Un nuevo informe de la EPA sitúa a Tesla como la más eficiente en consumo entre grandes fabricantes, con Honda en segunda posición. Se analizan créditos regulatorios y posibles cambios en el marco normativo, con conversiones a euros para los importes monetarios.

Un informe reciente de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) sitúa a Tesla a la cabeza de la economía de combustible entre los grandes fabricantes, con un promedio de 118 millas por galón-equivalente (mpg-e) en 2024.

En segunda posición se ubica Honda, con 31 mpg-e, y a continuación aparecen Hyundai, Toyota y Nissan. El conjunto de la industria registró un máximo histórico de 27,2 mpg-e en 2024, una cifra que refleja la tendencia de mejora sostenida en las últimas dos décadas.

El informe utiliza el sistema de créditos de eficiencia conocido como CAFE, que permite a algunas empresas sumar puntos o vender créditos a otras para cumplir con metas de emisiones y consumo.

Este movimiento regulatorio ha sido determinante para entender no solo la eficiencia, sino también las estrategias de ventas y desarrollo de modelos eléctricos e híbridos.

En términos de rendimiento comercial, Tesla no solo lidera en eficiencia: la empresa informó haber vendido aproximadamente 589.160 vehículos eléctricos a nivel nacional durante el año anterior, un volumen que ayuda a sostener su posición de liderazgo en eficiencia gracias a la escala de su oferta y a las combinaciones de modelos.

Por su parte, Honda mantiene una cuota destacada gracias a una mezcla de sedanes,SUV y varios híbridos que contribuyen a su posición en el ranking de mpg-e, mientras Hyundai y Toyota amplían su presencia con una oferta cada vez más centrada en híbridos y eléctricos.

Un dato relevante que suele marcar la diferencia entre fabricantes está relacionado con créditos regulatorios. Tesla habría recibido, durante el cuarto trimestre de 2025, aproximadamente 401 millones de dólares en créditos regulatorios, un importe que, al convertirlo a euros al tipo de cambio vigente, equivale a cerca de 369 millones de euros.

Este flujo de créditos ha contribuido a mejorar el promedio de la marca frente a competidores que no acceden a esa fuente de ingresos regulatoria. En el mismo periodo, Stellantis aparece en el extremo inferior del listado con 22,8 mpg-e, y, según el informe, la empresa ha afrontado multas por incumplimiento de normas CAFE por un monto cercano a 190 millones de dólares.

Convertido a euros, serían alrededor de 175 millones de euros.

La EPA señala que la media de consumo de combustible para los coches nuevos de 2024 se sitúa en un rango que indica una mejora continua, impulsada por avances tecnológicos en trenes de potencia, baterías y aerodinámica, así como por una mayor adopción de vehículos eléctricos e híbridos.

Se recuerda que las metas establecidas para 2031 buscan una media superior a 50 mpg para la flota, un objetivo cuyo alcance ha sido objeto de debates y ajustes en distintos niveles de gobierno.

En este marco, algunos analistas y asesores de industria señalan que la agenda regulatoria puede cambiar según la administración. Supuestamente, la administración de Donald Trump habría planteado revertir parte de las políticas de la era Biden para facilitar la producción y reducir costos para los consumidores, una postura que, si se sostiene, podría alterar el equilibrio vigente entre créditos y cumplimientos.

Este tipo de movimientos suele generar reacciones mixtas, con defensores que destacan la reducción de precios y opositores que alertan sobre mayores emisiones y costos de sustitución para la economía.

El informe de EPA también desglosa, marca por marca, la clasificación de eficiencia entre las diez principales fabricantes. Tesla encabeza la lista con 118 mpg-e en 2024, seguido por Honda (31 mpg-e), Hyundai (aprox. 29,8 mpg-e), Kia (29,2 mpg-e), Toyota (29 mpg-e), Nissan (29 mpg-e), BMW (29 mpg-e), Subaru (28,7 mpg-e), Mazda (28 mpg-e) y Volkswagen (26,5 mpg-e). Estos números no solo informan sobre la performance de cada marca, sino también sobre la evolución de la movilidad en Estados Unidos y su impacto en emisiones y costos para los usuarios.

Históricamente, la norma CAFE nació como parte de una serie de reformas energéticas para reducir el consumo de combustible, impulsando mejoras de eficiencia en la década de 1970 y evolucionando con el tiempo para incluir créditos y mecanismos de incentivos.

En la actualidad, la mezcla de vehículos eléctricos, híbridos y mejoras en motores internos está configurando un panorama donde Tesla, Honda y otros grandes actores compiten por cada décima de mpg-e, al tiempo que los reguladores analizan ajustes para equilibrar innovación, costos y objetivos climáticos.

El resultado de estas dinámicas podría influir en precios de adquisición, costos de operación y en la forma en que los consumidores perciben la relación entre eficiencia y precio de los vehículos.

En resumen, el informe de EPA subraya una era de avances significativos en eficiencia, con Tesla a la vanguardia, Honda en posición fuerte y Stellantis evidenciando áreas de mejora.

El marco regulatorio y las decisiones políticas futuras, con o sin cambios, seguirán influyendo en la trayectoria de precios, créditos y líneas de producción, y en última instancia en la opción de los consumidores al momento de elegir entre eficiencia, costo y alcance tecnológico.