En Melbourne, el Abierto de Australia vivió una jornada marcada por altas temperaturas que obligaron a adelantar sesiones. Sinner y Djokovic avanzaron a octavos, mientras Wawrinka disputa su último año en el torneo. El evento reparte unos 71,6 millones de euros en premios.
El Abierto de Australia 2026, disputado sobre canchas duras en Melbourne, atravesó una jornada marcada por un calor abrasador que llevó a la organización a modificar el calendario para evitar el impacto en la salud de los tenistas.
Las previsiones indicaron que las temperaturas superarían los 40 grados, así que el inicio de las sesiones se adelantó y el techo de Rod Laver Arena quedó cerrado para las fases decisivas, con el fin de mantener condiciones más tolerables en la pista central.
En la pista central, el campeón defensor Jannik Sinner se presentó frente al estadounidense Eliot Spizzirri en un encuentro que, bajo esas circunstancias, terminó convirtiéndose en un desafío físico.
Sinner tuvo un bache por los calambres en varios pasajes del partido, y la manga se interrumpió en el tercer set cuando el italiano mostró signos de agotamiento.
Tras la pausa, y con el techo cerrado para reducir el calor, Sinner logró recomponerse y ganar con parciales de 4-6, 6-3, 6-4 y 6-4, asegurando su avance a los octavos de final por 18ª vez en este torneo de Grand Slam.
De modo simultáneo, el serbio Novak Djokovic, cuartos sembrados, obtuvo una victoria sólida ante el neerlandés Botic van de Zandschulp en sets corridos: 6-4, 6-4 y 7-6 (7-4).
Con este triunfo, Djokovic alcanzó la 400ª victoria en un Grand Slam y la 102ª en el Abierto de Australia, un hito que reafirma su estatus entre los grandes de la era moderna.
A pesar de que sufrió una torcedura en el tobillo derecho en el tercer set, el balcánico demostró capacidad para superar la adversidad y, en la próxima ronda, mediría fuerzas con Jakub Mensik, un joven checo que había eliminado al estadounidense Ethan Quinn en sets ajustados.
La jornada también marcó la despedida de Stan Wawrinka, antiguo campeón del AO en 2014, quien jugará su último año en el circuito y que disputó su último partido en el Abierto de Australia ante Taylor Fritz.
El suizo fue vencido por Fritz con parciales de 7-6 (7-5), 2-6, 6-4 y 6-4. Al término del encuentro, Wawrinka recibió el reconocimiento del público y del propio torneo, y la organización organizó un homenaje cargado de recuerdos.
El propio tenista confesó en la pista John Cain que, si bien tendrá que dejar la profesionalidad, llevaba consigo un cúmulo de experiencias que le han marcado para siempre.
El director del torneo y la organización le ofrecieron palabras de apoyo y recuerdos, y el líder del evento compartió un momento simbólico con el suizo en la pista, subrayando el valor de una carrera que dejó huella en Melbourne.
El día dejó también otros resultados relevantes para el cuadro masculino: Ben Shelton superó al monegasco Valentin Vacherot 6-4, 6-4 y 7-6 (7-5), mientras que Lorenzo Musetti venció al checo Tomas Machac en cinco sets tras un inicio adverso, con 5-7, 6-4, 6-2, 5-7 y 6-2.
En el tramo de dobles, Horacio Zeballos y Marcel Granollers, segundos preclasificados, derrotaron a Corentin Moutet y Luca Sanchez en una hora y 17 minutos, y avanzaron a octavos para enfrentarse a la dupla francesa de Sadio Doumbia y Fabien Reboul.
En la lucha por la parte alta del cuadro femenino, nombres como Iga Świątek, Elena Rybakina y las estadounidenses Amanda Anisimova, Jessica Pegula y Madison Keys se aseguraron avances importantes, mientras que la noticia destacó la ausencia de Naomi Osaka, quien comunicó su retiro temporal para atender asuntos físicos, una decisión que dejó la competencia en un estado de incertidumbre y esperanza de verla en futuras citas.
Pasando al marco económico, el Abierto de Australia reparte un total de premios cercano a los 77,8 millones de dólares, una cifra que, al cambio vigente, se aproxima a unos 71,6 millones de euros.
Este desembolso confirma la relevancia del primer Grand Slam del año como motor de ingresos y espectáculo, además de situar al evento en el centro de la conversación del tenis mundial en cada edición.
Históricamente, este torneo ha sido escenario de historias que trascienden la pista. Sinner, considerado una de las promesas más sólidas de la nueva generación, ha mostrado en Melbourne una capacidad de respuesta mental y física que lo mantiene como un aspirante a avanzar profundamente en el cuadro.
Djokovic, por su parte, continúa escribiendo capítulos de una carrera que ya ha dejado constancia de múltiples momentos decisivos en todas las superficies.
Wawrinka, que hizo historia al vencer en Melbourne en 2014, cierra una era con el sabor agridulce de ver cómo la pista celebra y despide a una leyenda de su tiempo.
Y el AO, con su ambiente único y su cartel de estrellas, permanece como una de las citas más influyentes del tenis contemporáneo, con impactos que se miden no solo en trofeos, sino también en memorias que quedan grabadas para siempre en Melbourne.