El Open de Francia se convierte en el primer Grand Slam en proponer un reparto de ingresos con los tenistas, un paso clave en la lucha por una mejor compensación.
El mundo del tenis está cambiando. Y el que ha dado el primer paso ha sido Roland Garros, el torneo francés que se juega en París. Por primera vez en la historia, un Grand Slam ha ofrecido a los jugadores compartir directamente los ingresos que genera el torneo. Esto es un bombazo, porque hasta ahora los tenistas solo recibían un premio en metálico fijo, sin importar lo mucho que ganara el torneo.
La oferta se la hicieron a Larry Scott, el representante de los jugadores, durante una reunión en Wimbledon hace un par de semanas. Y no es una oferta cualquiera: los organizadores de Roland Garros están dispuestos a dar el 16% de los ingresos a los jugadores desde ya, y que ese porcentaje suba hasta el 22% en 2030.
Esto es justo lo que pedían los tenistas, que llevaban tiempo quejándose de que se llevaban una parte cada vez más pequeña del pastel.
Y es que el tenis mueve muchísimo dinero. Los Grand Slams, que son los cuatro torneos más importantes (Abierto de Australia, Roland Garros, Wimbledon y el US Open), ingresan cada año cientos de millones por derechos de televisión, patrocinios y entradas.
Pero los jugadores, que son los que llenan las pistas, sentían que no recibían lo suficiente. De hecho, en el propio Roland Garros de 2026, que terminó a principios de junio, los tenistas se mostraron muy decepcionados. Aunque el torneo había anunciado un récord de premios: más de 61 millones de euros, un 9,5% más que el año anterior, la cifra solo representaba entre el 14,3% y el 14,9% de lo que se prevé que ingrese el torneo.
Y eso, según los jugadores, es muy poco comparado con el 22% que se reparte en los torneos normales de la ATP y la WTA.
Por eso hubo amenazas de boicotear a los medios durante Roland Garros y Wimbledon. Jugadores como Jannik Sinner, Aryna Sabalenka o Coco Gauff alzaron la voz. La tensión era tal que se temía que los tenistas no hablaran con la prensa.
La oferta del torneo francés no se queda solo en el dinero de los premios. También incluye compromisos para mejorar las pensiones y la asistencia sanitaria de los jugadores, y darles más voz en cómo se gestiona el torneo. Vamos, que los tenistas tendrían más poder de decisión.
Esto contrasta con la postura de otros torneos, sobre todo Wimbledon. La presidenta del All England Club, Debbie Jevans, dijo hace poco que usar los ingresos del torneo para fijar los premios no tenía sentido. Como era de esperar, sus palabras sentaron mal a los jugadores.
Ahora, la presión se traslada al US Open, que es el siguiente gran torneo y que pronto anunciará sus premios para este año. Si el US Open no sigue el ejemplo de Roland Garros, podría generarse aún más malestar. Pero lo cierto es que la decisión del torneo francés marca un antes y un después. Es probable que los otros tres Grand Slams acaben haciendo lo mismo, porque si no, los jugadores podrían plantearse no jugar o presionar aún más.
En resumen, Roland Garros ha abierto la puerta a un nuevo modelo de negocio en el tenis, donde los jugadores no son solo empleados, sino socios. Y eso, a la larga, puede beneficiar a todos: torneos, jugadores y aficionados. Habrá que ver si los demás se apuntan.
Para entender mejor este movimiento, hay que recordar que la lucha por un reparto más justo no es nueva. Ya en 2020, Novak Djokovic creó la Asociación de Tenistas Profesionales (PTPA) para defender los derechos de los jugadores. Y figuras como Roger Federer o Rafael Nadal también han criticado en el pasado que los premios de los Grand Slams no crecían al mismo ritmo que los ingresos.
Con esta oferta, Roland Garros se pone a la cabeza y demuestra que está dispuesto a escuchar. El tenis, sin duda, está viviendo una revolución.