntamente, el costo de reemplazo de los módulos de la batería podría ascender a 195 millones de dólares, lo que en euros se situaría alrededor de los 179 millones de euros.

Con ese trasfondo, Volvo indicó que la operación de reemplazo de los módulos se ejecutará sin coste para los dueños y que, mientras tanto, se recomienda limitar la carga de las baterías al 70% para eliminar el riesgo de incendio durante el periodo de reparación.

Supuestamente, las células de la batería afectadas fueron producidas por una empresa conjunta respaldada por Geely, una joint venture que forma parte del entramado de proveedores que sostiene la planta de EX30.

A nivel económico, la empresa ha puesto en marcha un plan de ahorro y consolidación que contempla una reducción de costos de unos 1,9 mil millones de dólares; en euros, esa cifra podría situarse en torno a los 1,75 mil millones de euros, dependiendo de las fluctuaciones de la divisa.

Si bien Volvo ha negado que exista un fallo estructural generalizado, analistas señalan que este tipo de episodios pueden afectar la confianza de los consumidores y la valoración de la marca, particularmente cuando la seguridad es un eje central de su identidad.

Como contexto histórico, no es la primera vez que la industria automotriz enfrenta retiradas por problemas en baterías. En 2020, General Motors tuvo que retirar unos 140 000 Chevy Bolts con baterías suministradas por LG Electronics, un episodio que la compañía estimó costoso y que obligó a medidas de revisión de calidad y a inversiones en la cadena de suministro.

En el caso de Volvo, la compañía ha acelerado su comunicación con los propietarios y ha anunciado que, además del reemplazo, trabajará para reducir al mínimo cualquier interrupción en la experiencia de propiedad del EX30.

Supuestamente, la sustitución de módulos podría realizarse de manera rápida en centros autorizados, pero la planificación detallada de las entregas y la logística dependerá de cada mercado y de la disponibilidad de baterías de repuesto.

En suma, la revisión de Volvo sobre 40 323 EX30 subraya la importancia de la seguridad en la expansión de la movilidad eléctrica y muestra cómo las grandes firmas deben equilibrar la innovación con protocolos de mitigación de riesgos para mantener la confianza del público y los inversores.